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Señor, como somos convencidos de pecado en nuestros corazones cuando te oímos decir: “Perdónalos, como yo también los he perdonado a ustedes.” Tendemos a amargarnos y hacerlo hasta que podamos vengarnos. Señor, ayúdanos a no ser tan solo oidores de la Palabra, sino hacedores. No solo aquellos que nombran el nombre de Cristo, sino aquellos que viven al nivel de ese nombre, aquellos que obedecen el estándar.

Señor, hemos tenido tanto para llenar nuestros corazones ya en esta mañana con la belleza de la música, la oración, pensamientos de ministerios y personas. Nuestros corazones, Señor deben estar bien preparados para lo que Tú nos quieres decir en Tu Palabra. Y entonces, Padre, pedimos Tu gracia especial, la gracia del entendimiento, la gracia de un corazón dispuesto y obediente, para que podamos oír y aplicar lo que el Espíritu dice. Da gracia al orador, al que predica, para que sea la voz de lo alto. Oramos en el nombre de Cristo y todo para Su gloria. Amén.

Tome su biblia si es tan amable y acompáñeme a Mateo capítulo 6. Mateo capítulo 6. Es con una gran cantidad de gozo que nos hemos involucrado en un estudio continuo del evangelio de Mateo, encontrándonos de nuevo ésta mañana al principio del sexto capítulo. Una porción maravillosa, emocionante, de la Escritura. Una literalmente repleta de verdad espiritual. Una que establece un estándar que es tan elevado que ninguno de nosotros puede alcanzarlo, sin embargo, todos nosotros debemos hacerlo, y podemos en la certeza de confianza de poder actual de Jesucristo. Lo que la carne no puede hacer es lo que el Espíritu de Dios en nosotros puede hacer.

Y entonces, lo que le ofrecemos el día de hoy, conforme vemos de nuevo la Escritura y un énfasis en particular que nuestro Señor presenta, no es un enfoque humano, no es alguna resolución, no es simplemente aprieta tus dientes y trata de hacerlo. Sino que lo que le ofrecemos es un estándar divino que en términos de capacidad humana es inalcanzable, pero mediante la fe en Jesucristo, y la vida de Cristo que mora en Su bendito Espíritu Santo se vuelve algo dentro de nuestro alcance para todo creyente. Jesús vino al mundo, y particularmente en Mateo 5, 6 y 7 Él estableció un estándar que no se había oído por la gente de su día. Tenían una religión, pensaban que era bíblica, por lo menos era sofisticada y ciertamente compleja, pero era algo que estaba bajo del estándar. No era suficiente.

Su teología no era suficiente, su teología estaba mal, eso fue claro a partir del capítulo 5. Su actitud hacia las cosas mundanas no era la correcta. Eso es claro a partir del capítulo 6, versículos 19 y en adelante. Y su actitud hacia la actividad religiosa estaba mal, eso es claro a partir del capítulo 6, versículos 1 al 18, y ahí estamos. Jesús viene a los fariseos y a los escribas, y aquellos que se apegan al sistema de la religión tradicional que han recibido de los rabinos, y dicen de hecho, han alterado el estándar divino, lo han deshecho, y han reinventado un estándar que pueden guardar que no es nada más que humano.

Y entonces, no he venido a destruir la ley y los profetas, he venido a reafirmarlo. No he venido a hacer a un lado una cosa de la ley de Dios, he venido a reafirmarla. He venido a reestablecer aquello que siempre ha estado establecido en la mente de Dios. Y entonces, vimos en el capítulo 5 que Él dijo: Su teología está mal. Tienen la doctrina equivocada acerca del odio, el enojo, el homicidio, el divorcio, el jurar, el mentir, el jurar. Inclusive, tienen la teología equivocada del amor, y Él reestableció cuál fue la postura de Dios.

Más adelante, como dije, en el capítulo 6, versículo 19, Él les dice que están mal en su manera de ver las cosas de esta vida, no deberían afanarse por lo que comen o beben o visten, tienen el enfoque equivocado hacia la teología y el enfoque equivocado hacia las cosas. Pero aquí en la sección de la mitad, versículos 1 al 18, les dice que están mal en cómo ven la adoración, el problema es que su adoración es falsa, es hipócrita. Vea el versículo 1: “Guardaos, o cuidaos de hacer vuestra justicia,” o realmente el texto dice, “su justicia,” dikaiosune, sus actos de justicia, sus obras de justicia delante de los hombres para ser vistos de ellos. Deténgase ahí.

Él dice, el problema con su religión es que es una presentación, y la palabra vista es theaomai, de cual obtenemos teatro. Y después en el versículo 2 Él los llama hipócritas, y eso es hipocrites, y ¿sabe usted lo que eso significa? Un actor que está en el escenario. Usted no es nada más que un actor en un escenario haciendo lo que hace, buscando el aplauso de la gente que lo ve. Su religión está tan mal como su teología. Y él recoge tres elementos de su religión para atacarlos, una es su ofrenda; dos, es su oración; y tres, es su ayuno. Su ofrenda es el elemento de la religión que tiene que ver con otros. Su oración es el elemento de la religión que tiene que ver con Dios. Su ayuno es el elemento de la religión que tiene que ver consigo mismo y el hacer morir su carne.

Entonces, Él resume el área entera de la responsabilidad religiosa. Sea lo que sea que soy en mi adoración, debe estar brotando de las profundidades de un corazón puro, no hipocresía. Su ofrenda es falsa, su oración es falsa, y su ayuno es falso. Entonces, Él realmente desenmascara la hipocresía. Lo que él está tratando de hacer como puede ver a lo largo de todo el Sermón del Monte es llevarlos a que reconozcan que están mal, no se pueden ayudar a sí mismos, desesperadamente necesitan un salvador. Y claro, Él entonces se va a ofrecer a ellos. Ese es el mismo mensaje que tiene para usted. El mundo está lleno de personas religiosas, y algunas de ellas están aquí en nuestra iglesia, aquí ésta mañana, las personas religiosas están perdidas, personas religiosas cuya religión es una farsa, una máscara, una fachada.

Al tratar con esto, el primer elemento que habla es ‘dar’. Dar. Y usted observará que Él dice en el versículo 1: “Guardaos, o cuidado de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos, de otra manera no tendréis recompensa de vuestro padre que está en los cielos. Cuando pues, des limosna,” eso tiene que ver con ofrendar, como veremos en un momento, “no hagas tocar trompeta delante de ti como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. De cierto os digo, que ya tienen su recompensa. Más cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto y tu padre que ve en lo secreto te recompensará en público.”

En otras palabras, Él dice, ahora cuando hablamos de su ofrenda, es hipócrita, pero no debe ser así. Entonces les dice cuál es el problema y después les ofrece la solución. Ahora, cuando usted entra al área de la ofrenda, realmente usted se abre, por lo menos en nuestro día, a un asunto de problemas, un tema dónde hay problemas. No sé si jamás ha habido, estoy seguro de que no lo ha habido, un tiempo en la historia de la iglesia cuando ha habido un bombardeo más grande para buscar nuestro dinero, entre comillas de, por parte de las causas cristianas, de lo que hay en la actualidad. Con toda la capacidad de correo y todas las capacidades de producir productos y todas las ondas de radio y televisión y medios masivos de comunicación, es tan difícil para nosotros evitar el ser literalmente ahogados en un mar de necesidades, por parte de tantas organizaciones cristianas bien intencionadas.

Y simplemente saber cómo dar, es muy difícil, muy difícil. Pero sabemos que en la Biblia hay dos tipos de ofrenda. Básicamente dos maneras en las que la ofrenda debe llevarse a cabo en términos de ofrenda cristiana. Una es la ofrenda sistemática, estructurada, regular, a la iglesia. Sabemos que la Biblia enseña eso. 1 Corintios 16 nos dice que el primer día de la semana debemos apartar, conforme Dios nos ha prosperado. Y estudiamos eso en gran profundidad en 1 Corintios 16. Y decidimos que ahí debemos apartar para la iglesia, y que la gente creyente debe hacerlo cada semana, no solo de vez en cuando, o periódicamente, o dos veces al año o lo que sea, cuando usted lo piense, sino que toda semana debemos enfrentar la realidad de la administración del dinero. Y creo que esa es la razón por la que Dios quiere que lo hagamos cada semana, para que cada semana evaluemos el nivel de administración con respecto a nuestros fondos.

Entonces, 1 Corintios 16 dice: “El primer día de la semana, lo apartan.” Eso es algo que es sistemático, estructurado, conforme usted lo determine en su corazón. Pero hay un segundo tipo de ofrenda, eso es dar a los pobres y necesitados. Eso es espontaneo, no estructurado, no especificado, y va más allá de la ofrenda a la iglesia. A lo largo del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento usted tiene ese tipo de ofrenda en dónde la necesidad de la persona se encuentra con usted, y usted debe buscar en su corazón ayudarle a ese individuo.

Ahora, más allá de esas dos cosas, la Biblia no sabe nada acerca de dar a la iglesia y a los necesitados. Esas son las perspectivas que la Escritura nos da. Ahora, debo admitir esta mañana voy a predicarle a usted acerca de la ofrenda. Normalmente la gente quiere saber adónde va el predicador, de que va a predicar, entonces voy a predicar de la ofrenda para que puedan visitar a la tía Marta o jugar golf, o se van de la ciudad o algo más. Pero espero que usted no tenga esa manera de pensar, realmente creo que la ofrenda ha sido algo no popular, debido a que ha sido un tema abusado, número uno. Y número dos, porque la gente tiene un entendimiento equivocado de lo que es eso.

Como puede ver, usted tiene que comenzar aquí, Dios no necesita el dinero que usted tiene. Muy bien. No lo necesita. De hecho, ¿se da cuenta usted de que Dios pudo sobrevivir por toda la eternidad antes de que lo hizo a usted, sin que tuviera el dinero que usted tiene? Es correcto. ¿Sabe usted que Dios dirigió el universo entero antes de que hubiera alguna persona? No le costó ni un centavo. Sabe una cosa, Dios puede hacer lo que Él quiera, Él no necesita un centavo de usted, no necesita nada.

Entonces, no piense que usted le ha hecho un gran favor. Ese no es el punto. El punto en la ofrenda no es de que Dios está diciendo ahí arriba: Hombre, usted sabe, Miguel, por favor revisa la chequera. Digo, ¿podemos extender el reino de acuerdo con el plan esta semana, o no? Dios no está metido en eso. Él no está haciéndolo así. Dios no depende de nosotros. Entonces, usted debe saber desde el principio que Dios no necesita su dinero. 

Ahora, lo que usted debe entender es que usted necesita darlo. Eso es todo. Pablo esencialmente le dijo eso a los Filipenses cuando él dijo: Les agradezco por su ofrenda. No la necesitaba, pero ustedes necesitaban darla porque cuando ustedes la dieron, se colocaron dentro del marco de la bendición de Dios. Como puede ver, la ofrenda tiene que ver con recibir. La ofrenda tiene que ver con ser bendecido. Dios dice: Dala para que pueda multiplicarla para tu cuenta. Es la bendición lo que importa. Hay un ciclo de bendición.

Y quizás podría ilustrarlo con un par de escrituras. En primer lugar, y hay muchas, pero en primer lugar sería Proverbios 11, versículo 25: “El alma generosa engordará, y el que riega también será regado.” Ahora, hay un principio, entre más da usted más recibe. Usted riega, usted es regado. El siguiente versículo lo aplica al retener grano. Si un granjero retiene el grano y nunca siembra el grano en el suelo, o nunca vende el grano para conseguir el dinero para comprar la semilla para volver a plantar, él se va a morir de hambre. Ahí hay un ciclo, ¿verdad? Usted crece el grano, usted vende el grano, usted recibe dinero, con el dinero usted compra semilla, planta la semilla, usted crece el grano, vende el grano, usted recibe el dinero, usted compra la semilla, usted planta, y así sigue, y sigue, y sigue y todo depende de su fidelidad en sembrar la semilla.

Conforme usted esparza recursos, usted se da cuenta de que un granjero toma todo lo que tiene y lo avienta al suelo, y opera en base a la fe de que Dios le va a dar una devolución. Dios le da una devolución y ese es el ciclo, esa es la ilustración. El alma liberal será engordada, después retrocediendo al versículo 24 está el punto, hay quien esparce, incrementa y está el que retiene más de lo que es apropiado, y lleva a la pobreza. En otras palabras, conforme usted da Dios lo bendice, y cuando Dios lo bendice a partir de la ofrenda que usted da, a partir de su bendición usted vuelve a dar, ¿lo ve? Yo doy, Dios bendice, de la bendición vuelvo a dar, y el ciclo de la bendición sigue así.

Ahora, si usted sale de ese círculo, o ciclo de bendición y no da, usted no da, no hay nada por lo cual Dios bendiga. No hay devolución, él simplemente sigue teniendo la pobreza. Poco después usted termina sin recursos. El principio en toda la ofrenda no es, y no solo estoy hablando de cosas monetarias, sino de bendición espiritual, el principio de dar es esto: usted necesita dar porque lo coloca en un círculo de bendición. Y lo que usted da, Dios bendice, y cuando Él devuelve la bendición de esa bendición, Él devuelve y usted vuelve a dar.

En Deuteronomio capítulo 16, versículo 10 leemos: “Y guardarás la fiesta de las semanas, con el Señor tu Dios con un tributo de ofrenda voluntaria de tu mano, la cual tú le darás al Señor tu Dios, según el Señor tu Dios te ha bendecido.” Ahora, aquí usted está recogiendo el ciclo. El Señor tu Dios te ha bendecido, entonces de su bendición tú das. Y conforme das, Él a su vez va a bendecir. Versículo 17. Todo hombre dará conforme él puede, conforme a la bendición del Señor tu Dios, que Él te ha dado.

Entonces ahí está el ciclo. Tú das, Dios bendice, de Su bendición usted vuelve a dar. Solo hay una manera de vivir, Dios dice, y es dar, porque usted se coloca en el flujo de la bendición de Dios. Ahora, el Nuevo Testamento expande este principio básico simple, al darnos algunas afirmaciones muy simples, categóricas, en relación a la ofrenda. Y las voy a cubrir rápidamente porque las hemos estudiado antes, y quiero entrar a nuestro texto.

Pero permítame darle tan solo ocho principios simples para recordar en su ofrenda. Ocho principios simples que le va ayudar a dar de una manera no hipócrita. Ocho principios. Número uno: ofrendar es invertir con Dios, ¿verdad? Dar es invertir con Dios. Y es lo que he estado diciendo, lo coloca a usted en el ciclo de bendición.

Ahora, cuantos de ustedes y todos han hecho esto, yo lo he hecho, usted va al supermercado, ¿verdad? Y compra, no sé, algunas galletas o lo que sean, o Cheez-It, o lo que sea, esas casas de galletas, inclusive cereal. Y usted quiere, usted sabe, tiene una caja llena entonces siente la caja y está bien, usted la mete en su carrito, usted sabe, en la bolsa, y todo eso, y usted la mete en la bolsa en la parte de atrás de la camioneta, y no son muy buenos los amortiguadores de atrás y hay ocho niños que están revotando. Y ya para cuando usted llega a casa, usted le quedó así de galletas en la parte de abajo, porque todo se asentó. Y usted abre la caja, ¿y dónde están las galletas? Están hasta la parte de abajo. Porque tan pronto como usted sacude la caja, se da cuenta de lo que tiene.

Pero, Dios no es así, Lucas 6:38 nos dice, “Dad y se os dará, medida buena, comprimida y rebosada, y sacudida.” Cuando Dios da, usted puede sacudir la caja y todavía se está saliendo el contenido. Usted jamás es engañado cuando usted le da a Dios, porque Él devuelve la bendición multiplicada. Y con la medida que usted mida será medido usted de nuevo. Entonces, lo que usted invierte con Dios, es lo que usted recibe de regreso. El dar es invertir con Dios. 2 Corintios 9:6 dice: “Si siembras escasamente, cosecharás escasamente. Y si siembras generosamente, cosecharás generosamente.”

Dios no necesita su dinero, pero usted necesita invertir con Él para entrar al flujo de Su bendición. ¿Quiere una vida rica? Así hay que hacerlo. Hay muchos que hacen esto y usted simplemente puede dar testimonio tras testimonio. Algunas veces, usted sabe se siente algo culpable porque Dios da tanta bendición, pero es a partir de eso que usted vuelve a invertir con Él.

En segundo lugar, la ofrenda es invertir con Dios, y, en segundo lugar, la ofrenda, o el dar debe ser sacrificial. Si no hay un sacrificio involucrado, es cuestionable si usted inclusive está dando a menos de que haya algún sacrificio. David dijo: No daré a Dios lo que no me cueste nada. No daré a Dios aquello que no me cuesta nada. No le diría eso nada a él. Usted no dice: Dios, aquí está, no necesito esto. Ese no es ningún acto grande de amor. Es cuando usted le da a Dios aquello que usted siente que necesita, que usted ha hecho un sacrificio.

Hay un tercer principio, el dar no está relacionado a cuanto tiene usted. La gente dice: “Si tuviera más daría más. Estoy esperando hasta que llegue mi barco, después el Señor oirá de mí.” Su barco no va a hacer ninguna diferencia, de hecho, probablemente usted se va a subir a su barco y va a navegar, y va a buscar satisfacerse a sí mismo como siempre lo ha hecho. Sabe una cosa, Lucas 16:10 dice: “El que es fiel en lo poco, en lo mucho será fiel. Y el que es injusto en lo poco, en lo mucho será injusto.” No va a cambiar quién es usted, el tener más. Sabe una cosa, usted debe aprender cuando tiene un poco.

Esa es una de las cosas que tratamos de enseñarles a nuestros hijos. Esa es una de las cosas que yo aprendí como niño. Cuando yo era un niño pequeño me acuerdo que todo lo que recibía mi papá, me decía ahora: “Johnny, tienes que dar algo de eso al Señor. Y decide cuanto le quieres dar al Señor y tomas eso y le das eso al Señor.” Y eso fue metido en mi cabeza desde que era un niño pequeño. Y le hemos enseñado a nuestros hijos lo mismo, que lo que recibas de la fuente que sea, piensa en tu propio corazón lo que te gustaría darle al Señor, porque si no aprenden ahora cuando son pequeños, a ser fieles sobre poco, nunca lo aprenderán cuando tengan mucho.

De hecho, me acuerdo una noche fui con mi papá y era mi cumpleaños, y él tenía que predicar. Y él me había dado un billete de cinco dólares para mi cumpleaños, no teníamos mucho en esa época, y eso era mucho. Y me iba a ir a comprar un guante de béisbol y también una pelota de béisbol, y para eso era para lo que usaba el dinero. Usted sabe, cosas así, hombre. Tenía ese billete de cinco dólares metido en mi pequeña bolsa, y salí acompañando a mi papá a este servicio y me senté ahí, quería apoyar a mi papá, inclusive desde pequeño, de hecho, si nadie pasaba al frente yo pasaba al frente simplemente para echar a andar el asunto, ustedes saben. Pero estaba sentado ahí y él estuvo predicando. Y después de su sermón él recogió la ofrenda, y usted sabe, hicieron una apelación para la ofrenda que simplemente me quitó los cinco dólares y lo metí en la ofrenda.

Y entonces, cuando íbamos de regreso a casa, yo siempre me sentaba al lado de mi papá después de sus servicios, porque en muchas ocasiones él predicaba acerca del diablo y estaba asustado, usted sabe, ja, ja, ja. Íbamos a casa y yo le dije: “Papá,” y él dijo: ¿Qué? “No tengo ya los cinco dólares.” Él dijo, “¡¿Qué?! Johnny, si perdiste esos cinco dólares.” Y él entró en esto, usted sabe, este discurso típico, lo cual llegaba a culminar en disciplina corporal, usted sabe. Y yo dije: “No, no lo perdí papá.” Él dijo: ¿Qué hiciste con eso? Dije: “Bueno, lo metí en la ofrenda.” Y él estaba sin palabras. Él no podía decir nada.

Pero sabe una cosa, yo estaba tan agradecido porque mis papás me enseñaron cuando era un niño pequeño, que tenía una responsabilidad con Dios. Y ellos me enseñaron a ser fiel sobre poco. Y ahí es en dónde comenzamos a aprender esas cosas, ¿no es cierto? El dar no es cuestión de cuanto tenemos, es cuestión de dónde está su corazón y cuál es su compromiso. Entonces, aprendemos como el Nuevo Testamento enseña que el dar es invertir con Dios. El dar debe ser sacrificial, y no está relacionado a lo que tenemos.

En cuarto lugar, se relaciona con las riquezas espirituales. En otras palabras, si usted no es fiel en lo que usted hace con el dinero, Dios no le va a dar a usted las riquezas verdaderas, dice en Lucas 16:11-12. Si usted no es fiel en el dinero, las riquezas injustas, entonces, quien le va a dar a usted las riquezas verdaderas. ¿Qué son las riquezas verdaderas? Almas, personas, ministerio. Y Dios no va a dar un ministerio estratégico a alguien que no puede manejar el dinero. Hay muchos hombres que nunca terminaron el seminario porque no podían administrar el dinero, y el Señor no quería que estuvieran en Su ministerio.

Hay muchas personas que se han salido del ministerio, por su incapacidad de tratar apropiadamente con el dinero, y Dios no les iba a encomendar almas. Hay algunos hombres que se han quedado en el ministerio, pero su ministerio ha sido pequeño, insignificante porque Dios nunca les encomendaría el alma eterna de una persona, cuando no podían cuidar de las riquezas temporales. Entonces, su eficacia espiritual, las dimensiones de su influencia espiritual tiene mucho que ver con cómo administra usted el dinero.

Y, en quinto lugar, el dar debe ser determinado de manera personal. Determinado de manera personal. “Cada uno de como propuso en su corazón.” 2 Corintios 9 dice. Entonces, así de, versículo 7, lo que usted determine en su corazón dar, eso es entre usted y Dios. Los macedonios dieron abundantemente a partir de una profunda pobreza. Los filipenses escogieron dar por un corazón de amor. Debe ser un acto espontaneo del corazón. No hay ninguna prescripción. Es determinado de manera personal.

En sexto lugar, debemos dar en respuesta a la necesidad. Debemos ser sensibles y escuchar a las necesidades. En Hechos 4, y Hechos 5, la primera iglesia compartió sus recursos porque habían personas que tenían una necesidad. Pablo fue por toda Asia Menor recolectando dinero de las iglesias gentiles para darle a los santos en Jerusalén, porque había una necesidad.

En séptimo lugar, el dar demuestra amor, no ley. Usted no está bajo ninguna ley para dar. No hay una ley en el Nuevo Testamento a dar en un sentido de una cantidad o cantidad fija. No damos para agradar a algún sistema legal. Es un acto de amor, por el que damos, esa es la razón por la que debe ser gozoso, no con tristeza ni por necesidad. No es una ley es un acto de amor.

Ahora, escuche, esos son principios simples, invierta con Dios, hágalo sacrificial, recuerde que no es cuestión de cuanto tiene usted. Otro principio, Dios le dará a usted las riquezas reales cuando vea como administra usted el dinero. Debe ser determinado personalmente, debe ser en respuesta a la necesidad, debe de mostrar amor, no ley. Y podría resumirlo con el número ocho al decir que todas estas cosas nos dicen que nuestra ofrenda o el dar debe ser generosa, generosa, generosa. Y la generosidad con la que usted da será determinada por todos esos factores, ¿cuánto quiere usted invertir con Dios? ¿cuánto está usted dispuesto a sacrificar para él, quien sacrificó todo por usted? ¿cuánto de las riquezas espirituales realmente usted quiere ser digno de recibir? ¿cuánta necesidad quiere usted satisfacer? ¿cuánto amor está tratando usted de demostrar? Entonces el punto es este, y estoy abordándolo desde otros ángulos. Dios no está diciendo: “Da, porque necesito tu dinero.” Él está diciendo: Da porque es un ejercicio espiritual que trae a tu vida la bendición verdadera de Dios.”  

Ahora, esos principios cubren el dar a la iglesia y nuestro dar a los necesitados, pero vayamos al dar a los necesitados, porque ese es el texto que estamos estudiando. El Antiguo Testamento presentó de manera abundantemente clara que el pueblo de Dios debía dar a los pobres. De hecho, en Levíticos 25:35 le dice a la gente que debía dar a los pobres, fueran un extranjero o fueran alguien que perteneciera a la tierra. En Deuteronomio capítulo 15, dice: “Si te encuentras con una persona pobre, asegúrate que satisfaces sus necesidades. Si necesita un lugar dónde quedarse dale tú casa, asegúrate que tiene que comer, asegúrate de que todas las necesidades de su vida sean provistas, porque así es como la gente debe actuar cuando nombran el nombre de Dios. Usted puede leerlo en el Salmo 41:1, lo puede leer en Proverbios 19, Proverbios 21, Proverbios 29, una y otra y otra vez dice: Cuando das a los pobres das al Señor, ¿por qué? Porque todo el dar es entrar en el ciclo de bendición. Todo el dar es invertir con Dios, ¿lo ve? Y parte de nuestro dar debe ser dirigido a aquellos que cruzan nuestro camino que están en necesidad profunda, necesidad profunda.

Entonces, el Señor aborda este asunto del dar, porque obviamente los escribas y los fariseos, y la gente que los seguía no estaban viviendo según este tipo de principios. No estaban dando para entrar al ciclo de la bendición de Dios, no estaban dando de manera abnegada. No estaban dando de manera magnánima, a partir de un corazón puro, estaban dando para presentar una actuación de piedad. Y entonces, el Señor dirige sus pensamientos a eso.

Ahora, tuvimos tres puntos la última vez. Permítame tan solo mencionar de qué hablamos. El primer punto fue la práctica de la justicia. Y dijimos que la práctica de la justicia no debe ser delante de los hombres. Pero Dios estaba diciendo, tengo un estándar para la práctica de la justicia, y no lo hagan delante de los hombres. Ahora, vayamos al punto dos, el peligro de la religión. El peligro de la religión. Y ¿cuál es el peligro de la religión? Ya lo dijimos, es hipocresía, versículo 2. Cuando dan su limosna, o cuando hacen su supuesto acto de justicia, cuidado porque no lo hagan de manera hipócrita. Ese es el peligro de la religión.

Ahora, escúcheme. Una vez que una persona se ha vuelto un cristiano, una cosa que le encanta hacer a Satanás, es empujarlos a la categoría de la hipocresía, para que realmente nieguen la validez de su testimonio y pierdan su recompensa. El peligro de la religión y todo lo enfrentamos, es que juguemos al hipócrita. Ahora, hay dos maneras de abordar esto: el hipócrita puede ser uno que realmente no es cristiano, sino que pretende serlo. Y el hipócrita puede ser uno que es cristiano, pero está operando dentro del marco de su cristianismo de manera hipócrita. Usted puede ser un farsante al ser un incrédulo que pretende ser un cristiano, y usted puede ser un farsante al ser un cristiano que es carnal, pero pretende ser espiritual.

Y ambos realmente son cubiertos en los principios que Él da aquí. Aunque el primer grupo quizás son los escribas y los fariseos que eran los hipócritas. También es posible que los discípulos también pudieron haber manifestado la hipocresía en su estilo de vida, aunque creían. Entonces, el mensaje es para todos nosotros.

Ahora, el peligro de la religión es ilustrado en las limosnas. La palabra limosnas es, eleēmosunē de la cual obtenemos una palabra que significa ‘una organización sin fines de lucro’, tiene que ver con ser caritativos, sea cual sea el fondo que usted recibe, es para aquellos que están en necesidad, y entonces ahí viene la palabra. El verbo griego es eleēo, y es un verbo muy interesante, significa tener misericordia de, socorrer al afligido, ayudar al miserable o rescatar al miserable. Y creo que sería importante, importante señalar que eleēo no es un verbo que habla de una actitud, es un verbo que habla de un acto. No hay actitud sin un acto en este término.

Entonces, no está el sentimiento aquí, de un anhelo por ayudar a los pobres, o una compasión, empatía, sino el acto mismo. Entonces, eleēmosunē, dar limosnas, es el acto en sí, no alguna empatía débil que el egoísmo carnal siente, pero nunca hace nada por ayudar. Y no algún tipo de amabilidad falsa que realmente satisface la carne de uno, y tranquiliza su conciencia en base a la soberbia. Y ciertamente no alguna piedad pasiva, silenciosa que puede ser genuina en algún punto, pero nunca actúa de una manera tangible. De lo que Él está hablando es de un acto en sí de dar. 

Entonces, Él dice: “Cuándo lo hagan, ésta no es la manera de hacerlo.” Sabe una cosa, es algo interesante que usa la palabra cuando. ¿No es cierto? No sí, sino cuando. ¿Por qué? Da por sentado que usted va a hacer esto. Dar a la gente en necesidad se da por sentado. ¿Cómo es posible que digamos que somos cristianos y no hagamos eso? Si ves a tu hermano tener necesidad, y cierras tu corazón, entonces ¿cómo mora el amor de Dios en ti? En otras palabras, tu testimonio es sospechoso. Tu afirmación es cuestionable. Santiago dice: “Me dices que tu fe es legítima. Te voy a decir esto, la fe sin obras está, ¿qué? muerta. Si alguien viene en medio de ti, y está privado y está desnudo y le dices: Hermano, caliéntate y se satisfecho, y le das mucho aliento y no haces nada por darle lo que necesita, tu fe es cuestionable,” dice Santiago, es cuestionable.

Como puede ver, es cuando porque se da por sentado que uno con el corazón de Dios morando dentro de él, va a ayudar al que está en necesidad, porque el corazón de Dios es hacia los pobres y los necesitados. La Biblia nos dice que Dios es grande en misericordia, Efesios 2:4, y si Dios es grande en misericordia nosotros que nombramos el nombre de Dios, debemos ser misericordiosos también hacia otros. Miqueas 7:18 dice: “Él se deleita en misericordia.” Y si Él está viviendo Su vida a través de mí, yo me voy a deleitar en misericordia hacia el que está en necesidad. Jesús y los discípulos llevaban junto con ellos una pequeña bolsa, según Juan 3:29, esa pequeña bolsa contenía dinero. Y, ¿sabe usted para que era esa pequeña bolsa? Era para darle dinero a los pobres. Ese fue el corazón de Jesús, porque ese fue el corazón de Dios.

Entonces, cuando hagan esto. Ahora, los fariseos estaban acostumbrados a hacer esto, los escribas, los judíos, ésta era una parte de su legado. Siempre habían hecho esto desde el momento en el que estuvieron en la tierra. Siempre habían cuidado de los pobres, siempre habían buscado cuidar de los necesitados. De hecho, inclusive habían torcido y pervertido la importancia de eso, un lugar en dónde había sido excesivo en su importancia. ¿Sabía usted que la Apócrifa, por ejemplo, en Tobías capítulo 12, versículo 8 dice, es bueno dar limosnas en lugar de almacenar el oro, porque las limosnas libran de la muerte, y esto va a limpiar todo pecado?

Los judíos de hecho enseñaban que limpiarían sus pecados al darle dinero a los necesitados. Así de lejos habían llegado. En Sirac 3:30 dice: “Las limosnas expiarán por el pecado.” Encontré varias citas a partir del Talmud: “El dar limosnas es más excelente que todas las ofrendas y es igual a la ley entera. El dar limosnas va a librar de la condenación del infierno, y va ser a uno perfectamente justos.” Ahora, eso es ir un poco lejos, ¿no es cierto? creían que usted podía llegar a ser perfectamente justo al dar su dinero. Cómo puede ver, esa es la razón por la que los judíos creían que entre más rico era usted, más fácil era entrar al reino, porque usted compraba su acceso al reino. entonces, cuando Jesús dijo es más difícil, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un hombre rico entre al cielo, devastó su concepto entero. ¿Lo ve? Porque pensaban que el rico podía comprar su acceso fácilmente, porque el limpiar el pecado venía al dar dinero.

Por cierto, la iglesia católica romana recogió esto. Leo el Grande dijo esto: “Mediante la oración buscamos apaciguar a Dios, al ayunar extinguimos la lujuria de la carne, y mediante la limosna redimimos nuestros pecados.” Por cierto, el Papa que acaba de visitar Estados Unidos cree eso, eso es parte del sistema. Lo hicieron un elemento salvador, y después lo hicieron un elemento de piedad. Hombre, realmente hacían una gran actuación. Y Jesús pasa por todo eso, por fuera y dice: Lo único que le preocupa a Dios es su corazón. No lo que hicieron, sino porque lo hicieron, ¿lo ve? Dos personas haciendo lo mismo, dando dinero a un hombre pobre. Porque lo hicieron hace la diferencia. La actitud es todo. ¿Cuál es su actitud? Simplemente examine su propio corazón como yo examino el mío.

Dice usted: Oh, esos fariseos. Puedes imaginarte ahí, tocando una trompeta. Oh, es terrible. Y hay mucho dialogo acerca de que era esto. Algunos dicen que no podemos encontrar nada en la historia acerca de un incidente así. Y Jesús simplemente está presentando una caricatura de un hombre que viene por un camino. Y él tiene un hombre ahí, y él está tocando su trompeta mientras que este hombre da el dinero para que todo el mundo lo vea. Algunas personas dicen que de hecho tenían una pequeña trompeta de plata.

Creo que Calvino piensa que la tenían. Tenían una pequeña trompeta de plata y solían ir por las calles y las sinagogas, no al templo, porque esta no era la ofrenda, el dar en el templo, pero esto era el dar a los necesitados en la sinagoga y en las calles, y lo indica aquí. Ahí simplemente por la vida, y tocaban esa pequeña trompeta de plata, y una especie, así como de pobres, vengan todos, su gran benefactor ha llegado, y todos los pobres venían conforme tocaban la trompeta y el hombre comenzaba a dar el dinero. Nuestro Señor presenta a un fariseo ostentoso, que piensa que es bueno en sí mismo, que va camino a colocar dinero en las manos de los pobres, enfrente de él marchan los que tocan la trompeta para llamar la atención, una multitud que dice: Vengan y recíbanlo, y pasa todo, da todo, y él lo hace todo por motivos de apariencia.

Ahora, si realmente pasó así o no, Jesús presenta su punto de manera clara. ¿No es cierto? Y decimos: Oh, que desagradable. Pero, ¿quiere saber algo? Todos tenemos nuestras pequeñas trompetas de plata. ¿Se ha dado cuenta? Sabe una cosa, hacemos algo para alguien en necesidad, y decimos: No quiero ser hipócrita, por esto. Yo solo no quiero decir nada, pero por dentro no podemos esperar que alguien lo mencione para que podamos decir: Bueno, claro el otro día tuve la oportunidad de mostrar gracia hacia otro. Y hablamos de todo esto. Y todos luchamos con ese tipo de actitud, tenemos nuestras pequeñas trompetas, queremos que la gente sepa que dimos. Vamos a casa con nuestra esposa y decimos: Hombre, lo que le he hecho para él, pensaría por lo que le he hecho que me trataría un poco diferente. Y queremos buscar alguna manera en la que podamos decirlo. Y simplemente, que queremos nuestra pequeña trompeta. No queremos una trompeta grande, solo una trompeta pequeña.

Y después recibimos apelaciones de organizaciones cristianas: Si nos dan dinero les vamos a enviar un certificado para tu pared. Ahora, ese es un trombón. Ja, ja. Y después si quiere una tuba puede recibir una placa. Usted puede tener una banda entera en su oficina, tocando por todos lados. Puede ser un miembro del grupo íntimo, ¿lo ve? Bueno, tenemos nuestras trompetas. Le vamos a enviar un regalo especial, le vamos a escribir su nombre en una cosa, usted sabe. Esa no es la idea. Hay tantos enfoques no-bíblicos para motivar a la gente a dar en la actualidad. Simplemente desagradable para nuestro Señor, estoy seguro.

Me acuerdo de un hombre que entró a mi oficina, aquí en una ocasión el primer domingo, y él dice: Esta es mi primera semana aquí pastor, aquí está mi cheque. Y él entregó esto, lo puso bajo mi nariz. Estaba sentado ahí en mi oficina, él dijo: “Quiero que sepa que va a haber uno como este todas las semanas.” Y yo en cierta manera estaba sin palabras, le dije: “No creo que usted entiende.” “Oh sí entiendo. Nos vemos la próxima semana.” Nunca lo volví a ver. No quiero su dinero. Y él no necesitaba darlo, porque no fue a partir de un corazón que estaba bien. Él simplemente estaba tocando una trompeta. Sea lo que usted haga, sea en referencia a la iglesia o los necesitados, no toque una trompeta porque eso es hipócrita. Usted simplemente dele al que necesita.

Ahora, ¿puedo advertirle algo? Asegúrese del que esté en necesidad realmente esté en necesidad. No apoye a los mendigos saludables. Lea 2 Tesalonicenses 3:10, y asegúrese de entender que dice. Sin un hombre no puede trabajar y no trabaja, es peor que nada. No apoye a alguien que puede. Si él no come, si él no trabaja, él no come, ¿verdad? Usted puede apoyar a los pobres al darles trabajo. Usted puede apoyar a los pobres al darles algo de respeto personal, al darles algo que hacer.

Ahora, hay algunos que están tan privados y tan enfermos o lo que sea, que no pueden trabajar, eso está bien. Ellos necesitan ser cuidados. Pero cuidado con hacer una distinción, no solo de manera indiscriminada apoye a los mendigos saludables. Entonces, hay un peligro en la religión, inclusive en el área de dar, que los hipócritas sean como los fariseos. Eso me lleva al último punto. Vamos de la práctica de la justicia al peligro de la religión, a la promesa de la recompensa. Como puede ver, el punto es este, como esté usted en esta área del dar va a resultar en cómo es recompensado usted.

Algunas personas se atoran en las recompensas, creen que es algo carnal, no tiene que ser así, Dios ha establecido esto y Dios es un Dios absolutamente santo y Él debe tener una razón santa para ello. Hay algunas cosas que merecen una recompensa, y eso está en la mente de Dios, es verdad, así lo ha establecido y está bien. Y si leo la Biblia apropiadamente voy a recibir cualquier recompensa que llegue a recibir y también usted, y la voy a arrojar a Sus pies en adoración y alabanza. Y debo buscar una recompensa sino es por ninguna otra razón, para que pueda mostrarle mi amor, al darle a Él y todo lo que tengo. Pero hay recompensas.

Observe la promesa de la recompensa, en el versículo 1 dice: “Si haces tú justicia ante los hombres para ser visto, no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.” Muy bien. Versículo 2, “Si tocas tu trompeta y haces lo que quieras para que todo mundo te vea. De cierto os digo que ya tienen su recompensa.” Ahora, en el versículo 1 dice: “No tienen recompensa, y en el versículo 2 dice que tienen su recompensa.

Ahora, ¿la recibes o no? El punto es simple, tienes una recompensa en el versículo 2, pero no es de tu Padre que está en los cielos. ¿De quién es? Bueno, de quién la querías. ¿Para quién estabas haciendo lo que hicístes? Para los hombres, ¿verdad? Recibiste tu recompensa, lo vieron, se acabó. Se acabó. La clave es tu Padre que está en los cielos. Recibes una recompensa terrenal, no una celestial. Recibes algo de los hombres y nada de Dios, pierdes eso. Si eres un actor en un escenario, si eres hupokritēs y solo estás haciendo lo que haces buscando el aplauso de los hombres, lo que recibes es el aplauso de los hombres. Eso es todo.

Y quiero que observe algo interesante, “tienen su recompensa.” El término técnico ahí es un verbo que significa una transacción comercial. De hecho, es traducido por Arndt y Gingrich en su léxico, recibir de manera completa y recibir un recibo por ello. En otras palabras, si lo haces para los hombres has recibido de manera completa tu recibo. Has recibido tu recibo en términos humanos de manera plena. Recibes tu recompensa, querías hacerlo para los hombres, lo hiciste para los hombres, te dieron la recompensa que querías y se acabó, ahí está.

Pero hay una recompensa para aquellos que dan a partir de un corazón que está bien, versículo 3 habla de esto. “Pero, cuando des tus limosnas,” el dar por misericordia, no dejes que tu izquierda sepa lo que tu derecha hace.” Esa es una afirmación simpática, ¿no es cierto? la gente se ha preguntado qué es eso. Es una afirmación interesante, algunas personas creen que era un proverbio para el momento, para hacer cosas de manera tan espontanea que realmente no pensabas en ellas. Y estoy de acuerdo con eso.

Es como si vas caminando, la mano derecha, normalmente la mano activa, la mayoría de la gente es diestra. Vas caminando por la calle y aquí hay alguien con una necesidad, y sin un proceso largo de cálculo, sin mucho pensamiento y análisis, y revisar tu chequera o lo que sea, aquí hay una necesidad y simplemente metes tu mano, lo metes ahí, tu mano izquierda que está ahí cerca de tu cadera izquierda, ni siquiera sabes lo que está pasando. Esa es la idea. Los hebreos solían hablar en términos muy vividos y físicos. Y les queda por acá de este lado, ni siquiera sabía lo que la derecha estaba haciendo. Digo, no es como si te estás deteniendo y pensando: Permítame pensar en esto, permítame calcular cuánto. Y simplemente, pum, es espontaneo, es libre, no es inhibido, está basado en la compasión y la misericordia del momento. La izquierda ni siquiera está consciente de eso. Y esta es la esencia de lo que él está diciendo. La mano que normalmente está activa, la derecha, le da a una persona en necesidad, se estira de una manera tan rápida, con tanta facilidad, la derecha satisface la necesidad, y tu mano izquierda por acá ni siquiera sabe lo que está pasando.

¿Y sabe usted lo que es algo agradable en esto? Si la izquierda no sabe, la mano izquierda no se puede involucrar. Es muy difícil aplaudir con una mano. ¿Alguna vez ha tratado de hacer eso? Es muy difícil. La mano izquierda no va a decir nada. La idea es la libertad y la espontaneidad sin calcularlo, simplemente darlo. Dice usted: Pero, ¿qué voy a hacer para asegurarme? El Señor va a bendecir.

Le voy a decir una cosa, yo personalmente. Esto no es bíblico, de manera personal darle a la iglesia es una gran bendición, y sistemáticamente y semanalmente hacemos eso. Pero la bendición más grande para mí es que, ese aspecto de la mano derecha, que la izquierda nunca conoce. Para mí es el gozo más grande. Simplemente dar, y nunca pensar cuanto o puedes o no, usted sabe, lo puedes hacer o no, simplemente responda a la necesidad, es eso que el Señor está explicando. Cuando no solo la gente no sabe, el otro lado de usted ni siquiera sabe. Es como dar y olvidar. Nunca lo haga algo tan importante, como para que la mitad de usted esté consciente, simplemente hágalo.

Ahora, algunas personas les dan a los necesitados y después esperan a ver si los necesitados están agradecidos. Y si los necesitados no están agradecidos, nunca lo volverán a hacer. Escuche, si usted da y la ingratitud de alguien le molesta a usted, usted dio por la razón equivocada. Usted dio para recibir la gratitud de los hombres. Si usted no recibió eso usted ni siquiera recibió esa recompensa, pero usted nunca recibirá nada de Dios.

Entonces, el dar debe ser en secreto, versículo 4, “Vuestras limosnas deben ser hechas en secreto.” Ni siquiera su izquierda lo sabe. En otras palabras, escuche esto, no solo la gente no sabe, sino que hay una parte de usted que ni siquiera sabe. Ni siquiera debe haber una cuenta establecida en su subconsciente, debe ser olvidado. Usted ni siquiera debe poder recordar la última vez que usted hizo eso para alguien. Usted ni siquiera debería poder recordarlo. Delo y olvídelo. Hombre, eso es condenador, ¿no es cierto? Porque recordamos nuestras buenas obras. No te olvides Señor, lo hice. Espero que esté en tus libros. Nos acordamos. Debemos olvidarlo. Permítame decirle algo, usted hágalo y olvídelo, y Dios lo recordará y lo recompensará. Usted hágalo, y recuérdelo, y Dios lo olvidará, y no habrá recompensa. Escoja, ¿quiere hacerlo aquí y ahora, o lo quiere para siempre? ¿Quiere la bendición de Dios o el aplauso de los hombres? No mantenga libros mentales en lo que usted da.

Besser dijo que el templo tenía un lugar especial en dónde los benefactores avergonzados, él los llamó, venían. Querían dar a los pobres, pero les daba pena, vergüenza. Y entonces, simplemente venían y colocaban el dinero ahí, y después estaban los pobres vergonzosos que no querían pedir, y los pobres que les daba vergüenza entraban en otro lugar y tomaban lo que necesitaban. Y el nombre del lugar era silencio. Silencio. Me encanta eso. Nada que se diga. Simplemente necesita ser satisfecho.

Y cuándo hagan hecho su mejor esfuerzo amados, y cuando hayan dado más de lo que cualquier otra persona dio, o usted jamás dio, y cuando usted se haya esforzado sacrificialmente, recuerde esto: “Así también vosotros cuando hayáis hecho todas las cosas que os mandaron,” dice nuestro Señor, “decid: Siervos inútiles somos, hemos hecho lo que era nuestro deber.” Eso es todo, ese es el espíritu del corazón humilde. Y, ¿qué sucede al final del versículo 4? Cuándo de su limosna en secreto, vuestro Padre que ve en lo secreto os recompensará. La palabra abiertamente no está en los manuscritos ahí, porque el contraste no es entre lo secreto y lo abierto, es entre la recompensa de los hombres y la recompensa de Dios. Dios ve su corazón, Él lo va a recompensar a usted.

Agar dijo: “Tú eres el Dios que ve.” Y ella tuvo razón. Dios ve. Hebreos capítulo 4, en el versículo 13 nos dice que no hay nada que no sea manifiesto en su presencia, sino que todas las cosas están abiertas y desnudas a los ojos de Aquel quien tenemos que dar cuentas. Él ve todo. Él sabe. Él conoce el corazón de usted, Él sabe si la religión de usted es real o falsa. El Salmista dijo: “¿Adónde me iré de tu presencia? Si hiciera mi cama en el infierno, si subiera en las alas de la mañana, si morara en la parte más lejana del mar, tú estás ahí.” Él ve. Él ve su corazón.

Y entonces, conforme usted vive su vida cristiana, amado, asegúrese de que usted es real. Conforme usted da, de a la manera de Dios. De a aquellos que están en necesidad, y de sin un pensamiento a recordar. No sea un hipócrita. Para algunos de ustedes que ni siquiera conocen al Señor Jesucristo, sino que lo están fingiendo, esa es la hipocresía más severa de todas, porque eso es imperdonable. Porque a menos de que usted verdaderamente conoce a Jesucristo, el pecado de la hipocresía está sobre usted para siempre.

Confío en que su fe en Cristo sea una fe genuina, y que aquellos de nosotros que somos cristianos, vivamos como David. David tuvo un corazón recto, en el Salmo 57:7, porque él dijo esto: “Mi corazón está fijo, oh Dios. Mi corazón está fijo.” Un corazón establecido. ¿Su corazón está así? ¿usted da a partir de un corazón puro? ¿Ora a partir de un corazón puro? ¿Ayuna a partir de un corazón puro? Si no lo hace, entonces debería hacer un eco de la oración de David en el Salmo 51, “Crea en mí,” ¿qué? “un corazón limpio, oh Dios.”

Oremos juntos. Padre oímos el eco de las palabras de David, he aquí Tu deseas la verdad en lo íntimo. Oímos el eco de 1 Samuel 16:7, Dios ve el corazón. Vemos las palabras del apóstol Pablo llamándonos a hacer la voluntad de Dios desde el corazón. Señor, que lo que damos sea aquello que es del corazón, que nunca demos como los fariseos y los escribas, o por tratar de comprar nuestro acceso al reino, o por tratar de jugar un juego espiritual cuando realmente somos carnales. Ayúdanos a dar en secreto, y saber que Tú nos recompensarás, en lugar de dar abiertamente y recibir la recompensa inútil, vacía del aplauso de los hombres. Que nuestra justicia sea delante de Tus ojos, no los ojos de otros, porque sabemos que en eso verdaderamente manifestaremos que somos los hijos del Padre.

Oramos en el nombre de Cristo. Amén.

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