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Tome su Biblia y pase conmigo al maravilloso Evangelio según Mateo. En esta noche, vamos a comenzar en este tremendo libro. Vamos a tener una aventura en los siguientes meses y años conforme compartimos juntos en este tremendo, tremendo libro.

Quiero darle simplemente algo de trasfondo -y no voy a pasar mucho tiempo dándole un panorama del libro, no voy a pasar mucho tiempo contándole o hablándole de todos los temas del libro. La razón es que realmente nunca lo he estudiado y no quiero llegar a ninguna conclusión hasta que lo hayamos terminado. Entonces, después de que lo hayamos terminado, regresaremos y resumiremos las partes; y concluiremos con todos los temas y vamos a hacer eso con el método inductivo en lugar del método deductivo.

Entonces, lo que vamos a hacer simplemente es comenzar a estudiar la primera porción, vamos a entrar a este maravilloso libro de veintiocho capítulos y ver lo que el Espíritu de Dios nos tiene que decir.

Permítame introducir el tema y el libro un poco, para comenzar. 

En el momento en el que Cristo nació, Israel, como usted sabe, estaba bajo el dominio romano; y había muchas cosas acerca del dominio romano que oprimían a Israel. Un aspecto de la opresión de Roma era el sistema aplastante de impuestos. Era un sistema cruel. Era incansable y era muy sistemático.

Roma había extraído impuestos de una manera muy fuerte de las naciones que había conquistado.

Dos impuestos en particular eran recaudados, uno era un tipo de impuesto que en esencia se comparaba en la actualidad a nuestro impuesto por los ingresos que recibimos. El otro era llamado el impuesto por suelo, el cual sería una especie de impuesto por la propiedad o por tierra. Y era interesante la manera en la que esto funcionaba: Los senadores romanos, quienes eran muy ricos en la ciudad de Roma, junto con los magistrados muy ricos y predominantes en la sociedad romana, tenían la oportunidad de comprar mediante una subasta pública los ingresos de cierto país a un precio fijo, y después quedarse con esos ingresos durante 5 años. En otras palabras, una especie de coalición de senadores ricos romanos compraba el derecho del gobierno romano para recaudar los impuestos de la nación de Israel durante un período de cinco años.

Entonces, dependía de ellos extraer tanto como podían. Eran llamados los publicanos. Y ellos contrataban esclavos y personas ahí en la nación de la cual ellos habían recibido el permiso para recaudar los impuestos. Contrataban esas personas, para que de hecho, ellos fueran los recaudadores de impuestos. Entonces, lo que usted tiene aquí es que estas personas trabajaban para recaudar impuestos, para darles a los senadores ricos que han comprado por parte del gobierno romano, el derecho de recaudar todo el dinero que podían extraer de esas personas. Ahora, estas personas como dije, en los lugares ricos, eran llamadas los publicanos. Las otras personas que los recaudaban eran lo que en el Nuevo Testamento se han llamado publicanos. Esto es, los ricos publicani en latín y los que recaudaban eran publicanos. Los publicanos o los recaudadores de impuestos.

Claro que en el país, a estas personas las veían como traidores; porque estaban recaudando impuestos de sus propios compatriotas para darle a una persona de una nación extranjera lo que ellos recaudaban. Y entonces, eran vistos como traidores que estaban explotando a sus compatriotas para los capitalistas romanos ricos, y estaban haciéndolo para su propia ganancia. Y lo que usted tenía era que los romanos estaban explotando a estas naciones que ellos confiscaban, quienes eran dueños de los derechos, y después tenía aún una explotación mayor por parte del recaudador mismo para poder llenar sus propios bolsillos, así como es el ejemplo clásico del hombre llamado Zaqueo, quien había hecho esto.

Ahora, los recaudadores de impuestos, o publicanos como el Nuevo Testamento los llama, estaban al mismo nivel de las rameras. Así eran vistos. Eran considerados como los paganos, estaban al mismo nivel de los paganos. Eran vistos como los ladrones y asesinos. Y entonces, no gozaban de muy buena reputación. Y para empeorar las cosas, alrededor del año 33 después de Cristo, hubo una gran crisis financiera en Roma, y debido a esta gran crisis financiera, Roma extrajo impuestos aún peores de las naciones que había conquistado. Lo cual creó, en ese entonces, un problema todavía mucho más intenso en Israel.

Ahora, uno de estos publicanos que trabajó para la coalición rica de senadores romanos, quien había comprado el derecho de recaudar impuestos de Israel, fue un hombre llamado Mateo, Leví, Mateo Leví. Y si usted ve conmigo por un momento el capítulo 9 de Mateo y el versículo 9, se lo voy a presentar en términos de su cronología en la historia de la vida de Jesús.

Mateo 9, versículo 9. “Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: ‘Sígueme.’ Y se levantó y le siguió.” Ahora, aquí está la primera vez que conocemos a Mateo, el recaudador de impuestos. Es sorprendente que el primer lugar en el que Jesús tuvo algo que ver con un hombre así, un hombre que era conocido en su sociedad, por lo menos en términos de la designación general de su trabajo en particular, como un criminal que explotaba a otros. Sin embargo, Jesús le dijo “sígueme” y “él se levantó y le siguió”. Levantándose de su mesa en donde estaba recaudando los impuestos.

Algunos han dicho, y estoy seguro, que solo Jesucristo pudo haber llevado a cabo esa transformación de convertir a un publicano en un apóstol, y así fue el milagro de Mateo, quien se volvió entonces el escritor del primer registro de los Evangelios. Francamente sólo hay un Evangelio, simplemente cuatro escritores diferentes registrándolo. Sólo hay un Evangelio, las buenas nuevas de Jesucristo es un mensaje singular. Pero hay cuatro Evangelios, que los llamamos Evangelios históricamente, aunque son simplemente cuatro escritores, escribiendo de un Evangelio.

Y lo que me parece interesante, es que realmente no queremos ser injustos, y no queremos condenar de manera innecesaria al hombre porque él tenía una profesión de lo peor. Siempre puede encontrar usted a un buen hombre, en un negocio malo de vez en cuando; y quizás éste fue el caso con Mateo. Por lo menos, Jesús vio en él algo que era útil.

Y cuando Jesús le habló, inmediatamente él siguió, lo cual nos lleva a creer que él quizás estaba muy familiarizado con Jesús. Ahora, quizás en otra ocasión, él había oído o visto a Jesús. Él quizás fue un hombre religioso, él pudo haber sido un hombre honesto, lo cual era raro en su profesión. No parece que hay necesidad en su caso de mandar retribución de la gente, de la manera en la que Zaqueo lo tuvo que hacer. Entonces, quizás él había sido muy, muy justo. Él aparentemente no percibe ninguna necesidad de salir y pagar todo lo que él ha robado.

Jesús lleva a este hombre a un círculo asombrosamente cercano a Él de doce personas. De hecho, hubo doce personas en la historia del mundo y creo que es importante recordar esto, hubo doce personas en la historia del mundo, que tuvieron el tipo de relación con Dios que Mateo y los otros once apóstoles tuvieron. Y solo doce. Una relación maravillosa, increíble, en la cual ellos caminaron con el Dios mismo del universo, en carne humana, durante un período de tres años.

Entonces, Dios en Cristo, llamó a este hombre al círculo íntimo. Y él debió haber sido un hombre digno de ser llamado. El hecho de que él se movió instantáneamente es indicativo del lugar donde estaba su corazón. Ahora, el hombre tenía muchas riquezas, sin duda alguna, y mucho poder. Sin embargo, él estuvo dispuesto a dejarlo todo atrás. Lo cual dice algo de quién era él.

De hecho, él inclusive dio un paso más adelante, como se observa en el versículo 10; es algo muy interesante lo que vemos ahí. Él organizó una fiesta, y dice ahí: “Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa,”—sin duda alguna es la casa de Mateo— “he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y Sus discípulos. Y cuando los fariseos lo vieron, les dijeron a Sus discípulos: ‘¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?’ Y al oír esto Jesús, les dijo: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.”” Lo cual era una declaración muy sarcástica. Él estaba diciendo “ustedes no tienen necesidad de Mí porque ustedes creen que son santos, y Él les dice “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.””

Ahora, ¿cuál es el contexto aquí? Y eso realmente es lo único que queremos decir. Aparentemente cuando Mateo decidió seguir a Jesús, él decidió organizar una gran fiesta. La idea de la gran fiesta, era para presentar a sus amigos del pasado, a su nuevo amo, a su nuevo maestro. Y él hizo eso. Entonces, creo que Mateo debió haber sido un buen hombre; y él hizo un compromiso profundo. Y él estuvo dispuesto a dejar una vida muy lucrativa, y él no se fue de manera callada, sino que más bien organizó una fiesta para presentar a sus amigos antiguos a su nuevo maestro.

Creo que Mateo fue un hombre modesto, creo que él fue modesto porque al recitar los muchos acontecimientos de importancia tremenda que presenta a lo largo de su registro, él nunca hace una referencia personal a sí mismo, esto es, en la primera persona. Él siempre trata a Mateo en tercera persona, la manera en la que él trataría a cualquier otro individuo. Y él no se da un crédito en particular a sí mismo por nada. Él ni siquiera dice que escribió este Evangelio en ningún lugar en el Evangelio entero.

La razón por la que sabemos que él lo escribió es debido a todos los manuscritos, los primeros manuscritos que incluyen su nombre en el título. Y la afirmación unánime de los primeros padres de la Iglesia, es que fue escrito por Mateo. Simplemente es uno de los libros más claros en términos de quién fue su autor en todo el Nuevo Testamento. Todo el mundo sabía que Mateo escribió esto. Ahora, no sabemos cuándo lo escribió. Él lo escribió en algún punto entre el 50 y el 70 después de Cristo. En algún punto antes de la destrucción de Jerusalén.  No sabemos cuándo.

Sabemos por qué lo escribió y puedo expresarles eso de una manera simple. Este Evangelio está escrito para presentar la historia de la salvación y en esa historia demostrar el hecho de que Jesús es el Cristo, el Mesías predicho. El Rey de los judíos que fue rechazado por Su propio pueblo, que fue aceptado por los gentiles y que algún día regresará a reinar como Rey de reyes y Señor de señores. Es el Evangelio. Es la historia del Rey que viene, el Rey que fue rechazado y que regresará. Ése es el mensaje de Mateo, muy simple.

Y permítanme hablar de esos tres enfoques principales, cómo fluye en este registro en particular. En primer lugar Mateo habla del Rey revelado. Lo primero que usted ve en el Evangelio de Mateo es que Cristo es presentado como Rey. Simplemente, no hay duda alguna acerca de esto. La persona de Jesús es pintada con colores reales. Su linaje es rastreado a partir de la línea real, y veremos eso en esta noche. Su nacimiento es temido por un rey rival. Los hombres sabios ofrecen sus regalos reales.

Su heraldo, Juan el Bautista, declara que Su reino ha llegado. Inclusive en su tentación, usted ve la realeza de la persona, porque la tentación misma llega a un clímax, a la culminación, cuando Satanás le ofrece los reinos del mundo y un reconocimiento de que Él tiene el derecho de gobernar. Su gran mensaje en el monte fue el manifiesto del Rey presentando las leyes de Su reino. Sus milagros, fueron Sus credenciales reales. Sus parábolas, fueron llamadas los misterios del reino.

Él fue reconocido como el hijo de David. Él dice tener la libertad de pagar tributo a los reyes de la tierra porque Él mismo es un Hijo del Rey. Él hace una entrada real a Jerusalén y declara tener soberanía; y relata acerca de sí mismo la historia del matrimonio del hijo de un rey. Y mientras que enfrentaba la cruz, Él predijo Su reinado futuro.

Él dijo tener dominio sobre los ángeles, de tal manera que Él pudo haber podido llamar a una legión de ángeles a Su defensa. Sus últimas palabras son una declaración real y un mandato real conforme dice “toda potestad me ha sido entregada a Mí. Id, por tanto”. Entonces, Mateo lo presenta como Rey, un Rey revelado.

Y después el libro toma otra faceta, otro enfoque, el Rey rechazado. Y conforme estudiamos el Evangelio de Mateo vamos a ver que el pueblo a quien Él vino, y de quien buscó sumisión nunca se la dio. Y Él fue un Rey rechazado. Mateo fue el Evangelio del rechazo. Ningún otro Evangelio tiene tanto que decir acerca de Su realeza, y ningún otro Evangelio tiene tanto que decir acerca de Su rechazo como Rey. La sombra del rechazo nunca es quitada del Evangelio de Mateo. Antes de que naciera, Su madre estaba en peligro de ser rechazada por José. En Su nacimiento Jerusalén se turbó, y Herodes buscó quitarle la vida. Ahí en la planicie de Belén, ningún coro de ángeles canta, sino que las madres están llorando en angustia conforme sus bebés son matados.

Él tuvo que huir por Su vida. Él fue llevado por Sus padres huyendo por Su vida, para vivir 30 años en la oscuridad de una pequeña villa llamada Nazaret. Su precursor fue colocado en un calabozo y finalmente decapitado. Él no tenía ningún lugar donde poner Su cabeza. Sus parábolas indican que Su reino no sería aceptado en esta época, e inclusive en Su muerte Él dijo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Ningún ladrón penitente está orando. No hay palabra alguna de empatía humana que se habla. Aquellos que pasan ahí se burlan de Él y lo menosprecian, y contratan a soldados para mentir inclusive acerca de Su resurrección.

En ningún otro Evangelio el ataque contra Cristo es tan amargo como en Mateo, de principio a fin. Entonces, el Rey es revelado y el Rey es rechazado. Pero Mateo también presenta el hecho de que el Rey regresa. Y ningún otro Evangelio enfatiza tanto la Segunda Venida como el Evangelio de Mateo. Y entonces, en un sentido, es un Evangelio de triunfo. Y cuando usted llega al capítulo 24 y 25 y oye el hecho de que Él va a regresar en las nubes con gran gloria, usted sabe que Él va a reinar de manera definitiva. Y entonces es un Evangelio de la revelación de un Rey, el rechazo de un Rey y el regreso de un Rey.

Pero para comenzar, veamos el capítulo 1. Y Mateo comienza al presentar al Rey. El Rey es revelado. Y todo comienza con la familia de Jesús. Con el árbol genealógico de Jesús. Si un rey iba a ser reconocido como rey, si iba a ser creído como rey, y si iba a tener alguna credibilidad, si alguien iba a aceptar el hecho de que Él de hecho es un rey, entonces debe comenzar con la prueba de que Él viene de una descendencia real.

Hubo una línea real en Israel, y vino a través de David. En 2 Samuel capítulo 7, Dios dijo a través del profeta Natán a David que sería a través de los lomos de David que el Rey vendría, quien en últimas reinaría en Israel y establecería un Reino eterno. Eso nunca fue cumplido en Salomón, y entonces esperaron y esperaron para que naciera alguien de la cimiente de David, para que cumpliera la profecía. Y entonces, si Jesús va a ser el Rey, debe ser establecido que Él tiene el derecho de reinar porque Él desciende de la genealogía de la realeza.

Ahora, eso es precisamente lo que los versículos 1 al 17 presentan. Leámoslos, observe. “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram. Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón. Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí. Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías.

Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa. Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías. Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías. Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías. Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel. 

 

Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor. Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud. Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob;  y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo. De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce”.

Y vamos a detenernos ahí. No voy a dejar que ya se vaya, porque todavía no ha recibido usted ninguna información práctica. Y dice usted: ¿Bueno, por qué tenemos todo esto? Bueno, permítame decirle por qué. En primer lugar, los judíos estaban muy preocupados por sus pedigrís, por sus árboles genealógicos. Si alguien iba a ser presentado a ellos como rey, era absolutamente esencial que tuvieran el árbol genealógico para probarlo. Siempre, siempre, esto fue importante para los judíos.

Por ejemplo, después de la conquista de Canaán, usted recordará cuando entraron a la tierra de Canaán y tomaron la tierra fluyendo con leche y miel conforme Dios lo había prometido a ellos cuando salieron de Egipto. Después de conquistar la tierra de Canaán, era esencial determinar cuál era su tribu y cuál era su parte de la tierra, para que supiera dónde vivir, debido a que la línea de la tierra estaba dividida en tribus.

Y de acuerdo con Números capítulo 26 y capítulo 35, usted tenía que conocer su tribu, tenía que conocer su familia, tenía que conocer a la casa de sus padres para que pudiera identificarse a sí mismo en el lugar correcto en la tierra. Entonces, el árbol genealógico era muy importante y la identificación de la tribu era esencial. Bajo ciertas circunstancias, de acuerdo con el libro de Rut, capítulos 3 y 4 -no vamos a tomar el tiempo para verlo- pero de acuerdo con Rut capítulos 3 y 4, bajo ciertas circunstancias la transferencia de la propiedad demandaba un conocimiento preciso del árbol genealógico. Dios quería mantener la tierra de la tribu dentro de la tribu, y entonces tenía que haber una prueba del árbol genealógico para hacer algunas transacciones de negocios en la tierra.

Otra cosa interesante se nos indica en Esdras 2, creo que es el versículo, creo que está ahí al final de Esdras 2, puede buscarlo, pero nos dice al final de Esdras, a ver si puedo ver el versículo, versículo 62, que “ellos buscaron su registro entre aquellos que fueron registrados por genealogía”. Y lo que eso significa es que después de la cautividad Babilónica, la gente comenzó a regresar a Israel, usted recuerda al final de los 70 años, comenzaron a fluir de regreso. Muchos de ellos desean ser sacerdotes y desean ser de la tribu de Leví.

Y usted sabe, Dios tomaba muy, muy en serio quién era sacerdote. Usted sabe eso. Cualquier persona que trataba de jugar con el papel de un sacerdote estaba en gran, gran peligro. Entonces, cuando estas personas regresan y tratan de decir que ellos son parte de la línea sacerdotal, tenían que probarla en base, dice Esdras 2:62, de su genealogía. Y si no eran hallados, eran sacados del sacerdocio. Entonces, ellos necesitaban conocer el árbol genealógico: para el intercambio de la tierra, para su ubicación de la tribu y para su identificación sacerdotal cuando regresaron de la cautividad.

Y de hecho es muy interesante recordar, y estoy seguro que usted recuerda esto, que inclusive en el Nuevo Testamento cuando comienza, ¿qué es lo que José y María están haciendo?  Ellos van a ser registrados de acuerdo con su grupo, con su tribu, en su propio lugar, porque todavía estaban identificando a la gente de esa manera.

Y en Lucas capítulo 2, en los primeros cuatro versículos, nos dice simplemente que “Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David.”

¿Se da cuenta? Esas identificaciones todavía existían en el tiempo del nacimiento de Jesucristo. Por cierto, los escritos de Josefo, ahí vemos el apoyo del historiador Josefo. Cómo usaban los expedientes ancestrales como parte de la cultura judía alrededor del tiempo de Jesucristo. Entonces, esto era algo muy común. Los judíos realmente estaban preocupados porque todo el mundo supiera de quién descendían, conociendo exactamente a quién pertenecían.

Ahora, en el Nuevo Testamento, usted tiene a Pablo diciendo algo así, Romanos 11:1 “Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera.” Y después Pablo dice: “Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de”- ¿quién?- “Benjamín”. Como puede ver, él todavía está presentando su árbol genealógico. Para el pueblo judío esto era muy importante. Y esta es la razón por la que usted ve que por lo menos hay 50 genealogías en el Antiguo Testamento. Y había razones para esto. No sólo la línea real, la línea sacerdotal, pero en términos de la propiedad, de transferencia de propiedad, y demás.

Ahora, todo esto ha cambiado. El día de hoy los judíos no saben esto. Ellos, observe esto, no tienen registro alguno en absoluto de la tribu de la cual descienden. En absoluto. No pueden rastrearlo. Ha desaparecido completamente. Digo, desapareció totalmente. Ningún judío que exista en el mundo el día de hoy podría mostrar, podría probar que él es hijo de David. Ahora, quiero que sepa algo. Si alguien va a venir diciendo que es el Mesías, nunca va a poder probarlo. Y hay algunos judíos ortodoxos que aún creen que el Mesías va a venir. Pero el problema es que nunca va a haber una manera en la que puedan probar su árbol genealógico. Lo cual dice esto: Jesucristo es la última persona que se pudo verificar como descendiente y merecedor del trono de David. Si Él no es el Mesías, nadie más puede probarlo de manera creíble. Eso es todo.

Ahora, en esta genealogía en Mateo,  -estamos viéndola de manera global, no vamos a entrar en todos los detalles y con toda la historia de todo nombre, así que puede descansar-, pero en esta genealogía tenemos lo que llamamos un registro descendiente, llevando a lo largo de José hasta Jesús. Un registro descendiente. Y desciende de David y Abraham, descendiendo hasta José y luego a Jesús.

En el Nuevo Testamento, la genealogía de Jesús también se registra en el tercer capítulo de Lucas. No necesita pasar ahí, simplemente voy a hacer referencia a ella.  Pero la genealogía en Lucas es al revés. Es una genealogía ascendente. Comienza con Jesús y se remonta hasta María. Entonces, aquí usted tiene una genealogía que desciende a través de José; y allá tiene usted una genealogía que se remonta a María. Una comienza con Jesús. La otra termina con Jesús. Simplemente va al derecho y al revés; y termina igual. Es como si el Espíritu de Dios dice: “De cualquier manera que ustedes lo vean, Éste es, Éste es el correcto”.

Ahora, hay algunas otras distinciones entre ésta y la de Lucas. Mateo va a mostrar, escuche esto, va a mostrar la descendencia legal de Jesús como el Rey de Israel. Lucas va a mostrar la descendencia lineal. En otras palabras, Mateo nos muestra la línea real, mientras que Lucas nos muestra la línea de sangre. Dice usted ‘¿cuál es la diferencia?’ La diferencia es esta. La línea real, ahora, escuche esto, la línea real siempre era transmitida ¿a través de qué padre? Del padre. Siempre venía a través del padre, pero Jesús no tuvo padre humano. Y a través de José, Él tenía el derecho de reinar que pertenecía a David, aunque José no era Su padre en términos de que realmente era Su padre, pero era Su padre legal.

Ahora, escuche esto. Sígame; y vamos a cubrirlo de otra manera. Mateo sigue la línea real a través de David y Salomón el hijo de David. Mateo la sigue y continúa y llega hasta David, y después la línea real atravesó por Salomón. Pero David tuvo otro hijo, él tuvo varios. Pero este otro fue Natán, y la línea de María vino a través de Natán. Entonces, lo que usted tiene es una línea que viene a través de David y después llega así a través de Salomón, a través de Natán. Y a través de Natán, usted llega a María; y a través de Salomón, usted llega a José. Ambos de la simiente de David. Ambos pasando, transmitiendo sangre real.

Entonces por la línea de sangre, Él es de David. Y legalmente, como un heredero al trono, Él es de David. Ambos, por parte de Su padre y de Su madre. Él es la simiente de David a través de María. Y Él es el heredero legal de David a través de José.

Observe el versículo 16: “Y Jacob engendró a José, el marido de María”. ¿No es eso interesante? ¿Qué es lo que dice? El padre de Jesús. José no fue el padre de Jesús de una manera humana. Él fue el marido de María. La Biblia nunca llama a José ‘el padre de Jesús.’ Por cierto, observe de nuevo el versículo 16: “Y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús”. “De la cual” está en el griego en el género femenino, Él fue no nacido de José, sino nacido de María.

Él fue el hijo de José legalmente. Porque si usted era adoptado en una familia, usted se volvía el hijo legal con todos los derechos y privilegios. Él era el hijo de José legalmente. Él era el hijo de María de manera descendiente y por sangre, lineal por así decirlo. Entonces, en toda manera posible, Jesucristo tenía el derecho de gobernar. El padre era el que concedía la línea real, la madre era la que concedía la sangre real a Jesús.

Es interesante que en Lucas, en su genealogía, en el versículo 23 del capítulo 3 dice: que “Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí,” y demás. Él era considerado por todos— ahora, escuche esto— Él era considerado por todos, aunque no era el hijo real de José. Él no era el hijo físico de José, Él era considerado por todos como el hijo de José.

Ahora, la mayoría de la gente pensaba -por lo menos en la época de Su nacimiento- que Él era el hijo de alguna relación ilícita. Pero lo llamaban el hijo de José, porque José era Su padre legal constituido. Había sido constituido Su padre legal. Realmente, no hubo duda alguna acerca de eso. De hecho, a lo largo de Su vida, Él es conocido como el hijo de José. Nunca hubo argumento alguno porque ellos aceptaron lo que sería considerado una adopción en el sentido legal, con todos los derechos y privilegios. En Lucas 4:22: “Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ‘¿No es éste el hijo de José?’” Entonces, reconocían eso.

Entonces, perfecto—escuche esto—cumplimiento perfecto, cumplimiento perfecto. Observe el versículo 11. Quiero extraer aquí un pensamiento más. “Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel.” Ahora, quiero que observen algo muy interesante. Leímos aquí este nombre Jeconías. Josías engendró a Jeconías y Jeconías y demás.

Ahora, aquí hay algo muy interesante, ¿se acuerda de quién es la línea aquí en Lucas- más bien en Mateo? José. José. Ahora, quiero que observe algo. Jeremías 22:30, escuche, escriba ahí, Jeremías 22:30. Escuche lo que dice. “Así ha dicho Jehová: ‘Escribid lo que sucederá a este hombre privado de descendencia.’” A quien se refiere es Jeconías, el mismo hombre. “Un hombre que no sucederá en sus días, ninguno de sus descendientes se sentará en el trono de David”, ¿escuchó eso? Ninguno de los descendientes de Jeconías jamás se sentaría en el trono de David. Esa fue la maldición en contra de Jeconías, de Jeremías 22:30.

Ahora, escuche. Si Jesús hubiera sido el verdadero hijo de José, Él nunca podría haberse sentado en el trono de David. ¿Escuchó eso? Él habría estado bajo la maldición. Sin embargo, Él tenía que ser el hijo legal de José para tener el derecho. Entonces, Dios tenía que diseñar un plan mediante el cual Él sería el heredero legal al trono, pero que Él no estuviera en la línea de David descendiendo a través de Jeconías. Y entonces, Dios hizo eso mediante el nacimiento virginal. De esta manera, evitando la línea de sangre de Jeconías, pero al mismo tiempo, llevando el derecho real de reinar y descendiendo de sangre a través del lado de María.

Es algo fantástico, ¿no es cierto? Cómo Dios guardó cada detalle. Y el nacimiento virginal lo resolvió. Entonces, como puede ver, la razón de la genealogía es presentar el hecho de que Éste es el que tiene el derecho de reinar. Escúcheme, me podría tomar mucho tiempo el descifrar la importancia de esto, pero todo lo que tenían que hacer los judíos era leerlo. Y ellos entendían el mensaje. Ellos conocían el Antiguo Testamento. Ellos conocían la maldición de Jeconías. Ellos conocían su línea. Ellos conocían sus árboles genealógicos. Y Mateo está estableciendo el hecho de que Él tiene el derecho de ser Rey.

Ahora, regresemos al versículo 1 por un momento. Esto todavía es introducción. “El libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham”. Libro, biblos, puede significar libro o podía significar una lista de nombres. Aquí significa una lista de nombres, un registro. “El libro de la geneseōsdel génesis, de los principios. “El libro de los principios acerca de Jesucristo”. Esta es la historia de cómo Jesucristo llegó. Éste es el registro de Su origen, el registro de Su árbol genealógico.

Iēsous Christos. Iēsous es el equivalente griego del Yeshúa, del Joshua del Antiguo Testamento, lo cual significa simplemente “Jehová salva”.  Este iba a ser Su nombre. Mateo 1:21 dice: “llamaras Su nombre JESÚS, porque Él” — ¿qué?— “salvará a Su pueblo de sus pecados”. Yeshúa. Jehová salva. Y la forma acortada enfatiza la acción verbal.

Y después está Christos, lo cual significa “el Ungido”. Él fue ungido como profeta. Él fue ungido como sacerdote. Él fue también ungido como ¿qué?, como Rey. Entonces, aquí usted tiene el libro acerca de los principios del que salvará, del que fue ungido como Profeta, Sacerdote y Rey. ¡Oh, era tan importante saber esto! Y nuestro querido Señor Jesús puro y sin mancha, sin pecado, fue rechazado, se burlaron de Él, fue maldecido y siempre, siempre, los comentarios acerca de Su origen.

En el capítulo 13 de Mateo versículo 54: “Y venido a Su tierra, les enseñaba en las sinagogas de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ‘¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros?’” Mateo 13:54. “¿De dónde tiene Éste esta sabiduría? ¿No es Éste el hijo del carpintero? ¿No se llama Su madre María, y Sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas Sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene Éste todas estas cosas? Y se escandalizaban de Él”.

Él no tiene derecho para este tipo de cosas. Él viene de lo más bajo de Nazaret. En el capítulo 7 de Juan, de nuevo un tipo de burla acerca de Su origen. Juan 7:27. Jesús viene a la fiesta de los tabernáculos, y los judíos se enojan con Él por lo que dice. Y en el versículo 27: “Pero Éste, sabemos de dónde es; mas cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde sea”. Digo, éste no es el Cristo. Sabemos de dónde es. Él es alguien bajo de Nazaret, ahí en el monte, ¿saben? Digo, no podrían creer que el Mesías viniera de algún lugar que no fuera Jerusalén. Un pensamiento así es intolerable. Él es un don nadie de ningún lugar.

Y en el versículo 40, “Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: ‘Verdaderamente Éste es el profeta.’” Éste es el profeta, profetizado por Moisés en el Pentateuco. “Otros decían: ‘Este es el Cristo’. Pero algunos decían: ‘¿De Galilea ha de venir el Cristo?’ ¿Estás bromeando?”

En el capítulo 8, versículo 41 Él les dice a los líderes ‘“Vosotros hacéis las obras de vuestro padre.’ Entonces le dijeron: ‘Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.’” ¿Qué creen que quisieron decir con eso? Eso es calumnia. “No nacimos de fornicación. Nosotros tenemos solo un Padre, Dios”.

Versículo 48, “Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio?” Tú eres el resultado de fornicación y estas poseído por demonio que vino de un lugar que no es nada, y de una familia anónima. No nos vengas con ninguna de Tus credenciales Mesiánicas.

Entonces Mateo, como pueden ver, ve hacía atrás en todo esto y bajo la inspiración del Espíritu Santo, él escribe el libro de los principios de Jesucristo,  entonces de esta manera nunca necesita haber duda alguna acerca de dónde Él vino.

Ahora hay un énfasis en ésta genealogía del que quiero hablarles para terminar nuestro tiempo en esta noche. Hay un énfasis aquí que simplemente me emociona, simplemente está entretejido en esto de una manera en la que conforme comencé a estudiarlo y estaba buscando al Señor y dije “Señor, ¿qué quieres que diga acerca de esto? ¿Cómo lo digo? ¿Cómo presento esto, estos nombres? ¿Qué voy a decir?”

Y comencé a pensar acerca del hecho de que Jesucristo fue un Rey. Pero Él no fue un Rey como cualquier otro rey. Él no era un Rey que gobernaba por ley. Él era un Rey que gobernaba ¿por qué? Por gracia. Y comencé a escudriñar la genealogía para ver si podía encontrar gracia en ésta genealogía, ¡y hombre!, empezó a derramarse gracia por todos lados, por todos lados, empezó a llenar mi escritorio. Gracia por todos lados.

Él es un Rey de gracia. Y usted sabe que inclusive en esto, usted sabe que Dios ni siquiera puede presentar las credenciales reales de Jesús sin derramar Su gracia en toda persona que lo lee. Está por todos lados. Él es un Rey. Pero la mayoría de los reyes gobiernan con una mano de hierro. La mayoría de los reyes gobiernan por la ley. La mayoría de los reyes no conocen nada acerca de la gracia. Y Éste sí. ¡Oh que Rey tan lleno de gracia! Y la veo en cuatro cosas. Y tiene un bosquejo quizás con usted. Puede ver cómo se desarrolla aquí. Como se abre una hermosa flor.

En primer lugar, veo al Rey de gracia en la elección de una mujer, la elección de una mujer. Lo primero que me impactó conforme estaba leyendo el versículo 16 dice: “Y Jacob engendró a José el marido de María, de quien nació Jesús, quien es llamado el Cristo”.  Y pensé, “¡oh, ahí hay gracia!”. Ahí hay gracia a esa dama. Esa pequeña dama, María. Convirtiéndose en la madre del Mesías, la madre del Hijo de Dios. María. Conforme Lucas registra, “el hijo de Elí, María”.

Nadie sabía algo de María antes de esto. No quiero sacudirlos mucho, pero les voy a decir algo. María era una pecadora. María era una pecadora. Usted dice, “Bueno, soy católico. No creo eso”. Bueno, la Biblia nos dice eso. María era pecadora. Ella era como cualquier otra persona. Ella era como el resto de los hombres y mujeres. No quiero decir que era peor que cualquier otra persona. Ella probablemente era mucho mejor que la mayoría, y sin duda era una persona profundamente devota y religiosa, pero era una pecadora que necesitaba un Salvador. Y el Señor Jesucristo tenía que ser un Salvador para ella, como también un hijo de ella.

Sin embargo, Dios en Su gracia maravillosa y misteriosa, la escogió. ¿Sabe algo? Dios no tenía que hacer eso. Pero escogió a María. ¡Qué gracia! Usted sabe, la iglesia Católica Romana ha elevado a María a un lugar de exaltación increíble, y estoy seguro que si María supiera esto, estaría muy molesta. Estoy seguro de que realmente no se está molestando por ello mucho en el cielo. Pero dicen que María no tiene pecado, que María mantuvo virginidad perpetua, lo cual es difícil debido a que la gente recitó los nombres de todos sus hijos.

Ellos dicen que María es corredentora con Cristo. Ella es Su equivalente al salvarnos. Ella es co-mediadora, esto es que no hay un mediador entre Dios y los hombres, sino que hay dos, María y Jesús. Que ella ascendió corporalmente al cielo y llegó al cielo y nunca murió, porque ella no tuvo pecado; y por lo tanto ella nunca moriría, ella ascendió. Literalmente, ellos reflejan en María todo lo que es verdad acerca de Cristo. Desafortunadamente, nada de esto es verdad acerca de María.

Amados, permítanme decirles esto: María simplemente fue una dama pecadora, igual que todas las damas, y ella necesitaba un Salvador. En Marcos 3, versículo 31, nos dice que “Vienen después Sus hermanos y Su madre, y quedándose afuera, enviaron a llamarle. Y la gente que estaba sentada alrededor de Él le dijo: ‘Tu madre y Tus hermanos están afuera, y te buscan.’ Él les respondió diciendo: ‘¿Quién es Mi madre y Mis hermanos?’ Y mirando a los que estaban sentados alrededor de Él, dijo: ‘He aquí Mi madre y Mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es Mi hermano, y Mi hermana, y Mi madre.’”

Jesús minimizó el lugar de María. María fue un rostro en la multitud. Eso es todo. María no era nadie cuando hablamos de este asunto. María había llegado de la misma manera que cualquier persona había venido. El estar relacionada con Jesucristo no tenía nada que ver con el hecho de que ella era Su madre. Ella tenía que hacer la voluntad del Padre, como puede ver. Ésa es la manera en la que tenía que ser.

Y en Lucas 11:28 dice esto -esto es maravilloso. Regresemos al 27, Jesús está hablando aquí: “Mientras Él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: ‘Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste.’” Esta dama habría sido una buena Católica Romana. “Y él dijo: ‘Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.’” La idea es: ‘Sí, pero más,…’

Como puede ver, aquí el asunto real, Él lo vio, ¿no es cierto? No había nada santo en María. El punto era obediencia a Su Palabra, y María necesitaba eso como cualquier otra persona. María lo sabía. Ella lo sabía.

En Lucas 1:28, “el ángel vino y dijo: ‘¡Salve, favorecida! Gran favorecida, grandemente favorecida, el Señor está contigo’”. ¿Sabe lo que eso es en el griego? “Tú a quien se te ha concedido gracia”. María necesitaba gracia. ¿Se da cuenta de eso? ¿Y la gracia es qué tipo de favor? Inmerecido. Dado a pecadores. Y después, cuando ella oró, ella dijo: “Engrandece mi alma al Señor”, Lucas 1:46. “Y mi espíritu”- escuche esto- “se regocija en Dios mi Salvador”. María dijo eso. Ella sabía. Ella sabía.

Oye, María fue una dama maravillosa. Yo no negaría eso. Ella probablemente fue una dama muy pura, devota, una virgen. Pero ella fue una pecadora que necesitaba un Salvador. ¿Ven la gracia de Dios en que Él escogió a una pecadora para que fuera Su propia madre?

En segundo lugar, vemos el Evangelio de gracia en la decisión de una mujer. También lo vemos en la simiente de dos hombres. La simiente de dos hombres. Observe el versículo 1. Esto es fabuloso. Versículo 1. “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David,”- ¿cuál es el segundo? - “hijo de Abraham”. Permítame hacerle una pregunta simple. ¿Fue David un pecador? ¿Fue Abraham un pecador? ¿Acaso Dios actuó en gracia hacía ellos? Sí.

Imagine a David, David quien pecó de manera tan vil con Betsabé y asesinó a su marido. David el polígamo. David, el sexual, podría casi decir “pervertido” excepto porque quizás es una palabra fuerte. David que fue atormentado sexualmente. David, un padre corrupto. David, que mató a multitudes de la humanidad, tantos que sus manos estaban demasiado manchadas de sangre como para construir el templo de Dios.

Y Abraham. Abraham que mintió acerca de su esposa en Egipto y quien trajo vergüenza a ambos. Abraham, quien no creyó en Dios. Abraham, quien cometió adulterio con Hagar. Abraham de nuevo en Gerar mintió acerca de Sara y la dio al rey como si fuera su hermana. ¡Dos pecadores y su simiente fue el Hijo de Dios! Eso es gracia.

Dios usó a estos dos; uno para ser el padre de la nación del Mesías, y el otro para ser el padre de la línea real. Jesús es el hijo de David, hijo de Abraham. Su conexión con el pueblo hebreo es racial y real, y es real primero y esa es la razón por la que David viene primero. Ése es el punto que Mateo quiere presentar. Y por cierto, la gracia fue extendida a cada uno de estos hombres, inclusive en la simiente. Digo, piénselo. “Oh”, dice usted, “pero, David se enderezó y también Abraham”. Bueno, muy bien, ¿Pero qué acerca de su simiente? ¿Qué acerca de Salomón e Isaac?

Por ejemplo el hijo de David, a quien David vio para que diera el siguiente paso en este maravilloso cumplimiento, terminó siendo una terrible, terrible tragedia. Su historia es un fracaso, es un fiasco desastroso a pesar de su naturaleza pacífica, a pesar de su sabiduría sin paralelo, Salomón vivió una vida de torpeza y asombrosa insensatez. Él sembró las semillas de pecado al casarse con mujeres extranjeras, y él fue más allá de su padre al tener cientos de mujeres y concubinas que volvieron su corazón, desviaron su corazón del Señor, dice la Biblia.

El hijo de la carne de David fue una decepción. El hijo de la carne de David sacudió la unidad de Israel; y Dios tenía todo el derecho de haber cancelado Su promesa en este momento, pero no lo hizo. Y un día vino un hijo mayor que este hijo de David, el Señor Jesucristo quien venció los fracasos de David y venció los fracasos de Salomón; y con sabiduría infinita, Él construirá un templo que nunca será destruido.

Y luego estaba el hijo de Abraham. El hijo a quien Abraham esperaba para el cumplimiento de la promesa asombrosa de Dios, el hijo que nació cuando Abraham tenía 100 años de edad. El hijo en quien descansaba su esperanza, Isaac. Y su nombre inclusive fue risa debido al gozo en sus corazones cuando nació; y a través de él vendría la simiente que iba a llevar todo el cumplimiento de la promesa de Dios.

Pero esa simiente falló, Israel fracasó y Dios los hizo a un lado y abrió un nuevo canal, la Iglesia. Y la historia de Isaac y su simiente es una historia de debilidad, y una historia de fracaso, y una historia de apostasía, y una historia de idolatría, y una historia de pecado. Pero Jesucristo, el hijo definitivo de Abraham, vino para cumplir todo lo que Isaac no pudo hacer. Y de Él vendría una simiente que se contaría como la arena del mar y se contaría como las estrellas del cielo. Y ellos van a cumplir los propósitos de Dios para siempre.

Entonces, Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham, vino para vencer los fracasos de ambas líneas y sus simientes, sus descendientes, y para cumplir lo que ellos nunca pudieron cumplir. Pero Él vino a través de la línea de dos pecadores. Eso es gracia. Eso es gracia. La gracia de Dios es vista en una mujer y en dos hombres.

Y en tercer lugar, vemos la gracia de Dios en la historia de tres eras. La historia de tres eras. Ahora, observe esto. Esto es fascinante. Versículo 17, observe. “De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia, hasta Cristo, catorce”. ¿Observa eso? ¿Se da cuenta de eso? Tres eras, una mujer, dos hombres.

Ahora, el primer periodo es el periodo que él mencionó de Abraham a David. Ese es el período de los patriarcas. Ese es el período de Abraham, Isaac, Jacob y José. Ese es el período de los patriarcas y el período de los jueces. Y usted sabe, ahí está el período donde tiene a los grandes patriarcas y los grandes jueces como Deborah y Barac y Sansón y Jefté y todos esos. Es ese gran período de heroísmo cuando Israel fue hecho famoso. Tiene a personas inclusive como Rut y gente como Isaí, el padre de David. Fue un período de grandeza.

El segundo período es el período de David a la deportación a Babilonia. ¿Y usted sabe lo que sucede? Es un período de declive. El primero es un período de ascendencia conforme Israel va de no existir en el tiempo de Abraham y va de no ser nada, a la fama, debido a su gran heroísmo, conforme los jueces guían de victoria en victoria. El segundo período es el período de la monarquía. Y tan pronto como la monarquía vino con Saúl, usted recuerda lo que sucedió, las cosas comenzaron a decaer.

Y de David en adelante, usted tiene los días de la gloria en Salomón. Pero después de Salomón vino tragedia sobre tragedia; y siguió la tragedia. Y de vez en cuando tenemos un pequeño vistazo de un Josafat. En la genealogía tiene un pequeño vistazo de Ezequías. Tiene un pequeño vistazo de un Josías, y son buenos y piadosos. Pero lo que parece dominar son los Roboams y los Asas y los Manasés, quienes fueron hombres malos. Y es un período de apostasía, y es un período de degeneración, que en últimas termina en la devastación y destrucción de Israel y la cautividad en Babilonia.

Dice usted, ¿Cuál es el tercer período? El tercer período es de la cautividad a Cristo. ¿Y sabe en qué consiste ese período? No sabemos nada. Difícilmente sabemos algo de esto. Es un período envuelto por oscuridad. Son 600 años de no tener información de fechas, de nombres que ni siquiera conocemos. Abiud, Eliacim, Azor, Sadoc, Achim, Eliud, Eleazar, Matán, Jacob. No conocemos a estas personas. Olvido.

Entonces, la historia de Israel es la historia de tres eras. La genealogía nacional de Jesús es una de tragedia y gloria mezcladas. Una de heroísmo y también de fracaso. Una de renombre y oscuridad.  Pero a lo largo de esto, aunque la nación está descendiendo, finalmente ellos terminan maldiciendo y escupiéndole a su propio Mesías. No obstante, a través de esa nación, viene el Mesías. Y de nuevo le digo, eso es gracia. Él es un Rey de gracia. La gracia de Dios fue dada, como es evidente, en una mujer, dos hombres y tres eras en la historia de una nación decadente.

Finalmente, la gracia de Dios es vista en la inclusión de cuatro rechazadas. Podría decir mujeres en su bosquejo, pero quiero decir que son “rechazadas”. ¿Quiere oír algo fabuloso? Sólo hay cuatro mujeres mencionadas en esta genealogía. Solo cuatro mujeres. Quiero que vea quiénes son.

Mujer número uno, versículo 3. “Y Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara”. Tamar es la primera dama. Sus hijos Fares y Zara. ¿Qué hay acerca de Tamar? ¿Qué clase de mujer fue Tamar? Permítame presentársela a partir de Génesis 38. Escuche.

“Y fue dado aviso a Tamar, diciendo,” – y no tengo todo el tiempo para entrar en todo esto-. Judá quería una mujer, una esposa para su primogénito, y entonces tomó a esta dama. “He aquí tu suegro sube a Timnat a trasquilar sus ovejas. Entonces se quitó ella los vestidos de su viudez, y se cubrió con un velo, y se arrebozó, y se puso a la entrada de Enaim junto al camino de Timnat; porque veía que había crecido Sela, y ella no era dada a él por mujer.” Su marido había muerto. Y como pueden ver, se arregló. Se sienta ahí en un lugar abierto, ahí camino a Timnat. Esa es otra historia, no vamos a entrar a eso.

“Y la vio Judá, y la tuvo por ramera, porque ella había cubierto su rostro. Y se apartó del camino hacia ella, y le dijo: ‘Déjame ahora llegarme a ti,’ pues no sabía que era su nuera; y ella dijo: ¿Qué me darás por llegarte a mí?” Quería estar de manera íntima con ella.

Digo, hay un precio. No hago esto por nada. “Él respondió: ‘Yo te enviaré del ganado un cabrito de las cabras.’ Y ella dijo: ‘Dame una prenda hasta que lo envíes.’ Entonces Judá dijo: ‘¿Qué prenda te daré?’ Ella respondió: ‘Tu sello, tu cordón, y tu báculo que tienes en tu mano.’ Y él se los dio, y se llegó a ella, y ella concibió de él.” ¡Qué mujer! ¿Verdad? Una mujer agradable, Tamar. Incesto; y fue una ramera. Dices, ¡por favor!, ¿qué está haciendo en la línea Mesiánica? Una ramera.

Escuche, ¿Quiere oír lo peor? De esa concepción vinieron dos gemelos, Farés y Zara. ¿Sabes lo que es sorprendente en esto? Son los siguientes en la genealogía de la línea del Mesías. Permítame presentarle a la siguiente dama. Y va hacia abajo a partir de aquí.

Versículo 5 “Salmón engendró de Rahab a Booz” – cuando usted dice “Rahab,” ¿cuáles son las siguientes palabras que vienen a su mente? “La ramera”. Rahab, era una mujer cananea, era una despreciada, impía, gentil, inmunda, idólatra, una mala mujer, una prostituta profesional. Josué capítulo 2 nos cuenta de ella, no necesitamos verlo. Dice ahí que los espías cuando llegaron a Jericó entraron y vinieron a la casa de una ramera llamada Rahab. Ella era una ramera, una prostituta. Pero observe, de ella vino Booz. ¿Y sabe algo acerca de Booz? ¡Oh, qué hombre tan piadoso! ¡Qué hombre tan piadoso!

Y hay una tercera mujer aquí. Observe el versículo 5 de nuevo. Nos dice ahí que “Booz engendró de Rut a Obed” - Rut - ¿Con quién se casó Booz? Con Rut. Dice usted: ¡Rut no fue una prostituta! Rut fue una mujer de Dios. Rut no fue culpable de incesto. No, tiene razón. ¿Pero sabe usted quién fue Rut? Ella fue gentil, ella fue una despreciada.

Y le voy a decir algo más, Génesis 19:30 “Y Lot salió de Zoar y moró en la montaña, y sus dos hijas con él porque temía morar en Zoar, y él moró en una cueva él y sus dos hijas”.  Y ahí está Lot en una cueva con sus dos hijas. Éste es Lot con sus dos hijas. “Y la mayor de las hijas le dijo a la más joven: ‘Nuestro padre ya es de edad, y no hay un hombre en la tierra que entre a nosotras siguiendo la costumbre de toda la tierra. Ven, embriaguemos a nuestro padre, y acostémonos con él, para que preservemos simiente de nuestro padre.’”

Y lo que hicieron fue emborrachar al padre y tratar de que el padre produjera semilla en ellas, incesto, “y ellas hicieron que el padre tomara vino esa noche, y la mayor entró y se acostó con el padre y él no sintió cuándo se acostó, ni cuándo ella se levantó. Él estaba tan embriagado que ni siquiera supo lo que estaba pasando. “Y sucedió al día siguiente, que la mayor le dijo a la menor: ‘He aquí, estuve anoche con mi padre; hagámosle tomar vino también esta noche, y tú entra y acuéstate con él para que preservemos simiente de nuestro padre.’ Hicieron al padre tomar vino esa noche,” es trágico él no tuvo la suficiente valentía como para defenderse a sí mismo en contra de que alguien lo hiciera tomar y lo emborrachara.

“Y la más joven se levantó, y se acostó con él; y él no percibió cuando se acostó, ni cuándo ella se levantó. De esta manera, ambas hijas de Lot terminaron embarazadas por su padre. Y la mayor dio a luz a un hijo, y lo llamó Moab, él es el padre de los moabitas hasta hoy.”

Y, ¿quiere saber quién era Rut? Rut era una Moabita. Ella nació a partir de una relación de incesto. Ella misma fue una mujer pura. Ella fue la esposa de Booz ¿y quiere escuchar algo maravilloso? Ella se volvió la abuela de David. Pero ella nació de una tribu de personas que eran culpables de incesto. De hecho, Deuteronomio 23:3 la nación Moabita entera es maldecida por Dios. Deuteronomio 23:3 literalmente maldice a la nación entera. Y aquí Dios recoge a una dama maldecida, nacida de una relación incestuosa con las hijas de Judá. Ahora, ahí hay tres damas interesantes.

Estas son las únicas tres. Sólo queda una más. ¿Quiere conocer a la siguiente dama en la genealogía? Al final del versículo 6: “Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías.” ¿Quién es esta? Betsabé. Betsabé, de acuerdo con 2 Samuel capítulo 11 y capítulo 12, ella estaba bañándose y David la vio y dijo: “Ésa es la que quiero”. La trajo, tuvo una relación sexual con él, produjo un hijo, ella era una adúltera.

Tiene dos rameras, una que nació de incesto y una adúltera que son las únicas cuatro damas mencionadas en la genealogía entera de Jesucristo. Ahora, ¿Qué cree usted que es el mensaje? ¿Dios es un Dios de qué? De gracia. ¿No le da gusto? A mí me da gusto. Gracia. ¿Y sabe una cosa? Yo creo que esta genealogía literalmente fue un golpe que Mateo asestó contra los judíos, y con esto quiero decir, estos judíos que odiaban a Jesús. Que eran legalistas, les importaba mucho la genealogía, les importaba mucho el árbol genealógico y la línea de pureza y todo eso que tiene que ver con legado, y entonces, él presenta al Mesías como alguien que descendía de dos rameras, una adúltera y una producida a partir de incesto.

Viniendo a través de una nación cuya historia era una historia degenerada, viniendo de dos hombres pecaminosos, nacido de una mujer pecaminosa y Él fue el Rey de Reyes. Que sea conocido por todo Israel y cualquier persona que oye: Jesucristo es amigo de pecadores ¿Escuchó eso? Él es el amigo de pecadores. Y Él mismo lo dijo. “No he venido para llamar a los justos” - ¿sino a quiénes?- “a los pecadores al arrepentimiento”. Oremos.

Gracias Padre en esta noche de nuevo, por un comienzo tan emocionante, una gran, gran aventura. ¡Oh Dios, qué devastadora es esta genealogía cuando la vemos por lo que Tú quisiste que fuera! Tú simplemente estabas asestando un golpe al legalismo, a la justicia personal, en la cara de un sistema de justicia por obras. La gracia simplemente se derrama de las páginas. Siempre han sido pecadores con los que te has identificado. A través de los que viniste a salvarnos. Nos sentimos como Pablo quien dijo, “de quien yo soy el primero.” Gracias por Tu salvación de gracia. Gracias por ser un Rey de gracia que perdona. Exaltamos Tu nombre. Amén.

 

 

 

 

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