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Bueno, gracias Kent, muchas gracias por ministrarnos esta mañana de corazón. Esa fue una gran bendición. Me gusta eso, “Oh Tu Fidelidad,” en otra melodía. Saben una cosa, en la historia pasada, si tienes algún himnario antiguo de Escocia o de Irlanda, o de Inglaterra no encuentras ninguna melodía en ellos, simplemente son palabras. Y ahí te dan un número que indica un tono, y muchos himnos eran cantados en muchos, muchos tonos diferentes. De cualquier manera, entonces podemos tener un poco de libertad ahí.

Hemos estado hablando de este asunto de la pureza sexual, y comenzamos el miércoles y quiero llevarlos de regreso a 1 Tesalonicenses capítulo 4, esta mañana y simplemente avanzar a lo largo de esto un poco, como dije la última vez. Yo estoy muy limitado en lo que puedo hacer, yo sé eso, lo he sabido a lo largo de mi vida. Solo puedo ayudarles a entender lo que la Palabra de Dios dice, eso es todo. No tengo poder, no tengo inteligencia, no tengo principios en particular que van a cambiar su vida. No puedo llevarlos a otro lugar espiritualmente, no puedo contribuir a su santidad. No puedo hacer nada por cambiar tu vida, no puedo hacer nada por cambiar tu conducta y tus patrones de pensamiento. Entiendo mis limitaciones. Lo único que puedo hacer es decirles lo que dice la Palabra de Dios.

Y una de las cosas por las que estoy tan agradecido, cuando enseño la Palabra de Dios, y obviamente he estado haciendo esto por mucho tiempo, pero una de las cosas por las que estoy tan agradecido es porque la Biblia no es ambigua. Hoy día me encuentro en la actualidad usando la palabra ambiguo, mucho. Nunca he vivido en un tiempo cuando los evangélicos han sido tan ambiguos como lo son en la actualidad. Verdaderamente es difícil tratar de entender lo que alguien está diciendo, es difícil entender lo que el evangelio es, tratar de entender en que consiste la vida cristiana. Es difícil tratar de entender en que consiste la teología diaria. La ambigüedad que está siendo esparcida en el nombre de Jesucristo en la actualidad, simplemente es sorprendente.

Y en algunos casos incluso va más allá de la ambigüedad, y se vuelve básicamente un abandono de la verdad bíblica. Me imagino que en un sentido siento el mandato divino en la dirección de la precisión cuando hablamos de la Palabra de Dios. Ser diligente en estudiar, presentarme a Dios aprobado como un obrero que no tiene de que avergonzarse. Pienso que ser ambiguo acerca de la Escritura es representar de manera equivocada la Escritura, representar mal la Escritura, o en cierta manera darles la vuelta a pasajes selectos de versículos bíblicos y de esta manera contribuir a la ambigüedad, y en muchos casos hacer concesiones y en muchos casos distorsionar y en otros casos herejía. Y es traer sobre uno mismo vergüenza. La Biblia no es ambigua. No es algo que no es claro. Es un mensaje muy claro, y en la esfera de la moralidad es absolutamente precisa y vemos un poco de esa precisión en 1 Tesalonicenses 4:3.

“Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación.” La abstinencia es bíblica. La abstinencia total es bíblica y ese es el mandato; es la voluntad de Dios que sea santificado. Esto es, que esté separado, separado del pecado, lo cual significa que te abstengas de la inmoralidad sexual. Es algo interesante tener un panorama general aquí, comenzando en el capítulo 4 de 1 Tesalonicenses, versículo 3, y hasta la bendición al final del capítulo 5. Esa sección entera trata de cómo debemos conducirnos. Todo trata de cómo debemos vivir dentro de la voluntad de Dios, lo que Dios quiere de nosotros y como debemos responder a eso.

Y comienza aquí en el versículo 3. La sección entera inicia aquí con este llamado a la separación. Y lo primero que él presenta es que te abstengas de la inmoralidad sexual. Es un paralelo en gran parte, a las afirmaciones que son dadas en 1 Timoteo y Tito con respecto a los requisitos para un pastor o anciano, supervisor en la iglesia. Dice que deben ser irreprensibles. En cierta manera, esa es la descripción genérica.

Y lo primero que se dice es que sea marido de una sola mujer. Esto significa, no alguien que es infiel a su esposa. Es como si la inmoralidad guía el desfile al calificarnos con respecto a lo que significa ser santificados. Dios sabe que obviamente este es un asunto, un problema, era un problema como les dije la última vez, en los tiempos del Nuevo Testamento. 1 Tesalonicenses es uno de los primeros libros escritos en el Nuevo Testamento, probablemente escrito antes de la mayoría que los evangelios fueron escritos.

Entonces, estás hablando de una carta a personas que están al comienzo mismo del cristianismo. No venían de familias cristianas. Estas personas no tenían padres ni abuelos cristianos. No fueron criados en un ambiente cristiano, no fueron criados en una iglesia. No existía algo como una iglesia antes de una que fue plantada en Tesalónica. Esta es la primera iglesia, los creyentes de primera generación, todos son jóvenes en la fe, todos son nuevos, todos han salido de una vida de paganismo, todos han salido de una sociedad corrupta, perversa, desviada sexualmente que les describimos un poco el miércoles.

El idioma griego como señalé, tiene una preocupación inmensa por la inmoralidad y se manifiesta en el número tan grande de palabras que son usadas para describir los diferentes tipos de conducta inmoral. Era parte de su sociedad. Era tan malo que había funcionado en el mundo greco-romano, una ley llamada la patria potestas, y esa ley simplemente significaba que un padre tenía el derecho de la vida o la muerte sobre su hijo. En ningún punto, sin recurso alguno por parte de la sociedad, un padre podía matar a su hijo. Así de baja era la sociedad. Hablamos de todas las otras áreas de mala conducta sexual, que eran características del mundo en el que el Nuevo Testamento aterrizó. Eso para mí claro es algo que va más allá del entendimiento.

Sin embargo, un padre tenía el derecho de matar a sus hijos y en la mayoría de los casos mataban a las bebés y dejaban que los niños vivieran, era un mundo muy vil. No habían escuelas cristianas, no habían instituciones cristianas, organizaciones cristianas, no había una biblioteca de libros cristianos, no tenían aun el Nuevo Testamento, no había una librería de librería de libros cristianos. Pueden imaginarse cuán emocionados debieron haber estado cuando los primeros libros del Nuevo Testamento comenzaron a aparecer, y podían leer exactamente lo que Dios quería que supieran, inspirados por el Espíritu Santo.

Era un mundo muy difícil y todos se habían salido de esto. No había una sociedad de vergüenza, no importaba realmente lo que hacías, no importaba cómo vivías. No había ninguna vergüenza, podías matar a tus hijos y entonces se les pidió vivir en una situación que era inmensamente difícil. Habían salido de la idolatría, habían salido de patrones de adoración que involucraba inmoralidad sexual, sacerdotisas del templo, en las cuales de alguna manera creían que hacían contacto con la deidad al involucrarse en una orgía, en una orgía de embriaguez. Realmente era una sociedad baja. Solo les digo todo eso para que sepan que no son las únicas personas que han vivido en momentos difíciles.

Sé que hemos tenido dificultades debido a la diseminación masiva de estas cosas. No solo eran los medios masivos. No estaban viendo este tipo de cosas en una pantalla plana en algún lugar, esto era su vida. Lo vivieron. Y salir de eso y después tratar de dirigir tu vida hacia la santificación, separación, la santidad, la pureza, un desafío tremendo. Su carne había estado acostumbrada a ser satisfecha todas sus vidas, hasta este punto. Y ahora, la voluntad de Dios no es ambigua, “absténganse de la fornicación, la inmoralidad sexual. Manténganse alejados de ella.” Algo muy difícil que hacer.

Él continúa y vamos a tomar en dónde lo dejamos el miércoles para darles tres principios que les van a ayudar a incrementar esto. Tres cosas que necesita saber. Número uno, comenzamos con la primera, versículo 4, “que cada uno de vosotros sepa tener su propio cuerpo en santidad y honor.” “Cada uno de ustedes necesita saber cómo poseer,” es una palabra que significa “adquirir control de,” “ganar el dominio sobre” su skeuos, es cuerpo, en santificación. El primer principio es, controla tu cuerpo. Controla tu vaso, tu instrumento. Eso es crítico. No puedes simplemente seguir todos los impulsos. Ni siquiera puedes alimentarlos. Pablo dice, “Tu cuerpo es el templo del Espíritu Santo, entonces glorifica a Dios con tu cuerpo y tu espíritu que son de Dios.”

Pablo dice en 1 Corintios 9:27, “golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo llegue a ser…” adokimos, “…probado y hallado descalificado.” Realmente es acerca de aquella palabra antigua llamada “dominio propio,” frase antigua llamada “dominio propio”. Refrenar tu carne. La carne para el dominio propio es andar en el Espíritu. Gálatas 5. “Si andas en el Espíritu no satisfacerás los deseos de la carne.” Esa es una garantía bastante buena, ¿no es cierto? Si andas en el Espíritu, no vas a satisfacer los deseos de la carne.” Alguien dice, ¿cómo evitas el pecado sexual? Andas en el Espíritu.

Ahora, eso podría oírse un poco misterioso para ti. ¿Qué significa andar en el Espíritu? Es bastante simple. La clave para andar en el Espíritu es ser lleno del Espíritu. Efesios 5:18 dice, “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución. Antes bien, mantente siendo lleno del Espíritu. Si voy a andar en el Espíritu, en otras palabras, si voy a ir por el camino por el que el Espíritu quiere que vaya, entonces necesito ser capacitado por el Espíritu, Él conoce ese camino, y si soy capacitado por el Espíritu, si soy fortalecido por el Espíritu entonces Él me va a llevar adónde necesito ir.

¿Pero qué significa eso? ¿Qué significa ser lleno del Espíritu? Bueno, la clave para ser lleno del Espíritu es que la Palabra de Cristo more en abundancia en ti. Efesios 5 dice, “Mantente siendo lleno del Espíritu”. El paralelo Colosenses 3:16 dice, “la palabra de Cristo more en abundancia en vosotros.” Esas son realidades idénticas. Si comparas los dos pasajes en Efesios 5 y Colosenses 3, no voy a tomar el tiempo para hacer eso, ves que esos pasajes son absolutamente paralelos.

Entonces, ¿qué significa andar en el Espíritu? Significa ser llenados, capacitado por el Espíritu Santo. ¿Qué significa eso? Significa que la Palabra de Cristo more en abundancia en ti. Un paralelo absoluto. Ser alimentado por el Espíritu, ser capacitado por el Espíritu, es ser dirigido por el aquello que el Espíritu ha revelado y descubierto en la Palabra de Dios. No solo es conocer la Palabra de Dios, sino dejar que more, dejar que te domine en toda su riqueza. Digo, estamos de regreso adónde siempre hemos venido, ¿verdad? Estamos todos de regreso al punto de dejar que la Palabra de Dios esté en nuestra mente y en nuestros corazones como el factor controlador.

Y, ¿qué motiva eso? ¿qué impulsa eso? Bueno, creo que lo que impulsa eso es amar al Señor. El primer y más grande mandamiento es amar al Señor con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas. Debido a que amo al Señor, debido a que anhelo amar al Señor aún más, quiero su palabra. Debido a que lo amo, si me amáis, Él dice, “guardáis mis mandamientos. Si me amas, ama mi Palabra. Y si realmente lo amo, amo Su Palabra y quiero Su Palabra. Y cuando meto Su Palabra en mí, debido a que quiero conocer Su voluntad, entonces el Espíritu de Dios comienza a controlar mi vida, porque mi mente está controlada por lo que el Espíritu ha revelado.

Ese es el lado positivo de esto, ingerir la Palabra de Dios y necesita ser muy cuidadoso acerca de eso. Como ustedes saben, puedes acostumbrarte a oír la Palabra de Dios y no hacer nada al respecto y entrenarte para caer en el desastre. El mismo sol que derrite la cera endurece la arcilla, simplemente un proceso diferente. Y la Palabra que va a moldearte en la semejanza a Cristo también puede endurecerte en un tipo de resistencia fija a los propósitos de Dios. Jamás te acostumbres a ser indiferente hacia la Escritura. No te acostumbres a ser desobediente, ese es un proceso mortal.

Y eso me lleva a otro nivel. Y hablé de esto, algunos de ustedes, algunos de ustedes estuvieron en la Conferencia Resuelto, que tuvimos hace unos meses atrás, hablé del asunto de la conciencia. Permítame llevarlos a ese punto por tan solo un momento, no quiero pasar mucho tiempo en eso. Pero Dios te ha dado algo, todos lo tenemos, es llamado la conciencia. Y supongo que, en la mayoría de los casos, la mayoría de los cristianos realmente no tienen idea en que consiste.

Digo, tenemos en cierta manera una idea vaga, general. Pero si estudiamos el Nuevo Testamento, incluso el Antiguo Testamento en algunas ocasiones, pero primordialmente el Nuevo Testamento y particularmente, y quizás 1 y 2 Timoteo, encuentras que se dice mucho acerca de la conciencia. La conciencia es un mecanismo que se la da a todo ser humano. Romanos capítulo 2 describe la conciencia como aquello que te justifica a te acusa. Es un sistema, un sistema de advertencia. Es un sistema de advertencia incorporado en todo ser humano.

Ahora, básicamente tienes dos sistemas de advertencia. Todo mundo lo tiene. El primero es llamado el dolor, y el segundo es llamado la conciencia. El dolor es la manera en la que Dios te protege de destruirte a ti mismo. Si tienes dolor en algún lugar, tienes un problema físicamente. La mayoría de nosotros pensamos que el dolor es algo malo. El dolor es un regalo de Dios. La mejor ilustración que conozco es la enfermedad de Hansen, que con frecuencia es llamada la lepra. Solían creer que la gente que tenía lepra, tenía algún tipo de enfermedad que comía sus extremidades, comía sus dedos, comía sus narices, comía sus barbas, comía los dedos de sus pies, y sus pies y sus piernas.

Descubrieron más tarde que la lepra no come nada. Esa forma es llamada enfermedad de Hansen; no come nada. Lo que destruye son los nervios, no puedes sentir nada. Y terminas quitándote todas tus extremidades conforme te las vas rascando o quitando. Has visto retratos, probablemente en algún momento en tu vida de estos leprosos horrendos. Nada los estaba comiendo. Nada más que no podían sentir nada. Y sin la capacidad de sentir la presión, literalmente desgastas tu nariz, tus orejas, tu barba, tu frente. Te rascas la cabeza y te haces unos agujeros enormes, sin que ni siquiera sepas que lo estás haciendo. Es el dolor lo que te protege.

Desde un punto de vista espiritual la conciencia hace lo mismo. La conciencia te grita acerca de una violación de una ley moral. La conciencia no es la ley moral, solo es un mecanismo, solo es un sistema de advertencia, tiene que ser informado por la realidad. Escuche, los musulmanes tienen conciencias, pero la conciencia de un musulmán dice: “Mata al infiel”. ¿Por qué? Porque él ha sido criado para que crea en esa ley y eso informa su conciencia, y si él no hace eso entonces él está violando su conciencia.

La conciencia de un mormón, oímos de eso hoy, le dicta a ese mormón que necesita asegurarse de que guarde todos las ceremonias y rituales del mormonismo para ganarse la salvación. Así no es como te salvas, pero una vez que la conciencia está informada, reacciona como un sistema de advertencia diciéndole a la persona si está viviendo a la luz de lo que debe hacer moralmente, su refreno moral, o si no lo está haciendo. Acusa o justifica. Entonces, dos cosas tienen que pasar. Una, tienes que escuchar a tu conciencia. Pero dos, tienes que informar tu conciencia de manera correcta, de manera correcta.

Fue hace unos años atrás que MTV hizo un estudio de los pecados mortales, que básicamente eran los pecados más serios desarrollados en la historia medieval, por la iglesia. Cosas como avaricia y lujuria, y enojo. Y tenían toda una lista de ellos. Y entonces, entrevistaron a muchas personas de la generación de MTV, personas como Ice T, Queen Latifa, ustedes saben, los grandes teólogos. Entrevistaron a todas estas personas y dijeron, ustedes saben, “¿Qué piensas de esto?” y “¿Qué piensas de aquello?”

Era sorprendente, incluso entrevistaron a Michael Douglas, el actor, porque acababa de hacer una película de la avaricia y su personaje básico en la película dice, “La avaricia es buena. Esto es lo que motiva a todos los negocios en el mundo.” Y preguntaron de la inmoralidad y voltearon la moralidad de cabeza. Como Isaías 5 dice, “Sustituyeron lo dulce por lo amargo, lo bueno por lo malo, y lo correcto por lo incorrecto.”

Y tienes una generación entera de personas cuyas conciencias no pueden funcionar. Su conciencia no puede funcionar como una conciencia debe funcionar, porque está tan mal informada. Han creído en una moralidad que los condena, y lo único que la conciencia puede hacer es reaccionar, no es la Ley de Dios. Uno reacciona a lo que tu ley es. Sea cual sea tu estructura moral, tu conciencia va a reaccionar a eso.

Entonces, es sorprendente pensar en esto, pero realmente es posible que una persona se va a sentir culpable sino se involucra en pecado. Una persona se va a sentir culpable sino hace lo que es contrario a la Escritura, pero es coherente con lo que piensan que es un sistema de valores verdadero, o un sistema moral.

Entonces, los terroristas que matan a la gente, están haciendo lo que sus conciencias le dicen que hagan, porque está tan mal informada. Es importante hacer dos cosas, entonces, en primer lugar, informar tu conciencia de manera correcta para que no te coloques en una posición en la que estás viviendo bajo culpabilidad, por no hacer lo malo, o vivir bajo la culpabilidad por no seguir la herejía. Es crítico. Pero una vez que la conciencia es informada de manera correcta, como lo es por la Palabra de Dios, entonces debe responder a esa conciencia porque es un sistema de advertencia dado por Dios para protegerte del desastre.

Cuándo Pablo estaba siendo acusado de una vida escondida, secreta, de vergüenza, por los corintios que habían estado sujetos a los falsos maestros, él escribió 2 Corintios y esto es lo que él dijo en 2 Corintios 1:12, y es tan básico. Él dijo: “Miren, mi testimonio, es el testimonio de nuestra conciencia. Pueden acusarme de lo que quieran. Pero el testimonio de nuestra conciencia es que en santidad y en sinceridad piadosa, no con sabiduría carnal, sino en la gracia de Dios nos hemos conducido en el mundo, y especialmente hacia ustedes. Pueden acusarme de lo que quieran, y voy a decir, mi conciencia está limpia. Mi conciencia está limpia.”

Así quiero vivir. No quiero vivir con una conciencia que me acusa. David dijo en el Salmo 51 y en el Salmo 32, él estaba llevando una culpabilidad terrible antes de que confesara su pecado. Él dijo: “Los jugos de mi vida se están secando,” estaba afectando su flujo sanguíneo, estaba afectando su saliva, estaba afectando su sistema nervioso. Literalmente estaba en un colapso físico por la ansiedad que estaba despedazándolo debido a que él tenía pecado escondido en su vida.

Debes mantener esa conciencia limpia, esa conciencia bien informada y has sido bendecido por tener una conciencia que está informada de manera correcta. Y debes asegurarte de que no niegues lo que dice. No debes acostumbrarte a ignorarla. Es bueno sentir culpabilidad, es bueno sentir vergüenza, es bueno sentir remordimiento, y sentirlo con fuerza porque ese es el regalo de Dios para ti, para que no destruyas tu alma.

En 1 Timoteo 1:5, “la meta de nuestra instrucción,” Pablo dice, esto es lo que estoy buscando, “el amor nacido de corazón limpio y de buena conciencia.” Quiero que tu conciencia sea noble, quiero que tu conciencia te esté afirmando. Ahí es donde la batalla es peleada. Ahí en el versículo 19 él dice, “Manteniendo la fe.” Mantén la fe, el contenido de la verdad “y una buena conciencia, la cual habiendo rechazado algunos sufrieron naufragio.” ¿Quieres destrozar tu vida? Entonces, informa de manera equivocada o ignora tu conciencia.

De nuevo en el capítulo 3 de 1 Timoteo, él dice, “Retén el misterio de la fe, con una conciencia limpia.” Capítulo 4, versículo 2, él describe a los falsos maestros como cauterizados en sus conciencias. La conciencia no está operando, es cómo costras, no siente nada ya. No debes llegar jamás al punto en que tu conciencia es así. Y rechazando de manera repetida tu conciencia, te lleva ahí.

Conté una anécdota en la Conferencia Resuelto, acerca de un choque de avión, de un avión de Avianca en Europa. Voló directamente en una montaña, con más de doscientos pasajeros, todo mundo murió de manera instantánea. Y cuándo recuperaron la caja negra, quería oír lo que fue dicho y que había pasado antes del choque. La cinta decía esto, el sistema de advertencia de la computadora se encendió conforme se acercaron a la montaña, porque el radar les estaba dando la realidad. La realidad era, estás a punto de chocar con una montaña.

Y la caja de la computadora dijo: “Eleva, eleva, eleva, eleva, eleva,” lo cual oyes en cualquier avión, cualquier avión en la actualidad. Ese sistema, algunas veces cuando estás listo para despegar, oyes desde la cabina de pilotos, porque están probando el sistema. “Eleva, eleva, eleva.” De manera inexplicable el piloto dijo, “Cállate gringo,” Apagó el interruptor y en minutos chocaron contra la montaña. La conciencia dice, “Eleva, eleva, eleva.” Y la conciencia para ti como cristiano está bien informada, conoce la realidad. Y si tú dices, “Cállate, gringo”, vas a terminar como naufragio, vas a terminar chocando en un avión en tu vida.

Ahí es donde la batalla tiene que ser ganada. Y yo se eso, porque ahí es donde tengo que ganar la batalla. Como les dije la última vez, puedes estar rodeado por todo tipo de personas a quienes le rindes cuentas, ganas o pierdes esa batalla en dónde nadie sabe. Bueno, es un desafío pensar en esto, tu conciencia pelea totalmente sola, totalmente sola, totalmente sola. Pero pierdes una batalla ahí adentro y eventualmente se va a manifestar en el exterior. Tus pecados te van a alcanzar. Mantén esa conciencia sensible. Responde al primer impulso de esa conciencia. No acostumbres tu conciencia a ignorar la realidad.

Tito 1, “A los puros todas las cosas son puras, pero a los contaminados e incrédulos, nada es puro, tanto su mente y su conciencia están contaminadas.” Ese es el mundo. Van por el camino al infierno en una resbaladilla con grasa, porque su mente, esto es, lo que creen, su sistema de creencia, está corrupto y su conciencia también está corrupta. El mundo informa de manera equivocada y después te dice, no te sientas culpable. “Soy libre, puedo hacer lo que quiera.” Soy yo, esta es la nueva palabra, en la actualidad. “Soy yo, oye, así soy yo, me tienes que aceptar como soy. Así soy. Estoy siendo genuino.” ¡Que nobleza!

Pero no somos así, nuestras mentes están informadas por la Palabra de Dios. De hecho, si puedo ir incluso más profundo, ¿tienes la mente de quién? de Cristo. Y tu conciencia es sensible, jamás debes hacer algo para callarla.

Entonces, en primer lugar, regresemos a nuestro texto, es imperativo que ganemos el control de adentro hacia afuera. Rápidamente les voy a dar dos puntos más, aquí que él presenta. Dos: No actúes como los impíos, los paganos. Versículo 5, “No en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios.” No establecen tu estándar para ti. Tú, tú eres exactamente lo opuesto de eso. Sabes una cosa, somos llamados a la santidad.

No sé cómo podemos hacer que la gente entienda este mensaje, entre los que se llaman evangélicos en la actualidad. Pensarías que lo único que necesitamos en la vida es satisfacción, propósito, lo que sea. Somos llamados a la santidad. Somos llamados de manera absoluta a la santidad. Simplemente no oigo eso. No debemos actuar como el mundo actúa. No en la… pathos de concupiscencia, la emoción incitada de nuestros deseos malos, epithumia, pasión de concupiscencia. No actuamos como los no-cristianos, actuamos de una manera opuesta.

Y voy a darte un tercer punto, versículo 6, y esto es realmente crítico, “que ninguno agravie, ni engañe en nada a su hermano.” ¿Qué es eso? Tres cosas simples, controla tu cuerpo, no actúes como el mundo impío, tres, no te aproveches de otras personas. No transgredas, cruces la línea y defraudes a alguien en el asunto de la conducta sexual. ¿De qué estás hablando, agravie? Pleonektein, significa de manera egoísta, avara, ganar algo a expensas de otro. Eso es el fraude. Significa aprovecharse de alguien. Y el asunto aquí es el pecado sexual. No te aprovechas de otra persona, para tu propia satisfacción sexual.

Permítanme decirles algo damas. Si un hombre viene y te dice que te ama, y después quiere robar tu pureza, eso no es amor. Eso es defraudarte. Eso es cruzar la línea para defraudarte, quitar algo de valor de ti para su propia ganancia. Lo mismo con las niñas. Vas detrás de un hombre, le dices a ese hombre que lo amas, haces lo que sea porque hasta cierto punto esté comprometido contigo y después comienzas a quitarle su pureza. Eso es fraude. Eso es amor fraudulento.

Escucha, si un hombre realmente te ama, él te va a sostener y va a ser lo que pueda por sostener tu pureza. Eso hace el amor. El amor no defrauda. El amor no saquea. Y les voy a decir esto, la gente dice “Bueno, ¿qué está mal con tener un poco de sexo? Vamos a casarnos de cualquier manera.” Tú no tienes ninguna garantía de que él haría eso sin estar casado contigo, y él podría hacer eso con alguien más con la que no está casado, porque él ya ha probado que él está dispuesto a defraudar. Entiendo que la gracia opera en esto, pero la gratificación fuera del plan de Dios es un tipo de fraude.

En Mateo 18, Jesús dijo esto, “Estarías mejor ahogado, que hacer que uno de estos pequeños que creen en mí, tropiece.” Bastante serio. Esa es la afirmación más seria que el Señor Jesús jamás le dijo a su iglesia. Cuidado con como tratas a mis hijos. Si llegas a causar que uno de ellos tropiece en pecado, lo cual incluiría este tipo de fraude, estarías mejor amarrándote una piedra de molino a tu cuello, y después ahogado en la profundidad del mar. Eso es bastante serio. Estarías mejor muerto que defraudar a uno de estos pequeños que cree en Mí.

Él no está hablando de bebés, Él está hablando de creyentes. Controla tu cuerpo por el poder de la Palabra y del Espíritu; mantén tu conciencia limpia; no actúes como el mundo, actúa de manera opuesta, y no se defrauden el uno al otro. Nada vago en esto, nada ambiguo en esto. Así es como te abstienes.

Ahora, permíteme cerrar dándote una razón. Razón número uno, versículo 6, “Porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.” Eso es bastante claro, ¿no es cierto? El Señor es, ¿qué? Es vengador. No sé tú, pero yo preferiría tener Su bendición que Su venganza. El Señor es el Vengador. Por favor, observa. “El Señor es vengador de todo esto.” Es inescapable. Lo que eso significa es que el Señor implementa el juicio. Esa es la primera razón.

Segunda razón está en el versículo 2, versículo 7, es una razón positiva, “Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.” Este es el llamado eficaz a la salvación. Dios no te salvó para ser akatharsia, inmundo. Una catarsis es una limpieza, una a-catharsis, es algo que es sucio. Él no te llamó a la inmundicia. Eso es, por cierto, así como es descrito, cómo el pecado sexual es descrito por la Biblia, sino que Él te llamó en santificación. Entonces, uno, haces esto porque el Señor es el vengador, lo haces porque Dios te salvó para santificación.

Y después finalmente en el versículo 8, obedeces no solo por la venganza de Dios, y debido al llamado de Dios a la santificación, sino que, en tercer lugar, debido al gran regalo de Dios. “Así que el que deshecha esto, no deshecha a hombre, sino a Dios que también nos dio su Espíritu Santo.” Digo, esa es una afirmación bastante sorprendente. Él dice, ¿qué tan bueno es Dios contigo? Él te dio Su Espíritu Santo. Él te dio Su Espíritu Santo. Eso quiere decir el Espíritu de Cristo. Eso quiere decir el Espíritu de Dios. Eso quiere decir el Santo mismo ha establecido residencia en tu vida. Tienes todo lo que Dios puede dar; Él mismo.

¿Vas a unirlo a Él a una ramera? ¿Lo vas a deshonrar? Esto, de nuevo, es muy claro. Tienes que enfrentar la venganza de Dios, tienes que rechazar el propósito de Dios, lo cual es llamarte a la santificación, y tienes que menospreciar el regalo de Dios, Su Espíritu Santo quien está en ti, y quien desea producir en ti santidad. Eres el templo del Espíritu Santo.

Voy a cerrar con esto. Mi amigo Ralph Keiper, hace muchos años atrás fue a la Catedral de San Patricio en la ciudad de Nueva York, y fui ahí al altar y llevó a su amigo debido a que su amigo era católico, y su amigo fue también. Él dijo, “Quiero ir ahí al altar de San José, mi santo patrón. Él fue al altar de San José y él quería encender algunas velas para que San José orara por alguien. Y él subió y no estaban ninguna de las velas, todas las luces estaban apagadas, y había una señal, y había un letrero, que estaba ahí en el cuello de San José y decía: “No adores aquí, el altar está descompuesto.”

Y Ralph Keiper dijo, “Mi amigo estaba muy decepcionado, pero dijo, ‘Salí de ahí y me pregunté si no habían ocasiones en mi vida cuando debería tener una señal colgando de mi cuello, “No adores aquí. Este altar no funciona.” Si voy a ser el altar del templo del Espíritu de Dios, entonces quiero manifestar al Espíritu, y hacer eso en gratitud al Dios que me ha dado Su Espíritu.

Oremos, Padre, gracias por una gran mañana. Usa este día para Tu gloria, oramos y mantennos puros, para que Cristo sea honrado. En Su nombre oramos. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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