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Bueno, es maravilloso estar con ustedes de nuevo este domingo por la noche, hemos estado haciendo varias cosas, no nos hemos podido reunir como iglesia. Y el domingo pasado por la mañana hablé del asunto de la familia y la sabiduría de Dios para la familia, y pensé que sería útil quizás continuar pensando en ese tema debemos a que todos estamos juntos con nuestra familia quizás por unas semanas más. Y llevarlos a la Palabra de Dios con respecto a lo que la Biblia dice acerca de la responsabilidad importante, crítica, que tenemos como padres, de criar a nuestros hijos en la disciplina y amonestación del Señor.

Entonces, por lo menos esta noche, quizás de nuevo el próximo domingo por la noche vamos a hablar de esta responsabilidad divina, maravillosa de criar a hijos que se vuelven un gozo para sus padres y una bendición para el mundo y útiles para el reino de Dios. Creo que todos nosotros estamos conscientes, no necesitamos pruebas estadísticas de que la crianza de los hijos es un asunto serio, triste en nuestra época. En Estados Unidos el matrimonio está muerto. Menos y menos personas se casan, muchos se quedan solteros, cohabitan, y la mayoría de los hijos que nacen en nuestro país nacen fuera del matrimonio, fuera del hogar que Dios diseñó para ellos, para que fueron criados y cuidados, para que pudieran florecer y mantener a la sociedad saludable.

Pero estamos en una sociedad en la que básicamente todos los tabús han sido abolidos. Virtualmente nada está mal al menos de que sea el abuso de alguien más. El abuso parece ser la palabra popular y que opera para todos los crímenes que llevan algún tipo de reacción por parte de nuestra sociedad. Pero fuera de eso no parece haber ningún requisito moral para alguien, ciertamente en el área sexual o en la categoría de criar hijos. Usted puede buscar la disciplina corporal y va a haber que la internet le va a dar gusto de decirle a usted que se acerca al abuso infantil, y si no llega a ser un crimen. La moralidad bíblica es tabú, debe ser rechazada, es deshonrosa, es demasiada presión, es legalista, estorba las libertades de la gente y estorba sus deseos y voluntad.

Y entonces, la moralidad bíblica no tiene lugar en esta sociedad. La fornicación, el pecado sexual, el adulterio, el pecado sexual en toda forma, hasta comerciales, no podemos escapar del pecado sexual siendo presentado frente a usted, incluyendo la homosexualidad, confusión entre los géneros, homosexualidad, conducta trans-género, todo eso le da un golpe frontal en el área de la sexualidad moral, lo cual afecta el matrimonio, claro. La crianza de los hijos, el rechazo del liderazgo masculino, hay un tabú en nuestra sociedad. Ahí hay un crimen de todos los crímenes, que un hombre asuma que él es la cabeza de la familia, la cabeza de la casa. Los hombres literalmente han sido atacados durante una generación ahora, han sido despojados de cualquier expectativa de la sociedad para el liderazgo en la familia. Las mujeres han ido a trabajar, hemos rechazado al hogar como la esfera de la vida de una mujer para que florezca, ella ahora está en el lugar de trabajo.

Entonces usted tiene los hijos clásicos que se quedan en la casa y se les cierra la puerta, lo cual es parte de la discusión cuando los líderes en nuestro país están hablando de abrir todo, y no abren las escuelas mientras que abran al mismo tiempo todos los lugares de trabajo. Van a haber hijos en la escuela con padres en casa, lo cual sería una inversión rara del pasado, sino proveen para los hijos en la escuela, cuando envían a los adultos de regreso al trabajo va a tener usted a hijos todo el día en la casa, y ¿quién va a cuidar de ellos?

Entonces, este es una especie de macro-cosmos de la familia desquebrajada. El esposo y la esposa separados, los hijos separados, ahora llevados a un nivel extremo. Los medios masivos de comunicación dominantes, las redes sociales dominantes, la pornografía en la mano de todo mundo en un celular, aborto, diez millones de niños serán matados en un año dado. Y la pornografía, los niños están siendo drogados, estaba hablando con una caballero que está a cargo de un campamento cristiano, un campamento cristiano para iglesias, para atraer a sus jóvenes, digo, setenta y cinco por ciento de todos los jóvenes que vienen están medicados, de secundaria, jóvenes de preparatoria, y la sociedad realmente no ofrece solución para esto.

La única esperanza es la iglesia. Somos la única esperanza para la civilización, realmente, para cualquier tipo de sociedad normal. Cualquier tipo de sociedad segura en el futuro, solo la iglesia ofrece alguna respuesta para el caos de la sexualidad, el pecado sexual, el matrimonio, el divorcio, y la corrupción de la familia. Únicamente la iglesia. Y solo esa iglesia que ofrece la Palabra de Dios, la salvación para individuos y obediencia a la Palabra santa de Dios. Si la gente está en Cristo y si siguen la Palabra de Dios, florecen a nivel personal en sus matrimonios y en sus familias.

Entonces, necesitamos regresar a principios bíblicos y eso es lo que quiero hacer, hablarle un poco quizás a un nivel más personal, quizás no tanto predicar un sermón sino simplemente darle algo de consejo a partir de la Palabra de Dios. Y el domingo de la mañana, pasado, hablamos de sabiduría en Proverbios, y quiero seguir con ese tema un poco, y simplemente hablar de la casa de los hijos con un par de realidades de cimiento básicas.

Entonces, avancemos. Número uno, el matrimonio es la gracia de la vida. El matrimonio es ordenado por Dios como el patrón normal para la vida, y es llamado por el apóstol Pedro, “la gracia de la vida.” El matrimonio es lo que está arriba de todo lo que la vida puede ser, lo mejor que la vida tiene que ofrecer. Entonces, comenzamos a reconocer que el matrimonio es la gracia de la vida. El matrimonio es una gracia tan magnifica que es el símbolo mismo de la relación entre el Señor Jesucristo viviente y Su iglesia redimida. Y eso es lo que vemos obviamente en Efesios, capítulo 5.

Entonces, comenzamos con el matrimonio como la mejor de todas las relaciones humanas, la más sagrada, la más satisfactoria, la más hermosa, la más productiva, la más enriquecedora, la más gozosa, la más significativa. Una segunda cosa en que pensar, los hijos son una bendición del Señor. Los hijos no son accidente, los hijos no son un accidente, no son concebidos en el vientre para ser quitados en el vientre como si meramente fueran una decisión humana. Los hijos son del Señor.

Escuchen lo que dice en Génesis 1:28 con respecto a Adán y Eva. “Y Dios los bendijo y les dijo: Fructificad y multiplicaos, llenad la tierra y juzgadla, fructificad y multiplicaos y llenad la tierra y sojuzgadla.” Este es un mandato de Dios, y Dios estuvo involucrado en el cumplimiento de ese mandato. Más adelante en el libro de Génesis, en el capítulo 29, comenzamos a ver el panorama de que Dios estuvo involucrado en todo nacimiento, escuche el capítulo 29, y versículo 31, “Y vio Jehová que Lea era menospreciada y le dio hijos.” Dios le dio hijos, “…pero Raquel era estéril.” Y concibió Lea y Dios a luz un hijo y llamó a su nombre Rubén, porque dijo: Ha mirado Jehová mi aflicción; ahora por tanto me amará mi marido. Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuánto oyó Jehová que yo era menospreciada, me ha dado también éste. Y llamó su nombre Simeón.”

Ella reconoció que los hijos no eran un accidente, eran del Señor. En el siguiente capítulo, capítulo 30 de Génesis, “Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero. Y Jacob se enojó contra Raquel, y dijo: ¿Soy yo acaso Dios, que te impidió el fruto de tu vientre?” Jacob reconoció que ella no había tenido hijos, porque Dios no le había dado a ella ningún hijo. Más adelante, en ese mismo capítulo 30 de Génesis leemos, “Y Dios se acordó de Raquel, y abrió su vientre, y concibió y dio a luz un hijo y dijo: Dios ha quitado mi afrenta; y lo llamó José diciendo, que Jehová me de otro hijo.”

Todos ellos reconocieron que los hijos venían de el Señor, y que era el Señor Él que estaba diseñándolos en el vientre, fue el Señor quien permitió el embarazo, fue el Señor quien creó todo hijo. En el Salmo 127, de manera explícita se afirma, únicamente le voy a leer dos versículos de ese salmo corto. “He aquí, herencia de Jehová son los hijos, y cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en manos del valiente así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos, no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.” Los hijos son un regalo del Señor.

Entonces, en primer lugar, al ver el cimiento de la familia, el matrimonio, es la gracia de la vida, los hijos son un regalo del Señor. Eso lleva a una realidad de cimiento muy importante, y es la siguiente. En tercer lugar, la crianza es una bendición, la crianza de los hijos es una bendición. Si el matrimonio es la gracia de la vida, y debido a que los hijos son un regalo del Señor, constituyen una bendición celestial. Escuche Proverbios 29:17, “Corrige a tu hijo y te dará descanso.” Sí, “traerá deleite a tu alma.” En el capítulo 10 de Proverbios leemos por los menos tres veces que los hijos hacen que el corazón de un padre esté contento. Los hijos son una bendición del Señor. Parece que hoy día la gente es más probable que tenga un perro, en lugar de tener a un hijo. Prefieren a un perro y me imagino por qué. No tienen problemas con el perro, no tienen los desafíos que vienen con tener hijos, pero los hijos son una bendición del Señor.

Hay un cuarto principio que tiene que ser considerado y es este. La crianza de los hijos es la responsabilidad primordial de la pareja casada. La crianza de los hijos es la responsabilidad primordial de la pareja casada. Y nuestra crianza de los hijos se mide por nuestros hijos, como criamos a nuestros hijos. Si un hijo es criado de manera correcta, él va a ser un gozo para sus padres, y un gozo para el resto de la gente. Proverbios 22:6 dice, “Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” Eso es axiomático, eso simplemente está diciendo, “Oye, tienes el material en bruto y tú tienes la oportunidad de criar al hijo. Y lo que ese hijo se vuelve es lo que tú creaste.” Ese es un truismo bíblico. Y no asume que vas a medicar al hijo para controlarlo, asume que vas a hacer todas las cosas bíblicamente necesarias y todas las acciones y reacciones que incluye el amor, para llevar a ese hijo a una edad adulta completa.

En Lucas 6:40 Jesús dijo esto: “Todo aquel, cuando ha sido completamente preparado, será como su maestro.” Eso también es axiomático. Eso quiere decir, es una verdad auto-evidente. Toda persona cuando ha sido verdaderamente preparada, preparada en manera completa, será como su maestro. Jesús dice eso, claro, en el contexto del discipulado, pero ciertamente encaja un contexto de crianzas de hijos también. Ahora, nada de lo que tú hagas, necesariamente va a garantizar necesariamente la salvación de un hijo, eso es una obra     separada de Dios, pero el truismo es lo mismo, los hijos se vuelven lo que sus padres los crían para que lleguen a ser. Su hijo va a ser un reflejo de su vida y de su crianza de hijos.

Otro principio que es muy importante, y edificando sobre ese, la crianza de los hijos es la influencia más poderosa para el hijo. La crianza de los hijos es la influenza más poderosa para el hijo. En esta sociedad usted tiene que pelear contra otras influencias que se infiltran en el proceso de la crianza de los hijos, lo cual significa que usted tiene que proteger y ser el policía de las almas y mentes de sus hijos, a lo largo del proceso. De lo contrario van a terminar siendo criados por alguna influencia pecaminosa, corrupta, miserable, que es la sociedad.  

Escuche, Efesios 6:1, “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, porque es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros padres, (padre o madre) no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” Criadlos en disciplina y amonestación del Señor. Criadlos es un asunto de crianza de hijos. Si el padre guía en ese asunto, claro, la madre viene a su lado en un lugar vital. Esta es su función más crítica, no solo en la sociedad, sino incluso en el reino. Criar a sus hijos en la disciplina y amonestación del Señor.  

Como consecuencia, la crianza de los hijos es una responsabilidad de tiempo completo. Si usted regresa a la primera sección del Antiguo Testamento, usted regresa al pentateuco y usted llega al libro de Deuteronomio, y usted lee en el capítulo 6, el mandato de Dios para la crianza de los hijos. Dice esto, versículo 5 de Deuteronomio 6, “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.”

En otras palabras, coloca la Palabra de Dios en todos lados. Colócala en la entrada de tu casa, eso está hablando metafóricamente, de tal manera que todo en la casa es coherente con la Palabra de Dios. La colocas en tú mano, de tal manera que todo lo que tu mano hace refleja una devoción a la Palabra de Dios, a la verdad de Dios. Se la enseñas a tus hijos, todo el tiempo, caminando, de pie, acostado, sentado, siempre estás comunicándoles la Palabra de Dios. Y, por cierto, la historia de Israel es la relación objetiva-histórica de los peligros de descuidar esa responsabilidad.

Una generación más adelante, en el libro de Jueces, capítulo 2 vemos en el versículo 7, “Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habrían visto todas las grandes de Jehová que él había hecho por Israel. Pero murió Josué, hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años.” Durante la era de Josué todo el pueblo sirvió al Señor. El versículo 10 dice entonces: “Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres, y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, en la obra que él había hecho por Israel.”

¿Qué le pasó a esa generación? Versículo 11, “Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová y sirvieron a los baales. Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron y provocaron a ira a Jehová. Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y Astarot. Y se encendió contra Israel el furor de Jehová.” La generación de Josué, sus hijos fueron criados para servir al Señor. Una generación después como dije, eso había desaparecido en idolatría. Más adelante en el libro de los Jueces, en el capítulo 21, leemos en el versículo 25: “Cada uno hacia lo que bien le parecía.” Nada nuevo, ahí estamos hoy día. Esto es lo que sucede cuando usted tiene una generación de personas que rechazan la Palabra de Dios, que ignoran la responsabilidad de criar a sus hijos en la disciplina e instrucción del Señor.

Entonces, ¿qué estamos diciendo? El matrimonio es la gracia de la vida. Los hijos son una bendición del Señor, usted tiene la responsabilidad de criar a sus hijos para conocer la verdad del Señor, conocer quién es Él, y lo que Él requiere, lo que Él ofrece, todas Sus amenazas y todas Sus promesas. Su responsabilidad como padre es la responsabilidad primordial de su vida como una pareja casada y usted tiene la mayor influencia sobre sus hijos. Y si hay otra fuente de influencia que está entrando que supera su influencia, usted tiene que deshacerse de ella, tiene que sacarla.

Usted necesita ser el que está usando la Palabra de Dios, padre y madre, mamá y papá, quienes son la influencia primordial en la vida de sus hijos. Eso podría significar en algunas situaciones que usted tiene que pensar en que si usted quiere que su hijo esté incluso en una escuela pública, expuesto a ideologías no-bíblicas, no-cristianas seis horas al día. Y después cuando usted multiplica eso por mamás que trabajan, que no están ahí, para equilibrar eso porque están ocupadas y no tienen tiempo en la tarde para enseñar o padres que no lo hacen porque están cansados, tiene una forma para lo que realmente es trágico.

Entonces, al final la crianza de los hijos es el plan de Dios para transmitir la justicia de una generación a la siguiente. Ese es el plan de Dios. Fructificad y multiplicaos, tengan hijos. Después del diluvio, Dios regresó en Génesis 9, dijo lo mismo, “Fructificad, y multiplicaos, tengan hijos.” Así es como la justicia es transmitida de una generación a la siguiente. La familia entonces es el bloque de construcción, no solo de la sociedad, lo es en un sentido temporal, sino que es el bloque de construcción en el reino, en un sentido espiritual. Más del noventa por ciento de las personas que son cristianas, se volvieron cristianas bajo la influencia de sus padres, antes de que tenían dieciocho años de edad. Ese el campo misionero primordial.

Entonces, el ataque en contra de la familia no es sorprendente, el ataque en contra de la familia debe ser esperado. Ahí es en dónde el primer ataque vino. Satanás esquinó a Eva, Eva había rechazado el liderazgo de su marido, actuó independientemente, rompió el orden de la familia, y llevó en picada a la raza humana entera. Algunas estadísticas interesantes están apareciendo todo el tiempo acerca de cómo la gente ve el matrimonio. Leí una recientemente, la pregunta fue: ¿Acaso el hogar ideal, un matrimonio en dónde el marido provee y la esposa cuida de los hijos? Sí, treinta por ciento. Treinta por ciento de las personas pensaron que el ideal era un padre proveyendo, y una madre que cuidaba del hogar y los hijos.

La siguiente pregunta fue: ¿Quiere usted casarse? Esto se le preguntó a esta generación de jóvenes. Sí, cuarenta por ciento. No, sesenta por ciento. El matrimonio está muriendo cada año, menos personas se están casando, la mayoría de todos los bebés que nacen en Estados Unidos, la mayoría de ellos nacen a una pareja que no está casada. Ahora, no es nuevo el ser pecaminoso, no es nuevo cometer fornicación, no es nuevo pecar a un nivel así que usted no considera los propósitos de Dios, la ley de Dios, no considera el matrimonio, eso no es nuevo, Dios una vez destruyó a la raza humana entera, ahí en Génesis 6, vino el diluvio porque todos estaban cometiendo maldad y solo maldad de manera continua.

Entonces, esto no es nuevo. Y después en Hechos 14, dice que Dios ha visto como las naciones todas han seguido su propio camino. En Romanos 1 dice, que es el ciclo constante de las naciones y pueblos que rechazan a Dios, se vuelven en contra de Dios. Y la ira de Dios es revelada desde el cielo en contra de aquellos que rechazan a Dios, y esa ira viene, y son entregados a su pecado. ¿Y cuál es el pecado? Pecador sexual, pecado homosexual, mente reprobada. Ese es el ciclo de la historia, rechazar a Dios, caer bajo juicio divino, y lleva a la perversión sexual y la devastación y destrucción de la familia. Todo en nuestra sociedad opera en contra de papás piadosos, mamás piadosas, y criar hijos piadosos.

Satanás ha diseñado toda estrategia concebible e inconcebible para entrometerse en la vida de una familia, para torcer y pervertir el proceso de criar a hijos piadosos. Los padres están temerosos de lo que la sociedad y la cultura le está haciendo a sus hijos detrás de sus espaldas, saben que el estar expuestos va más allá de lo que ellos piensan que debe ser y tienen razón. De nuevo, esta generación de jóvenes, las estadísticas de los jóvenes de secundaria, preparatoria, habiéndose familiarizado con la pornografía son sorprendentes, los jóvenes de preparatoria aún más, virtualmente es universal. El estar expuestos a la impiedad, en términos vividos está peleando en una batalla en contra del liderazgo de los padres.

Entonces, regresamos a la Palabra de Dios y hacemos la pregunta, ¿qué es lo que Dios nos ha mandado a hacer al criar a hijos en un mundo permanentemente maldecido, dominado por el pecado, y la maldición, entregándolo a los hijos en manera que jamás la gente ha visto nunca? Entonces, ¿qué hacemos con los hijos? Permítame comenzar con una especie de lista. Y este es un lugar, un buen lugar dónde comenzar, y ustedes pueden estarle leyendo libros a sus hijos, puede estarle leyendo la Biblia a sus hijos, pero hay, aquí hay algunas verdades singulares que sus hijos necesitan conocer.

Número uno: Dios es Santo, y Él demanda santidad de todos nosotros. Dios es Santo, sin pecado, justo, y Él demanda justicia, sin pecado, de todos nosotros. Lo segundo que usted debe enseñarles es: No podemos ser lo que Dios demanda que seamos. Entonces, estamos bajo el juicio de Dios. Debido a que Él es Santo, Él odia el pecado, y Él debe castigarlo, y debido a que nosotros somos pecadores que no podemos ser perfectos, estamos bajo la amenaza del castigo de Dios. Los hijos necesitan saber eso, la iglesia contemporánea cristiana, no quiero ni siquiera decirlo eso a los adultos, mucho menos a los hijos, los hijos necesitan temer el juicio de Dios en contra de los pecadores.

Necesita enseñarles a sus hijos que los pecadores, como todos lo somos, nunca vamos a estar delante de Dios en el cielo, a menos de que algo se haga acerca de nuestro pecado. Sus hijos necesitan saber que su pecado los separa de Dios, su pecado hace que sea imposible que ellos tengan paz con Dios, y su pecado no solo hace imposible que tengan paz con Dios, sino que esencialmente hace que sea imposible que tengan paz verdadera con la gente. Sus hijos necesitan saber que todos pecaron y son dignos de castigo divino. Necesitan saber que no pueden hacer nada para ganarse la salvación, no pueden hacer nada para reconciliarse con Dios, no pueden cambiar su naturaleza, no pueden detener sus deseos pecaminosos, y obras, entonces están en una situación de inutilidad y se dirigen al infierno eterno.

Y después necesitan saber que Dios los ama tanto que Él ha provisto una manera para cambiar todo eso, para rescatarlos del juicio. Y lo ha hecho mediante Su Hijo, el Señor Jesucristo, quien fue perfecto, cuya justicia es exactamente lo que todos necesitamos, y quien murió en nuestro lugar en la cruz, fue castigado por nosotros y todos los hijos entienden el castigo hablando de que Jesús fue castigado por ellos, si son pecadores, pero Jesús llevó el castigo. Ellos entienden eso.

Y debido a que Él llevó el castigo, y debido a que Él es una persona perfectamente justa, Él pagó el castigo por nuestros pecados, y Él provee Su justicia para cubrirnos. Necesitan saber eso. También necesitan saber que Jesucristo es Dios eternamente y Señor sobre todos, que Él se volvió un hombre, vivió una vida sin pecado, murió en el lugar de los pecadores, que Él fue el sacrifico que Dios demandaba y aceptó, de tal manera que su pecado está pagado. Resucitó de los muertos, conforme Dios certificó Su sacrificio al resucitarlo de los muertos, y provee el sacrificio para nuestro pecado, y Él vive para darnos vida eterna.

Sus hijos necesitan saber que todo esto es recibido mediante la fe, mediante la fe, si creen en las buenas noticias, que pueden ser perdonados de todos sus pecados, pueden ser reconciliados con Dios, Él nunca los va a juzgar, Él los va a bendecir por siempre y para siempre. Usted necesita personalizar eso con sus hijos, usted necesita enseñarles a sus hijos el arrepentimiento, usted necesita enseñarles a sus hijos que es importante arrepentirse, y una buena manera de comenzar a hacer eso es arrepentirse usted cuando necesita arrepentirse.

Cuando usted no se ha hablado amablemente el uno al otro entre pareja, o no está siendo amable con sus hijos, o no ha hablado de manera amable acerca de alguien más que ni siquiera estaba ahí o cuando ha tenido una manifestación de enojo o ha cometido algún otro pecado que es obvio. Su arrepentimiento se vuelve el modelo y el patrón para el arrepentimiento de ellos. Usted necesita entonces, enseñarles no solo arrepentirse, sino a dejar todo aquello que deshonra a Dios, de todo lo que deshonra a Dios.

Me acuerdo después de que uno de mis pequeños nietos había orado para recibir a Cristo, estuve ahí, Patricia y yo estuvimos ahí junto con los padres. La oración fue de corazón, y sincera. Y si usted le preguntaba, ¿Eres cristiano? la respuesta era: “Sí, soy cristiano.” Poco después de eso, ese mismo hijo fue desobediente y la madre sabia dijo: “Así no es como los cristianos actúan.” Y en ese punto el pequeño se entristeció. Necesitan saber eso, que así no es como Dios espera que ellos actúen, así no es como los cristianos actúan. Eso significa que usted tiene que modelar eso también.

Entonces, usted les enseña a arrepentirse, les enseña a volverse de todo lo que deshonra al Señor, y usted les enseña a confiar, que, aunque ellos fallan, el Señor es su Salvador, nunca jamás va a dejarlos. Usted puede ilustrar eso al decirle a sus hijos como papá, yo siempre seré tu papá, no importa lo que hagas. Siempre seré tú papá. Tendremos algunos problemas que enfrentar debido al pecado, pero siempre seré tú papá, y Jesús siempre será tú Salvador. Después usted necesita enseñarles esto: Sigue a Jesús sin importar el costo. Sigue a Jesús sin importar el costo. Creo que eso es lo que está en mente en Deuteronomio 6 cuando dice: “Enseña a tus hijos de manera diligente.”

No solo historias generales bíblicas, sino verdades específicas relacionadas al evangelio, y hemos cubierto algunas, pero hay mucho más que enseñarle a los hijos, pero ciertamente este es un gran cimiento para enseñarles las cosas que traen la disciplina e instrucción del Señor como Efesios 6 dice. Enseña a tus hijos, más allá de eso toda la sabiduría que cubrimos el domingo pasado, todas las verdades bíblicas del perdón, justicia, virtud, falta de contentamiento, gratitud, de relaciones, acerca del trabajo, toda la sabiduría práctica de la Escritura usted le tiene que enseñar a sus hijos.

Eso me lleva de regreso a lo que dije la semana pasada a partir del libro de Proverbios. Proverbios es la fuente, la fuente bíblica para toda esa sabiduría colectiva. Entonces, a toda costa, padres, ustedes deben ser el líder en esto, enseñen a sus hijos sabiduría divina para la vida santa y bendición celestial. Proverbios 29:15 dice: “Los hijos que hacen lo que quieren son una vergüenza para su madre.” Proverbios 22:15 dice: “La necedad…” está en todos nosotros debido a nuestro pecado, “…está ligada en el corazón del muchacho. Más la vara de la corrección la alejará de él.” Usted tiene un pequeño reprobado ahí, tiene un pecador, el pecado tiene que ser enfrentado. Y los hijos que hacen lo que quieren son una vergüenza para su madre.

Vimos en los primeros capítulos de Proverbios el domingo pasado por la mañana, con qué frecuencia la Escritura dice: “Escucha la enseñanza de tu padre. Escucha la enseñanza de tu madre. Sigue su instrucción, porque están enseñándote sabiduría, cuando la oyes amárrala a tu cuello, mantenla profundamente en tu corazón.” ¿Por qué? “Porque de él sale la vida.” Adónde van los padres van las madres, adónde van las madres van los hijos, y adónde van los hijos ahí va la siguiente generación de la sociedad. Obviamente Satanás está atacando a la familia, atacando a la familia en maneras muy abiertas con el aborto, lo cual simplemente mata a los hijos, asesinándolos. Con el divorcio, lo cual despedaza el hogar. Con hostilidad, abuso, yendo entre padre y madre, padre y madre, y a veces entre los hijos. Satanás va tras el hogar, usted realmente va en contra de la corriente, y para hacerlo de manera correcta necesitamos oír la instrucción de la Palabra de Dios.

Entonces, por unos momentos, quiero que vea conmigo Efesios capítulo 6, y veamos ese pasaje y vamos a desmenuzarlo. “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” Usted no tiene muchos mandatos en la Biblia para los hijos, pero aquí realmente está el único en el Nuevo Testamento. Y es sacado del Antiguo Testamento, del libro de Éxodo y Deuteronomio.

“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres.” Lo primero que vemos aquí en este retrato de la crianza de los hijos, es la sumisión de los hijos. Y usted ve algunas palabras ahí, “obedeced” en el versículo 1, y “honra” en el versículo 2. Obedeced en todo. Guau. Cubre todo. Obedezcan en todo. Un mandato simple, el único mandato dado a los hijos en el Nuevo Testamento, “Obedezcan a sus padres.” Ahí está, “Obedezcan a sus padres.” Esa es la acción. Detrás de eso, está, “Honra a tu padre y a tu madre.” Esa es la actitud. Y, ¿Por qué haces eso? Honra a tu padre y a tu madre, obedece a tus padres, ¿Por qué? Porque esto agrada al Señor. Obedece a tus padres en el Señor, porque esto es justo. Hay algo que de hecho es correcto, es justo, correcto, y por lo tanto hay algo que está mal. Esto está bien, esto agrada al Señor. Esto es lo que haces en el Señor. Eso quiere decir, en armonía con Su voluntad divina.

Entonces, el mandato, obedece y honra. Obedecer habla de tus acciones, honra, habla de tu actitud. Esa es una manera simple de ver tu vida, todos ustedes hijos, que están oyendo. Eso es lo que Dios les pide, obedezcan a sus padres, y honren a sus padres. Hay una promesa conectada a esto, por cierto, en el versículo 3, tomada de Éxodo capítulo 20 en el versículo 12, “Para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra.” Entonces, hay dos cosas ahí, “para que te vaya bien,” esa es una calidad de vida. “Y seas de larga vida sobre la tierra,” esa es una calidad de vida. ¿Quieres vivir una vida larga y satisfactoria? Obedece y honra a tus padres. Es esencial enseñarles a los hijos esas responsabilidades y reforzar esa enseñanza porque ese es el camino para la bendición y una vida plena.

Yo sé que los padres de hoy en día están más preocupados por el futuro económico de sus hijos que por el futuro moral. Los padres están más preocupados por la reputación de sus hijos, en término de éxito y finanzas y logros, gran logro, o logro atlético, de lo que están preocupados si honrar o no al Señor. Si usted piensa que la clave de la vida larga de su hijo, y satisfacción y gozo y felicidad es un trabajo, o una reputación, o una carrera, o fama, o ser sobresaliente, o tener influencia, usted está equivocado. Tanto la calidad de vida como la cantidad de vida está relacionada a la obediencia y la honra que un hijo le da a un padre.

Ahora, esto no es natural para un hijo. Los hijos no hacen esto por sí mismos, esa es la razón por la que Proverbios dice esto, necesita usted enseñarles a hacer eso. ¿Cómo hace usted eso? Bueno, usted los instruye. Y después cuando se desvían de ese curso usted usa una vara. Eso es lo que la Biblia dice. Una y otra vez en el libro de Proverbios, no voy a cubrir todos los pasajes, pero ahí hay varias docenas de pasajes que hablan de la disciplina de un hijo y su naturaleza esencial. La vara rompe la soberbia. La vara humilla. La vara genera dolor conectado con hacer lo malo. La vara, según Dios, es una herramienta muy importante para la justicia.

Sin la vara, Proverbios dice, usted va a tener un rebelde que entristece, humilla y es una desgracia para sus padres. Usted va a tener un desastre de hijo. Un hijo que no va a disfrutar ni la calidad de la vida, ni la cantidad de la vida disponible para un hijo obediente que honra. Proverbios 4:10 dice: “Oye, hijo mío, y acepta mis palabras y se te multiplicaran tus años de vida.” Escúchame hijo, escúchame hija, conforme te enseño la Palabra de Dios, y los años de tu vida serán muchos. Es tan práctico. Simplemente regresar por un momento a Proverbios, de regreso a ese capítulo 4 que vimos algo de esto el domingo por la mañana, pasado.

Pero simplemente escuche, si podemos retomar en el versículo 11, “Por el camino de la sabiduría te he encaminado y por veredas derechas te he hecho andar. Cuándo anduvieres no se estrecharán tus pasados, y si corrieres no tropezarás. Retén el consejo, no lo dejes, guárdalo porque eso es tu vida. No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos. Déjala, no pases por ella, apártate de ella, pasa. Más la senda de los justos es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto. Hijo mío, está atento a mis palabras, inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón, porque de él mana la vida. No te desvíes a la derecha, ni a la izquierda,” termina el capítulo, “aparta tu pie del mal.”

Cuando usted cría a hijos obedientes y respetuosos, usted tiene la promesa de una vida rica y plena. La tragedia de nuestra sociedad es que los padres están más preocupados porque sus hijos sean reconocidos públicamente, en lugar de ser reconocidos de manera divina. La virtud es secundaria al logro. Pero este pasaje no solo se dirige a la necesidad de que los hijos se      sometan, sino que también habla de la necesidad de que los padres se sometan. Vayamos al versículo 4: “Y vosotros padres,” incluye ahí padre y madre, “no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina y amonestación del Señor.”

Esto es lo que hemos estado diciendo desde la introducción. Esta es su responsabilidad como padre. ¿Qué debe ser una esposa? De regreso en el capítulo 5, versículo 22, “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo y él es su Salvador. Así que como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.” Sométase, sométase a su marido. Sométase, esa es una palabra que el mundo odia. Solo en Cristo puede una mujer someterse.

De regreso a Génesis 3:16, aprendemos que la mujer va a tratar de usurpar la autoridad de su marido. Ella va a tratar de gobernar sobre ella y usted va a tener que someterla. Solo en el Espíritu Santo, mediante Cristo, una esposa se puede someter. ¿Y quién se somete una esposa? A su marido. Su función, según Tito 2:5 es, ser una cuidadora de su casa. ¿Por qué se somete usted a su marido? Porque Cristo es la cabeza del marido, así como el marido es la cabeza de la esposa. Y, ¿a qué grado se somete usted? Se somete en todo, en todo. En 1 Pedro 3 Sara llama a su marido Abraham, señor.

¿Qué hay acerca del marido? Bueno, en el versículo 25 del capítulo 5: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa que no tuviese mancha, ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.”

Entonces, “Los maridos deben amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer a sí mismo se ama, porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo.” Ame a su esposa. ¿Cómo? Bueno, como Cristo amó a la iglesia. ¿Qué tipo de amor es ese? Sacrificial, abarca todo, un amor purificador, un amor considerado, un amor que cuida de ella, un amor que la perdona. Sustente a su esposa, significa, provea todas sus necesidades, cuídala. Literalmente significa que la caliente con calor corporal. Significa proveer para ella afecto seguro, amor seguro, un amor permanente. Y, ¿Por qué hace usted esto? porque es un depósito sagrado que se vuelve una ilustración de la relación entre el Señor Jesús con su propia esposa la iglesia.

Entonces, así como una esposa se somete a su marido, como al Señor, el marido se somete a su responsabilidad de ser su proveedor, su protector, de su mujer, y juntos buscan la salvación y la santificación de sus hijos. Enséñeles entonces el evangelio, y asegúrese de que mientras que usted se lo está enseñando, usted se lo está ilustrando, enséñeles acerca de Dios, enséñele acerca del pecado, enséñele acerca de la ley, enséñele acerca de la gracia, enséñeles acerca del arrepentimiento y el perdón, y la cruz, y la resurrección y la persona de Cristo.

Enséñeles acerca de la fe de manera exacta y diligente. Y enséñele acerca de la sabiduría que santifica, cubrimos eso el domingo pasado. Ensénele a temer a Dios, cuidar sus corazones, obedecer a sus padres, escoger a sus amigos con cuidado, controlar sus deseos, a cuidar sus palabras a trabajar duro, a administrar su dinero como buenos administradores, y a amar y servir a la gente. Este es el deber de los padres. Este es el privilegio de los padres.

Cuándo Pablo escribió todo esto, claro, obviamente así no era en el mundo romano. Había un romano principio llamado patria potestas en latín, significa “el poder del padre”. Y un padre romano, en el tiempo en el que esto fue escrito tenia poder absoluto sobre la familia, podía vender a cualquier persona en su familia, como esclavos, podía hacerlos trabajar en sus campos, incluso en cadenas, podía tomar la ley en sus propias manos, podía castigar a un miembro de la familia, conyugue o hijo. Incluso podía aplicar la pena de muerte en su hijo. Y él tenía ese poder mientras que él vivía, no había circunstancia o ninguna edad en la que ese miembro de la familia estaba fuera del poder de ese padre. Cuándo un hijo nacía era colocado a los pies del padre, y si el padre se agachaba para levantar al hijo significaba que él reconocía que el hijo debía vivir. Si él le daba la espalda y se iba, el hijo podría ser desechado.

En una carta interesante del primer siglo antes de Cristo, de un hombre llamado Hilario a su esposa, él le escribe en un idioma muy formal, esto ha sido descubierto de ese primer siglo. “Hilario a la familia de Alicia. Saludos afectuosos.” Usted está en problemas cuando tu esposo te dice: “Saludos afectuosos”. “Tú sabes que todavía estamos estacionados en Alejandría. No te preocupes si cuando los demás no regresan yo me quedo en Alejandría. Te imploro que cuides del pequeño, y tan pronto como recibamos la paga yo te la enviaré. Buena suerte para ti, tienes un hijo. Si es un niño que viva, si es niña deshazte de ella.” Los hijos que no eran queridos en los tiempos antiguos, se dejaban en el foro y los recogían personas que los criaban para que fueran esclavos o para que fueran prostitutas, y tráfico de humanos. Séneca dice: “Matamos a un buey feroz, matamos a un perro, le metemos el cuchillo al rebaño enfermo y a los hijos que nacen deformados, los podemos ahogar.

Entonces, Pablo le estaba hablando a una sociedad como la nuestra, en dónde los hijos eran matados. La única diferencia es que nosotros los matamos antes de que estén fuera del vientre. O los matamos de una manera espiritual, al descuidar y abusar de ellos después de que nacen. El abuso más grande de un hijo podría ser el dejar al hijo solo, en el sentido de que no es amado, aquello que el corazón de un hijo clama por recibir. Entonces, cuando Pablo escribió estas cosas en su día, el mundo no era diferente del nuestro. Me imagino que podríamos resumirlo al decir cinco cosas constituyen una buena familia: amor, padres que se aman entre sí y sus hijos; disciplina, usar la vara para romper la propensidad a pecar; coherencia, en dónde ambos padres, es tan importante, están diciendo lo mismo, de tal manera que los hijos no están recibiendo señales mixtas y pueden escoger algún lado.

Entonces, amor, disciplina, coherencia, ejemplo. En las familias saludables los padres no esperan que los hijos vivan una vida más justa de lo que ellos viven. Ellos esperan poner el ejemplo. Y yo añadiría uno final, un principio final para las familias saludables. Un marido y padre fiel y amoroso como la cabeza del hogar. En dónde no hay eso, hay caos en el hogar. Tantos hijos nacen sin un padre y una madre que están casados el uno con el otro, y se quedan en cierta manera para encontrar su camino en el mundo. No es sorprendente que los padres que no tienen idea de cómo tener una relación el uno con el otro, si es que tienen una relación, no saben cómo tener una relación con un hijo, y piensan que pueden controlar al hijo mediante medicar al hijo, y eso comienza en nuestra sociedad desde, escuche esto, desde los tres años de edad en nuestra sociedad.

Su hijo tiene un problema. No es ADD es pecado, y la cura no es medicina, la cura es una crianza constante, misericordiosa, amorosa, disciplina que conecta el pecado con el dolor, porque esa es una probada del juicio divino. Que el Señor nos ayude a todos nosotros aun mientras estamos reunidos con nuestras familias en estos dias, para ver cómo estamos al medirnos con los principios de la Palabra de Dios, que compartimos con usted el día de hoy. Esperamos que haya sido alentador.

Estoy tan agradecido por las familias de Grace Community Church, tan agradecido. Tantas personas fieles y estamos tan bendecidos con tener a mil niños de primaria, aquí el domingo. La mayoría de ellos están bajo la influencia de este tipo de familia. Y jóvenes de secundaria y de preparatoria, estamos tan bendecidos. Gracias por su fidelidad. Todos podemos hacer un mejor trabajo, eso significa más intencional, menos casual, menos a la ligera, con la promesa de Dios de que su vida va a llevar la marca de calidad divina y cantidad divina también.

Oremos. Padre te damos gracias por Tu Palabra, y en particular al llegar a este tema tan importante, aquí es en dónde vivimos y somos y tenemos nuestro ser. Gracias Señor por darnos tanta instrucción, que no podemos perder lo que tú deseas, sabemos lo que quieres. Danos la fortaleza, coherencia, por tu Espíritu para vivir nuestras vidas como mamás, y papás, incluso abuelos, para que establezcamos un patrón, que obedecer Tu voluntad, al guiar hijos, un día seremos bendecidos por el fruto que viene de esto. Que nuestros hijos sean una bendición para nosotros, porque hemos sido una bendición coherente para ellos. Capacítanos para eso. Oramos para Tu gloria en el nombre de Cristo. Amén.

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