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Esta mañana de nuevo tenemos el privilegio maravilloso de llegar al sexto capítulo de Mateo, un texto en nuestro estudio continuo de Mateo el cual comenzamos a ver el día del Señor pasado. Mateo 6, versículos 19 al 24. Mateo 6:19-24.

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde los ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? Ninguno puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Martin Lloyd-Jones cuenta la historia de un granjero. El granjero entró gozosamente a su cocina un día, y confrontando a su esposa, con un gran gesto en su rostro, él le dijo a ella que su mejor vaca acababa de dar a luz a gemelos. Una café y una blanca. Él dijo,” Siento el impulso por dedicar a una de estas vacas al Señor. Vamos a criarlas juntas, y cuando llegan a una edad en la que podemos comercializarlas, las vamos a vender y vamos a quedarnos con la ganancia de una, y vamos a dar la ganancia de la otra al Señor.” Su esposa fue a la médula del asunto, como las esposas tienden a hacerlo y dijo: “¿Cuál es la vaca del Señor? ¿la blanca o la café?” Él respondió, “Bueno, no hay necesidad de preocuparnos por eso, querida, o por decidir eso ahora, ya que las vamos a criar juntas.”

Algunos meses después, él entró a la misma cocina, entrando con mayor lentitud, viéndose muy triste. Su esposa le preguntó, porqué él estaba tan triste. A lo cual él respondió: “Tengo malas noticias. La vaca del Señor, murió” ¿Por qué siempre que la vaca del Señor, se muere?  Me imagino que  nos reímos al oír eso, porque nos identificamos con ese tipo de manera de pensar, pero, podríamos inclusive decir, “El Señor se llevó a su vaca a casa.” Me imagino que el hecho es que tendemos a hacernos tesoros en la tierra, la atracción del pecado que hay en nosotros, nos atrae hacia la tierra. Es como un imán, es como la gravedad. Y queremos ser ricos hacia nosotros mismos y pobres hacia Dios.

Entonces, normalmente la vaca de Dios es la que muere. Jesús creo yo, habla de manera directa hacia esta perspectiva de la vida en estos versículos. Y creo que él nos da un entendimiento tremendo acerca de cómo es que realmente debemos ver el asunto de la riqueza, el asunto del dinero, el asunto de los lujos. Ahora, en el pasaje, que viene después del versículo 24, del versículo 25 al 34, Él habla de las necesidades. Él habla de comer y beber, y ropa y un lugar dónde dormir, y las necesidades esenciales, y cómo debemos enfrentar esas. Pero en esta porción, Él está hablando no de las necesidades, sino de lujo. De hecho, conforme hemos ido avanzando a lo largo del sermón del monte, nuestro Señor ha estado tocando toda área de la vida.

Él ha tocado las bienaventuranzas, nuestra manera de vernos a nosotros mismos, en el gran pasaje de la sal y la luz, como debemos vernos en referencia a como encajamos en el mundo. En la sección de la ley de Dios, como debemos ver la Escritura. En esa maravillosa sección del 5:21 a 5:48, Él ha hablado de como vemos la moralidad. En el capítulo 6, versículos 1 al 18 Él ha explicado como vemos nuestro servicio religioso, la adoración. Como ayunamos, como oramos, como damos. Y ahora, Él entra a nuestra perspectiva de cosas materiales, el lujo primero y la necesidad después.

Entonces, Él toca toda área de la vida. Y llegamos a esta sección, y somos confrontados con una afirmación tremenda en el versículo 19, “No os hagáis tesoros en la tierra,” y una que le corresponde en el versículo 20, “sino haceos tesoros en el cielo.” Y la médula del asunto en el versículo 21, literalmente, “porque dónde está vuestro tesoro, ahí estará también vuestro corazón.” Hágase usted la pregunta en su vida, ¿es siempre la vaca del Señor la que muere? Cuando usted llega al punto en el que usted decide si es para usted o para Él, ¿para quién es normalmente? Ese es el asunto de fondo. ¿En dónde está el corazón de usted? Es siempre dónde está su tesoro. En dónde quiera que usted coloca su inversión es dónde usted va a colocar su corazón. Si todo lo que usted posee está encerrado en bienes, y cuentas, y bonos, y ahorros, y cualquier otra cosa, ahí es en dónde su corazón va a estar. Pero si está en el proceso de ser invertido en las causas de Dios, ahí es donde su corazón va a estar.

Le puedo dar una ilustración simple de mi propia vida. Hay muchas personas que me encuentro, muchos misioneros, no siempre soy sensibles a sus necesidades como debería ser. Pero en una ocasión reconocí la necesidad de cierto misionero, que tenía de un guardarropa. Entonces, le dije, “Un día ven, quiero llevarte a algún lugar,” y fuimos a un lugar y le dije, “Quiero comprarte un traje, el que tú quieras. Quiero dártelo como un regalo.” Entonces, él escogió un traje. Hay muchos misioneros que he conocido y olvidado, pero no ese. Porque hice una inversión en su vida. En dónde está mi tesoro, mi corazón tiende a estar. Y entonces, he pensado en él con frecuencia, y orado por él con frecuencia.

Cómo puede ver, en donde quiera que coloco mi corazón, realmente es el asunto critico en mi vida espiritual. En dónde quiera que mis deseos están, es como voy a determinar que percibo todo. Y si mi corazón está bien, y mi tesoro es hacia Dios, entonces voy a tener el tipo correcto de percepción espiritual. En dónde quiera que esté mi corazón, va a ser en dónde mi tesoro está, porque tengo que apegarme a mi inversión. Y ese es realmente el asunto del que está hablando Jesús. ahora, para los fariseos su corazón estaba en la tierra. Eran farsantes por todos lados, su moralidad era totalmente externa, eso es lo que el capítulo 5 estaba diciendo, su humildad no existía. En lugar de ser sal y luz eran parte de la corrupción y de la oscuridad, en lugar de creer en la ley de Dios desafiaron la ley de Dios, y la sustituyeron por su propia tradición.

En lugar de tener un conjunto de principios realmente interno de corazón, no tenían nada más que un código externo de una especie de ética semi-espiritual. En lugar de tener adoración genuina, establecieron un estándar falso y era hipocresía pura. Todo de ellos era externo, de afuera, centrado en sí mismos, y motivado por sí mismos. En contraste a eso el Señor está diciendo, debes tener un corazón correcto. Esa es la razón por la que en el capítulo 5, versículo 20 el versículo clave en todo el sermón del monte Él dice, “tu justicia debe sobrepasar la de los escribas y fariseos. Hay una justicia externa, sin el corazón correcto, y lo que quiero es un corazón correcto.

Entonces, su corazón y su tesoro van de la mano y ambas deben estar dirigidos hacia el cielo. De lo que nuestro Señor está hablando aquí es de una devoción singular para con Dios, y sus causas, que no se ve distraída por el mundo. Ahora, creo que, si su corazón está bien, su ofrenda también va a estar bien. Entonces, no es un problema para mí predicar acerca de la ofrenda, dar muchos mensajes del dinero, tener campañas para levantar dinero, y tarjetas para que la gente haga promesas, o cualquier otra cosa para hacer que usted de dinero, porque realmente creo que, si el corazón está bien, el tesoro sigue al corazón.

Permítame demostrarle una ilustración de eso. regrese en su Biblia a Nehemías capítulo 8, Nehemías capítulo 8. Y simplemente quiero mostrarle, recordará que Nehemías era el hombre de Dios para reconstruir el muro, los muros caídos de Jerusalén después de la cautividad babilonia. Él regresó y determinó junto con el pueblo de la tierra, reconstruir el muro, el cual lo hizo en 52 días, disfrutaron de un tiempo maravilloso. Y cuando el muro se acabó, un gran acontecimiento se llevó a cabo, un avivamiento. Y el avivamiento se inició en el capítulo 8, versículo 1, cuando dice que Esdras trajo el libro de la ley de Moisés.

El avivamiento siempre comienza con traer el libro. El avivamiento siempre comienza con la palabra de Dios, versículo 5 de Nehemías 8 dice, “Y Esdras abrió el libro, a los ojos de todo el pueblo,” porque él estaba por encima de todo el pueblo, y cuando él lo abrió, todo el pueblo se puso de pie, y Esdras bendijo a Jehová, el gran Dios, y todo el pueblo respondió: Amén, amén, levantando sus manos e inclinando sus cabezas, y adoraron a Jehová con sus rostros hacia el suelo, versículo 8. Leyeron en el libro de la ley de Dios, y pusieron el sentido, haciendo que entendieron la lectura. Ahora, leyeron la ley de Dios, y la ley de Dios generó una respuesta de corazón. Y si usted va al capítulo 9, usted encuentra que básicamente hubieron cuatro cosas que salieron de la lectura de la ley. Número uno, era convicción de pecado. Comenzaron a confesar su pecado. Número dos, era un deseo por obediencia. Número tres, era alabanza. Y número cuatro, un pacto o una promesa.

Primero se vieron convencidos de su pecado, comenzaron a alabar a Dios. Comenzaron a expresar un deseo por obedecer a Dios, y después afirmaron que querían hacer una promesa o un pacto. Capítulo 9, versículo 38, “Y debido a todo esto, hicimos un pacto seguro, y lo escribimos. Y nuestros príncipes, levitas y sacerdotes establecieron su sello en él.” A los ojos de todos sus líderes espirituales quisieron hacer un pacto, un voto con Dios, una promesa. Como resultado de que sus corazones fueron avivados mediante la lectura de la Palabra. ¿Y que produce un avivamiento? Producirá convicción de pecado, producirá un deseo por la obediencia, producirá alabanza, y creo que producirá un pacto, una promesa.

En otras palabras, una decisión a comenzar a caminar en una dirección nueva, un momento en el tiempo en el que la dirección es alterada de manera dramática. ¿Y cuál fue su pacto? De manera maravillosa y sorprendente, lo verá en el versículo 32. “También hicimos ordenanzas para nosotros, para encargarnos anualmente con la tercera parte de un ciclo para el servicio de la casa de nuestro Dios. La primera cosa que querían hacer para afirmar, fuera de la obediencia general para la ley de Dios es que pagarían ese impuesto al templo, la tercera parte de un ciclo, que les era demandado para el pan de la proposición y para la ofrenda continua de alimento y la ofrenda quemada, y los días de reposo, y las lunas nuevas, y las festividades establecidas, y las cosas santas y las ofrendas por el pecado para ser expiación por Israel, y toda la obra de la casa de nuestro Dios.

En otras palabras, ellos darían para apoyar el funcionamiento de la casa de Dios. Ahora, el punto es este. Cuando el corazón está bien, la respuesta inicial fue dar. Y más adelante, usted ve allí abajo en el versículo 35, “Traerían las primicias del suelo, las primicias de todo el fruto de todos los árboles, año tras año, a la casa de Jehová, los primogénitos de nuestros hijos, nuestro rebaño, como está escrito en la ley, los primogénitos de nuestros ganados, y nuestros rebaños, para traer a la casa de nuestro Dios, para los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios, y que trajéramos las primicias de nuestra masa, y nuestras ofrendas. Y el fruto de todo tipo de árboles, de vino y de aceite, para los sacerdotes a las cámaras de la casa de nuestro Dios. Y los diezmos de nuestra tierra para los levitas, y los mismos levitas pudieron tener diezmos en todas las ciudades de nuestra labranza. Y el sacerdote, el hijo de Aarón, estará con los levitas cuando los levitas reciban los diezmos, y los levitas llevarán el diezmo de diezmos a la casa de nuestro Dios, a las cámaras, a la casa del tesoro. Porque los hijos de Israel y los hijos de Leví traerán la ofrenda,” y sigue.

¿Qué hicieron cuando vino el avivamiento? ¿Cuál fue su acto inicial de obediencia? Financiero. Cuidar de las responsabilidades que Dios les había dado. Más allá de ello, dieron de manera libre de las primicias de todo lo que poseyeron. Lo que estoy diciendo es que cuando el corazón está bien, el tesoro es derramado ante Dios. Y entonces, en términos de vida espiritual, usted siempre está lidiando con una actitud de corazón. Porque es a partir del corazón que el hombre opera. Cómo piensa en su corazón, ¿qué? así es él. Y entonces, predicamos al asunto del corazón. A partir de un corazón correcto, yo creo que eso es lo que nuestro Señor está diciendo. Yo creo que cuando el corazón está bien, el tesoro es enviado hacia Dios, porque dónde quiera que nuestro tesoro esté, nuestro corazón tiene un apego inseparable a eso, y de manera correspondiente en dónde nuestro corazón está es en dónde colocamos nuestro tesoro.

En Éxodo 35:21 dice, Y todo aquel que quiso, y cuyo corazón le movió, vino y trajo una ofrenda a Jehová. En 1 Crónicas 29, versículo 9, dice, “porque ellos habían dado libremente con todo su corazón a Jehová.” Ahora, el corazón es el punto de fondo, y les hemos dicho muchas veces que el corazón es la parte cognitiva que piensa del hombre, no solo sus emociones. Como el hombre piensa en su corazón, los hebreos ven las entrañas como las emociones, el corazón como el proceso cognitivo. Dependiendo de nuestro patrón de pensamiento, nuestro conocimiento de Dios, nuestro conocimiento de Su Palabra, nuestro compromiso con esas cosas será la inversión de nuestro tesoro.

Entonces, el corazón tiene que estar bien. Si el corazón está bien, entonces todo lo demás está bien. Esa es la razón por la que Jesús predica este sermón como lo hace. Si el corazón está bien, no va a ser soberbio, no va a estar como un cobarde, como un mendigo en espíritu, y llorando en mansedumbre. Si el corazón está bien no se va a apegar al mundo hasta que sea sal y luz. Si el corazón está bien no va a violar la ley de Dios, va a guardar la ley de Dios. Si el corazón está bien no va a decir, “Bueno, no, matamos. Ni siquiera va a estar enojado con un hermano.” No sólo decir, “Bueno, no cometemos adulterio, ni siquiera va a cometer adulterio en su corazón.” ¿Lo ve? Si el corazón está bien, no vamos a abordar la religión de manera hipócrita y superficial, y no vamos a dar nuestras limosnas ante los hombres, y no vamos a dar para ser vistos, y no vamos a orar en medio de la calle para ser vistos por los hombres. Va a ser cuestión de honestidad, integridad, porque el corazón es lo que importa. Y si el corazón está bien, no vamos a hacernos tesoros en la tierra, como los fariseos lo hicieron. No vamos a hacer como Jesús dijo, “Los fariseos también son codiciosos, avaros.” Sino que trataremos esas cosas que Dios en Su gracia, al invertirlas en Su reino eterno. Una cosa muy vital.

Ahora, nos vemos forzados entonces, a tomar una decisión. Nos vemos forzados a tomar una decisión, y esa es la razón por la que hemos dividido este texto en tres partes, en dónde Cristo nos da tres decisiones, dos tesorerías, dos visiones, y dos amos. Dos tesorerías, dos visiones, y dos amos. Y amados, nos vemos forzados a escoger, tenemos que escoger. Y tenemos que escoger, creo que inicialmente y de una vez por todas, y quizás a manera de pacto como lo hizo la gente en el tiempo de Nehemías, pero tenemos que darle seguimiento a eso, con una decisión diaria, quizás momento a momento reafirmando ese pacto. Debemos escoger en dónde está nuestro tesoro, cual será nuestra visión, y quien será el amo.

Veamos entonces, estas tres decisiones. Número uno, dos tesorerías. Dos tesorerías. Ahora, repasando brevemente. La última vez vimos el versículo 19, “No os hagáis tesoros en la tierra.” Y hablamos de la palabra thesaurizoin en el griego, el cuál es la palabra para atesorar tesoros. En otras palabras, estamos hablando aquí, de lujos, acerca de aquellos que acumulamos, o almacenamos o apilamos. No está mal acumular dinero, no está mal acumular posesiones que entonces son invertidas en causas divinas, y en los propósitos de Dios. Y los propósitos de Dios son cuidar de nuestra familia, y cuidar de nuestra familia extendida en la iglesia. Y cuidar inclusive de aquellos que no están en la familia de Dios, pero tienen necesidad, y cuidar de las causas de Dios alrededor del mundo, e invertir en almas. Esas cosas son usos necesarios de lo que Dios nos da, pero apilar de manera egoísta, acumulando con avaricia y codicia, pilas y pilas de cosas, atesorando para nosotros mismos en la tierra estos bienes, es lo que nuestro Señor dice que no hagamos, estar consumidos con la riqueza material, trabajar por la comida que perece, diciéndolo en las palabras de Juan 6.

Pero, por otro lado, versículo 20, “haceos tesoros en el cielo.” Ahora, amados, debemos concentrarnos de manera muy clara en esto porque le voy a mostrar, conforme avanzamos a lo largo de esto, cuan esencial es que respondamos a este mandato del versículo 20. Debemos hacernos tesoros en el cielo, tiene sentido. G. Campbell Morgan dice: “Debes recordar con la pasión que arde dentro de ti, que no eres el hijo del hoy, no eres de la tierra, era más que polvo, eres el hijo del mañana. Eres de las eternidades. Eres la descendencia de la deidad. La medida de tu vida no puede ser circunscrita por el punto en el que el cielo azul toca la tierra verde.” Él sigue diciendo, “Todo el hecho de tu vida no puede estar encerrado en una esfera pequeña sobre la cual vives, tu perteneces al infinito. Si tú haces tú fortuna en la tierra, alma, pobre, triste, torpe. Has hecho una fortuna y la has almacenado en un lugar donde no la puedes retener.” Después él dice, “Haz tu fortuna, pero almacénalo donde te van a saludar en el amanecer de la nueva mañana.”

No podemos hacer nuestro tesoro en la tierra, eso no es característico de aquellos que están en su reino. Eso era característico de los fariseos, y en un sentido, Él les estaba diciendo, es otro indicador como todos los demás de los que les he hablado de que no están en mi reino, sin importar lo que digan. La gente en mi reino no se hace tesoro en la tierra.

Ahora, cuando el Señor dijo esto, “los tesoros en la tierra y los tesoros en el cielo,” esas palabras y esos términos eran muy conocidos por los judíos. Tenían muchos dichos acerca de dar limosna, de apilar tesoro en el cielo, usaban esos términos. Entonces, Jesús estaba hablando de una manera coloquial que ellos entendieron. Ellos creían que las obras de misericordia, y las obras de bondad a personas en aflicción, eran equivalentes a acumular riquezas en el cielo.

Por ejemplo, los rabinos contaron una historia más bien famosa acerca de cierto Rey Monobaz. Y la historia de este cierto rey era que cuando él se volvió rey, él heredó riquezas increíbles de sus ancestros y reyes anteriores. Pero durante el tiempo de su reinado, él entregó toda su fortuna a los pobres y a los necesitados y a los que sufrían y a los afligidos. Sus hermanos enviaron por él y dijeron esto: “Tus padres acumularon tesoros, y añadieron a eso el de sus padres. Pero tú has esparcido a ese tesoro.” Él les dijo esto a ellos: “Mis padres acumularon tesoros para abajo, yo he recogido tesoros para arriba. Yo he acumulado tesoros en un lugar sobre el cual la mano del hombre no puede gobernar. Mis padres acumularon tesoros que no dan interés. Yo he acumulado tesoros eternamente, dan interés. Mis padres acumularon tesoros de dinero, yo he acumulado tesoros en alma. Mis padres acumularon tesoros en este mundo, y yo he acumulado tesoros en el mundo venidero.” Y esta era una historia familiar, contada por los rabinos.

Entonces, ellos entendieron el concepto del cual nuestro Señor habló, invierta en su reino. Ahora, la primera iglesia tenía este compromiso. La primera iglesia no estaba interesada en acumular su propia riqueza. Ustedes encuentran por ejemplo en Hechos capítulo 2 que cuando el día de Pentecostés vino, hubieron miles de peregrinos congregados en Jerusalén, y sabemos a partir de la historia, que ellos llegaban y vivían en los hogares de la gente que vivía en la ciudad. La ciudad, literalmente, estaba hinchada de población, y no había suficientes posadas para cuidar de ellos, y entonces se mudaban a los hogares. Muchas de estas personas se convirtieron en creyentes en el gran día de pentecostés cuando Pedro predicó y tres mil fueron redimidos y muchos miles más en los siguientes capítulos. Y ahora, estaban ahí y eran creyentes y no querían regresar porque estaban en la iglesia. Y entonces, los creyentes tenían que absorberlos. Y estoy seguro de que muchos de ellos eran pobres y sin recurso alguno.

Entonces, la primera iglesia tuvo que dar para satisfacer sus necesidades y estaban ocupados vendiendo lo que poseían, ¿verdad? Conforme todos los hombres tenían necesidades, satisfacían esas necesidades. Así ha sido siempre con la iglesia. Aún durante el tiempo de la persecución de Deciana en Roma, cuando las autoridades romanas irrumpieron en cierta iglesia, ellos se metían en iglesias pensando que podían robarse sus tesoros. Y el romano estaba a cargo, el prefecto, se acercó un santo llamado Laurencio y le dijo: “Muéstrame tus tesoros de inmediato.” Laurencio apuntó a un grupo de viudas y huérfanos que estaban comiendo ahí, y él dijo: “Ahí están los tesoros de la iglesia. Hemos invertido todo lo que tenemos en ellos.” Eso es tesoro en el cielo.

Amados, recuerden, que aquellos que guardamos lo perdemos, y lo que invertimos con Dios lo ganamos eternamente. Permítame mostrarle el principio, Proverbios capítulo 3, versículo 9, dice esto: “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todo lo que tienes.” Muy bien, honra a Jehová con tus bienes. Eso es todo lo que tiene, usted todo. Y con las primicias de todo lo que ganas. Dele a Él lo primero. Usted no debe decir que la vaca del Señor murió, dele lo primero. Como resultado, versículo 10, “Entonces, serán llenos tus graneros con abundancia. Y tus lagares rebozarán de mosto.” Usted nunca podrá invertir con Dios sin recibir un dividendo. Usted va a recibir de regreso, toda la inversión y más.

En Proverbios capítulo 11, versículo 24, “Hay uno que esparce, sin embargo, aumenta.” ¿No es eso interesante? Hay que uno esparce, sin embargo, aumenta. Increíble. Bueno, eso no es tan sorprendente, eso es lo que un granjero hace. Él avienta un poco de semilla, y recibe un cultivo completo. Y eso es lo que él está diciendo. Hay uno que retiene y se vuelve pobre. El alma generosa engordará. Entre más esparce usted, más recibe usted. Pablo dijo en 2 Corintios 9, “El que siembra escasamente, recogerá escasamente.” El que siembra generosamente, ¿qué? recogerá generosamente.

Vea Lucas, capítulo 6, por un momento, y el versículo 38, esta es la palabra del Señor misma, él dice esto: “Dad, y se os dará.” En otras palabras, usted le da a Dios y Dios le devuelve a usted. No solo un poco, sino medida buena, apretada, remecida. En otras palabras, todo está compactado y apretado, de tal manera que está empacado y está rebosando. Y observe esto, “Porque con la misma medida que medís os volverá a ser medido.” Dios simplemente le devuelve a usted lo que usted ha invertido. En toda nuestra vida espiritual, peleamos la batalla por dónde colocamos nuestro tesoro, nuestro lujo, nuestra riqueza. Colócalo en el cielo, reciba un dividendo eterno.

Ahora, ¿qué es nuestro tesoro? ¿de qué está hablando en realidad aquí? ¿qué es este tesoro en el cielo? Bueno, podríamos hablar de esto en una manera muy amplia. Podríamos hablar del hecho de que nuestro tesoro en el cielo es una herencia incorruptible, incontaminada, inmarcesible, como Pedro le llama. Podríamos decir que nuestro tesoro en el cielo es Cristo más que cualquier otra cosa. Nuestro tesoro en el cielo es fidelidad que nunca será quitada, una vida que nunca terminará, un amor que nunca cesará, una fuente de agua que nunca se secará, un regalo que nunca se pierde, una cadena que nunca se rompe. Y podríamos decir, todo aquello que nos ancla a la eternidad es nuestro tesoro.

Podríamos hablar en términos generales, pero hablemos en términos muy, muy específicos. ¿De qué está hablando aquí Él? ¿De qué está hablando Él aquí? Dicho de manera simple, de dinero, lujo, riqueza. Permítame mostrarle esto. 1 Timoteo capítulo 6, es un pasaje de comparación el cuál esencialmente nos indica lo mismo. 1 Timoteo, capítulo 6, versículo 17, versículo 17, “A los ricos de este siglo manda,” por cierto, esos somos nosotros, todos estamos en esa categoría, “que no sean altivos.” En otras palabras, no deje que sus riquezas hagan que usted se ensoberbezca. “Ni pongan la esperanza en la riqueza, las cuales son inciertas,” no confíe en las riquezas, “sino en el Dios viviente, el cual nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.”

Ahora, tenemos la riqueza, no debemos ensoberbecernos por esto, no debes confiar en ella, ¿qué debemos hacer con ella? Versículo 18, ahora observe, “que hagan bien.” ¿Cómo hace usted bien? Que sean ricos en buenas obras. Bueno, ¿cuáles buenas obras? “Prontos para dar, dispuestos a compartir.” ¿Escuchó eso? El llamado de Dios para nuestras vidas con respecto a nuestros lujos y nuestra riqueza, es que distribuyamos y compartamos en contraste a acumularlo, apilarlo. Versículo 19 dice, como resultado, “Haciendo,” y es el mismo verbo thesaurizo, haciendo tesoros para sí mismos, la misma palabra. ¿Qué significa hacerse tesoros en el cielo? significa distribuir y compartir las riquezas que Dios nos ha dado de esa manera dice él, echando buen fundamento para lo porvenir, y echamos mano de la plenitud del significado de nuestra vida eterna.

En otras palabras, entonces nos exponemos a nosotros mismos, al potencial completo de todo lo que esa vida eterna puede significar. Entre más envío por adelantado a la gloria, mayor la gloria para cuando yo llegue ahí. Entre mayor sea la inversión, mayor es la recompensa. Y de esta manera, cuando vamos el concepto de tesoro en Mateo 6, específicamente estamos hablando de la riqueza. En Marcos 10:21 la Biblia dice, “Vendan lo que tienen, denlo a los pobres, y tendrán tesoro en el cielo.” Ahora es el mismo principio. Él tenía más de lo que necesitaba. Él no dijo, “vende lo que necesitas,” Él dijo, “vende lo que tienes, lo que simplemente está apilado.” Y en su caso, me imagino que, debido a sus propios problemas espirituales, pudo haber sido todo lo que él poseía, porque estaba entre él y Dios. Pero para nosotros, lo que va más allá de la necesidad. Debemos estar dispuestos a darle a alguien que tiene una necesidad.

Observe Lucas por un momento, capítulo 12, versículo 33, Lucas 12:33, y creo que es afirmado aquí de manera tan simple como en Mateo, casi paralelo, “Vended lo que tenéis, y dad limosnas.” Eso significa, dar a la gente pobre. Provean para ustedes mismos, bolsas que no se desgastan. Él dice, “no nada más metan su dinero en bolsas que se van a desgastar y romper. Coloquen su dinero en bolsas que nunca se desgastan,” observe, “un tesoro en el cielo que no se desgasta.” ¿Lo ve? Ahí es en dónde nuestra inversión debe estar.

En Lucas capítulo 16, llega un versículo que simplemente le habla a mi corazón tanto, Lucas 16, versículo 9, “Y yo os digo,” versículo 9, “haced amigos mediante el dinero injusto, para que cuando se acabe, ellos lo reciban a ustedes en las habitaciones eternas.” Ahora, el dinero básicamente es algo que no condena. Eso simplemente está diciendo que el dinero no tiene una virtud justa. Entonces, él dice esto: “Mientras que usted tenga algo que no es justo para comenzar, úselo para hacer amigos que lo reciban a usted en habitaciones eternas.” ¿Sabe usted lo que eso significa? Eso significa, invierta su dinero en las almas de personas que algún día lo van a saludar a usted en gratitud, cuando usted entra a la costa del cielo. ¡Que pensamiento tan fabuloso! ¡Qué expectativa tan increíble! Él dice, “Hagan amigos con su dinero.” Amigos que los van a recibir en una habitación eterna. ¡Que promesa!

Homero cantó, “Cuantas son las almas, cuantos son los encadenados que he liberado. Cuantos en cuyas vidas he invertido, estarán ahí para saludarme cuando entre en su presencia. ¿Qué va a hacer usted con sus tesoros? Lo que usted guarda aquí, usted lo pierde. Lo que usted envía por adelantado, por inversión en las vidas y las almas de aquellos que le rodean a usted, usted lo gana para siempre. ¡Que promesa tan gloriosa! Escuche, Proverbios 19:17 dice esto, “El que tiene compasión de los pobres,” escuche ahora, “a Jehová le presta.” Ahora, ¿cuál es el principio básico de un préstamo? ¿qué es lo que un préstamo implica? A usted se le devuelve. Y entonces, Proverbios dice, “tienes compasión de los pobres, y le prestas al Señor, y el resto del versículo dice, y aquello que dio se lo devolverá.” Dividendos eternos, no esté atado a la tierra. No coloque tesoro en este mundo, deje de acumular cosas aquí. Inviértalo para siempre, ese es el corazón del asunto.

Ahora, hay una razón para esto. Regresemos a nuestro texto y veamos que es, dos tesorerías. ¿Por qué debemos escoger la celestial? Porque en la terrenal, la polilla y el orín corrompen y ladrones minan y hurtan, dice el versículo 19, pero en la celestial la polilla y el orín no corrompen, y los ladrones no minan ni hurtan. Ahora, escuche esto. En el oriente, en tiempos bíblicos, la riqueza básicamente era almacenada de tres maneras, muy bien. Básicamente la riqueza era almacenada de tres maneras. No había papel, no habían libros de banco, no existía el tipo de sistemas que tenemos, la riqueza era identificada en bienes literales, y básicamente habían tres: ropa, grano y oro, o metales preciosos. Ropa, prendas de ropa, grano, y oro. Tome por ejemplo las prendas de ropa. En tiempos bíblicos las prendas de ropa eran un bien, muy importante. Usted recordará, por ejemplo, que Giezi, el siervo de Eliseo quiso ganar algo de dinero prohibido a partir de la curación de la lepra de Naamán, y entonces él pidió un talento de plata, y dos cambios de ropa, porque eso era riqueza sustancial. La riqueza tenía que ser un bien, y la riqueza era expresada en prendas de ropa elegante, ricas, extravagantes. ¿Se acuerda usted de Acán? En Josué capítulo 7 dijo, “Vi entre el motín un manto babilónico muy bueno, y lo codicié y lo tomé.”

Usted recordará que José, cuando él expresó a Benjamín su afecto, le dio 5 cambios de ropa. Usted recordará que Sansón dijo, “Si pueden responder la adivinanza, les prometo 30 atuendos de ropa y 30 cambios.” Como pueden ver, los atuendos de ropa, siempre fueron una expresión de riqueza porque eran un bien de gran valor. Con mucha frecuencia había oro entretejido en la prenda de ropa, los procesos de teñido podían ser excepcionales, el material era tan difícil de hacer, y parte de ese material era muy elegante, y la gente literalmente poseía su riqueza en una prenda de ropa. Pero hay un problema con las prendas de ropa, lo ve usted ahí en el versículo 19, polilla, entra a las prendas de ropa. ¿Se ha dado cuenta? Tenemos pelotitas para evitar la polilla, ¿no es cierto? Pero, ¿alguna vez se ha dado cuenta de que la polilla no se come lo que usted trae puesto? ¿Alguna vez ha notado eso? Nunca he dicho, “Ah, una polilla.” Únicamente comen lo que usted almacena. Usted regresa tres años después, todos tenemos eso, el closet fuum usted sabe, y debido a que cambiamos de talla con mucha frecuencia, nos aferramos a cosas, esperando que tarde o temprano vamos a regresar a esa talla, ¿verdad? tendemos a acumular, y sabemos que tenemos de nuestro tesoro invertido en nuestras prendas de ropa, ¿no es cierto? Y gran parte de esto está guardado ahí para la polilla, la polilla lo corrompe, lo consumirá, es lo que literalmente dice.

Otra manera en la que almacenaban su riqueza era en grano. Recuerda usted al rico insensato, que dijo: “Derribaré mis graneros, y construiré, ¿qué? graneros más grandes para poder almacenar más de mi riqueza. Y su riqueza estaba en grano. Y, ¿observa usted ahí la palabra orín, en los versículos 19 y 20? De hecho, la palabra significa ‘comer,’ ‘comer.’ En ningún lugar se usa para referirse a corrosión, en ningún lugar en la Biblia en absoluto. De hecho, creo que no hay nadie que jamás haya encontrado un lugar en dónde se usa para referirse a corrosión. Lo que básicamente significa es ‘comer,’ brosis’. Y, ¿sabe usted cuál es el problema con el grano? Ratones, ratas, gusanos, se lo comen. Le dije que hace unos meses atrás, que 15% de todo el grano acumulado de la India es comido por ratas y ratones, inclusive en la actualidad. El problema es que, si usted tiene todo su dinero en grano, es que las cosas pequeñas que entran ahí se lo pueden comer.

Había un tercer bien en el que invertían su dinero, y eso era oro, o metal preciso. ¿Sabe usted cuál es el problema con eso? ¿Cómo lo va a esconder? Bueno, quizás lo podría esconder en su casa, pero un ladrón podría entrar y robárselo. O como era lo más común, encontraban un lugar en su campo, que solo ellos conocían, en la oscuridad de la noche salían y escarbaban un agujero grande en el campo, y lo sepultaban. Esa es la razón por la que en Mateo 3 usted tiene el tesoro escondido en un campo, ¿se acuerda de eso, la parábola? Porque ahí era en dónde colocaban su riqueza. Lo colocaban en bolsas, y lo metían en el suelo y lo cubrían. Y los ladrones entraban, y merodeaban de noche, y observaban lo que hacían e iban y lo desenterraban. Y no solo eso, cuando un ladrón se metía en una casa, la palabra literalmente significa “escarbar a través de,” “escarbadores de lodo.” Los ladrones eran escarbadores de lodo. ¿Por qué? Literalmente, escarbaban para traspasar el muro de una casa, o escarbaban la tierra que estaba en el suelo, para llegar.

Entonces, sus prendas de ropa eran comida por la polilla, su grano era comido por fuera lo que fuere, tipo de animal o insecto que se metiera, y su dinero era llevado por escarbadores de lodo. El punto es este, usted lo acumula, lo pierde. No es seguro, no está seguro. ¿Y qué hacemos en la actualidad? Hombre, tenemos nuestras pelotitas contra las polillas, tenemos nuestros venenos contra ratas, y tenemos nuestras alarmas contra ladrones. Penny’s, el otro día en el centro comercial de Northridge, tenía el sistema antirrobo más sofisticado que alguien se puede imaginar. En 10 minutos, algunos ladrones entraron y el primer estimado que tienen es que se llevaron 40,000 dólares en oro, en diez minutos, podría llegar hasta los 80,000. Nada de esas cosas realmente está muy segura, ¿verdad? Me imagino que usted estaría mejor enviándolo al reino, y cosechar sus recompensas para siempre, ¿no es cierto?

La gente dice, “Bueno, tengo lo mío en un banco.” Aquellos de ustedes que pasaron por La Depresión están comenzando a ponerse un poco incómodos. No hay lugar de seguridad en esta vida. Inclusive si usted lo guardara todo hasta que se muriera, usted lo dejaría aquí como el hombre del que hablé la semana pasada, cuando alguien dijo que él murió, él dijo: “¿qué dejó?” Y él dijo, “todo”. Usted de cualquier manera lo va a dejar. ¿En dónde está su corazón? Hay muchos millonarios que van a ser pordioseros en la eternidad, y hay pordioseros en esta vida que van a ser millonarios para siempre. ¿En dónde está su tesoro? ¿Siempre es la vaca del Señor la que muere, o invierte usted en Su reino? Dos tesorerías, ¿en dónde está la de usted?

En segundo lugar, dos visiones. Y esto simplemente expande nuestro pensamiento de los primeros versículos. Dos visiones. Esto es fascinante, versículo 22, “La lámpara del cuerpo es el ojo, así que si tu ojo es bueno todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas.” Y vamos a detenernos ahí por un minuto. Ahora, Él ha estado hablando de su corazón, y Él quiere que nuestro corazón esté concentrado de manera singular y totalmente concentrado en el reino de Dios, para que nuestro tesoro esté, nuestro corazón esté ahí, nuestro amor esté ahí, nuestra pasión esté ahí, nuestra carga esté ahí, nuestra inversión esté ahí, nuestro todo esté ahí, y debemos tener ese corazón totalmente concentrado ahí.

Y después él ilustra eso con el ojo. El ojo entonces se convierte en la ilustración del corazón, y el ojo es como la lámpara del cuerpo. Cuando podemos ver con nuestros ojos, los cuerpos de la gente que ve están llenos de la luz que entra del mundo, por aquellos que perciben, y entienden lo que están en su visión. Pero, si su ojo es oscuro, está negro, no hay luz que entra a usted, y usted no percibe nada, y así es con el corazón. Si su corazón está dirigido hacia Dios ilumina su ser espiritual entero. Si su corazón está dirigido hacia las cosas materiales, hacia el tesoro del mundo, las persianas de su percepción espiritual caen, y usted no ve espiritualmente como debiera. Es un principio tremendo. Él toma una ilustración física, y Él dice que el ojo es como una ventana, y si esa ventana está limpia, y abierta, la luz inunda el cuerpo. Si la ventana está oscura, no entra luz. Esta es una metáfora espiritual.

Pero hay una riqueza aquí que no quiero que usted pierda de vista. Observe la palabra ‘bueno’, o ‘singular’, no sé lo que su versión dice en el versículo 22, dice “la lámpara del cuerpo es el ojo, así que, si tu ojo es bueno, o saludable.” Quiero que vea algo que creo que es fascinante acerca de esa palabra. La palabra literalmente es de la raíz de hapious, lo cual significa generoso, muy bien, significa generoso. Es usada de esa manera muchas, muchas veces, simplemente para darles tres ilustraciones. Santiago 1:5, “Dios quien da de manera liberal” o “generosa.” Romanos 12:8, nos insta a dar de manera generosa, o liberal. 2 Corintios 9, habla de la liberalidad, o la generosidad de los macedonios. Es una palaba que significa generoso, o liberal. Él está diciendo entonces, “Si tu ojo, o tu corazón,” debido a que el ojo está ilustrando el corazón, “si tu corazón es generoso, tu vida espiritual entera va a estar inundada de entendimiento espiritual.” ¿No es eso una gran verdad?

Sabe una cosa, hay personas que vienen a la iglesia y dejan la iglesia, no parecen cambiar, y nunca crecen, nunca parecen amar la Palabra, nunca parecen ser un testigo para otros, y nunca parecen ser un testigo para otros, y nunca parecen ser productivos en su vida. Simplemente se quedan iguales todo el tiempo y cuando veo a alguien así, que nunca parece entender lo que está pasando, nunca perciben realidades espirituales, me pregunto con tanta frecuencia sino es porque están tan concentrados en la tierra, y tan amarrados a la tierra, y tan orientados hacia los tesoros aquí, que las persianas están abajo, y no tiene bendición espiritual en absoluto. Dicho de otra manera, hasta que usted se encarga de su perspectiva del dinero en su vida, usted nunca podrá enfrentar las realidades espirituales, eso es exactamente Lucas 16:11. Si usted no sabe cómo cuidar el dinero, porque es que Dios le va a encomendar a usted las riquezas verdaderas. ¿Verdad?

Cómo puede ver, lo que estoy diciendo aquí, y lo que nuestro Señor está diciendo es que este asunto es más serio de lo que pensamos, podría estar cegándonos en la percepción espiritual. Versículo 23, “Pero si tu ojo es maligno, todo cuerpo estará en tinieblas. Y ahí a usted se le presenta el ojo malo. Usted ha escuchado esa frase, ¿no es cierto? le dio un ojo malo. ¿Sabe usted lo que es el ojo malo? Es un coloquialismo judío, para apuntar a alguien que no quiere dar. Por ejemplo, en Deuteronomio 15:9, habla de que cuando usted tiene un esclavo que está por llegar al año del jubileo, y él debe ser liberado, y usted tiene un ojo malo hacia él. Esto es, usted no es generoso, usted es tacaño, y usted no quiere darle esa libertad.

En Proverbios 23:6 dice, “No comas el pan de aquel que tiene un ojo malo.” En otras palabras, no comas una mordida del alimento de alguien, si se enojan contigo después de cada mordida. ¿Qué hay acerca de Proverbios 28:22? Esta es una afirmación tremenda. Dice, el que se apresura para ser rico tiene un ojo malo, y no considera la pobreza que vendrá sobre él. Usted se apresura por ser rico, y usted no es generoso, usted es tacaño y egoísta, ese es el contraste, muy bien él dice, tienes dos tesorerías, en el cielo o en la tierra. En dónde coloque usted su tesoro ahí es donde su corazón va a estar. Y si su corazón está en el cielo, donde su corazón está, usted va a tener un espíritu generoso, y ese espíritu generoso es como un ojo que ve, que inunda su vida espiritual de percepción. Si su tesoro está en la tierra, usted no va a ver nada, porque las persianas caen en la oscuridad de su avaricia, y codicia, y usted no verá nada.

Y si ese es el caso, al final del versículo 23, así que si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? Simplemente es una afirmación de admiración, en dónde nuestro Señor está diciendo, cuán grande o absoluta es la oscuridad de uno que debería ver espiritualmente, pero jala las persianas a través de su propia avaricia. El llamado entonces, es a la concentración exclusiva, celestial, devoción a Dios, y hacer tesoro en el cielo de manera singular. Permítame simplificar todo esto en una afirmación. La manera en la que usted maneja su dinero, es la clave para su percepción espiritual. Ese es el mensaje de los versículos 22 y 23.

Y entonces, usted tiene dos visiones potencialmente, dos tesorerías, y usted toma una decisión. Finalmente, usted tiene dos amos. Versículo 24. No los puede servir a ambos, o aborrecerá a uno o amará al otro, o se aferrará a uno y menospreciará al otro. Usted no puede servir a Dios y al dinero. Ahora, cada vez que usted entra a este versículo, la gente siempre dice, “Bueno, no estoy de acuerdo con eso. No puedes servir a dos amos. Yo tengo dos trabajos. Mmm…oh…mmm mi esposa, tengo a mi esposa y a su mamá viviendo conmigo, yo puedo servir a dos amigos. Digo, no veo lo que él está diciendo.” Como puede ver la razón por la que la gente básicamente dice eso, es porque no entienden la palabra servir, aquí.

No habla de ser un empleado en un trabajo de 8 a 5. Es la palabra duleo, de la cual obtenemos dulos, la cual es la palabra para un esclavo.

Usted no puede ser un esclavo de dos amos. ¿Por qué? porque la esclavitud por definición significa que solo tienes un amo, y sirves de tiempo completo. Un esclavo no era una persona, un esclavo era una cosa. Un esclavo no tenía derechos, un amo podía golpear a un esclavo, matar a un esclavo, vender a un esclavo, un esclavo era una herramienta viva. No era diferente de un instrumento para cosechar, una vaca, o nada más. Un esclavo era una cosa. Ser un esclavo, ser la propiedad de un amo, era estar totalmente entregado de manera constante al 100% para obedecer a ese amo, único, era totalmente imposible expresar eso a dos amos diferentes. Esa es la ilustración usada en Romanos 6, cuando dice, “Ahora que hemos venido a Cristo, debemos entregarnos como siervos a Él, porque somos sus esclavos.

Debido a que somos sus esclavos, ya no somos esclavos del pecado. Dios únicamente puede ser servido, amados, con devoción total y exclusiva. Él solo puede ser servido de manera singular, y si usted trata de compartirlo con el dinero, usted va a aborrecer a uno o al otro, permítame ilustrarlo. Y algunos de ustedes pueden estar sentados aquí, y han estado acumulando su dinero y han sido egoístas con él. Y no lo han estado invirtiendo en las causas de Dios, y no han estado dando a aquellos que están en necesidad, y simplemente lo han estado apilando para ustedes mismos.

Y entonces, mientras que estoy predicando esto, y están oyendo la Palabra de Dios, y el Señor está diciendo, has esto, y aquello, están comenzando a resentir lo que Dios pide de sus vidas. Están peleando contra eso, porque ustedes no pueden servir esas dos cosas. Y en cierta manera están comenzando a justificarse a sí mismos, ¿verdad? Y diciendo: “Bueno, esto es un poco ridículo Señor,” y comienza usted a resistirse y a menospreciar.

Por otro lado, si todo lo que tiene quiere dárselo a Dios, si todo tesoro que usted posee en este mundo usted quiere entregarlo a Él, usted menosprecia el sistema que le quita tanto de usted, y le molesta que los precios de la gasolina siguen subiendo, por la razón correcta, porque usted siente que está metiéndose en lo que usted quiere invertir eternamente. Como puede ver, usted no puede tener esas dos cosas. La concentración singular, usted tiene que escoger a su amo. Las ordenes de estos dos amos son diametralmente opuestas. Uno le manda a usted a caminar por fe, y el otro a caminar por vista. Uno lo llama a ser humilde, el otro a ser soberbio, uno lo llama a poner la mira en las cosas de arriba, y el otro a poner la mira en las cosas de la tierra. Uno a ver las cosas invisibles y eternas, y el otro a ver las cosas vistas y temporales. Uno de estos amos lo llama a usted a que su conversación esté en el cielo, y el otro a aferrarse al polvo. Uno le llama a usted a no estar afanado por nada, y el otro lo llama a usted a que esté ansioso, y preocupado. Y entonces, son diametralmente opuestos, no puede servir a ambos.

El Obispo Rile hizo una afirmación que se queda en mi mente como ninguna otra en este punto. Él dijo esto: “La singularidad de propósito,” escuche ahora, “la singularidad de propósito, es el secreto más grande de prosperidad espiritual.” La singularidad de propósito, es el secreto más grande de prosperidad espiritual. Ese es el enfoque absoluto que hace que usted sea espiritualmente rico.

Caleb en la Biblia lo dijo de esta manera, “Yo seguí de manera total a Jehová mi Dios.” David lo dijo de esta manera en el Salmo 16: “A Jehová, he puesto siempre delante de mí.” ¿En dónde está el lugar más seguro, entonces, en dónde usted puede colocar su tesoro? Bueno, en dónde usted va a tener la vista espiritual más clara, ¿verdad? Y en dónde usted va a poder servir al amo correcto. La posesión de la riqueza amados, no es un pecado, pero es una gran responsabilidad. ¿No es cierto? Algunas veces me gustaría ser pobre, para que pudiera estar en el otro extremo de todo esto. Pero la gente pobre también tiene sus problemas.

Juan Calvino dijo esto: “En dónde las riquezas tienen el dominio del corazón, Dios ha perdido su autoridad.” Ese es el asunto, de manera simple y clara. Si puedo tomar una decisión, quiero tomar el dinero que tengo, y quiero a dárselo a amigos que algún día me van a recibir, cuando entre en la habitación eterna. M. E. Burns, dijo esto: “Las riquezas no las busco, ni la alabanza vacía del hombre, tú, mi herencia ahora, y siempre.” Un gran pensamiento.

Oremos juntos. Padre, todo bebé que nace en el mundo, llega al mundo con sus pequeños puños cerrados fuertemente como si estuviera aferrándose, agarrándose a lo que es de él. Algunos de nosotros nunca abrimos ese puño hasta que es abierto en la muerte. Padre, ayúdanos a aprender a dar, porque, de que otra manera podemos responder a Aquel que ha dado todo por nosotros. Pienso en las palabras del poeta, quien dijo: “Ve, rompe con el necesitado, expresiones dulces de compasión de pan. Perdonar es vivir, dijo el ángel, y debo dar una y otra vez, corrió mi respuesta sin compasión y superficial. Oh no, dijo el ángel, penetrándome, simplemente da hasta que el Señor deje de darte a ti.” Y eso nunca pasará.

Ayúdanos, a hacernos tesoro en el cielo. Te damos gracias por ese privilegio, que podamos conocer la plenitud de la gloria eterna como dividendos de nuestra inversión. Bendice toda vida aquí Padre, aplica estas cosas a todos nosotros. En el nombre de Cristo. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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