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Abramos nuestras biblias en Filipenses capítulo 2. Estamos viendo los versículos 17 al 30, como al contexto para nuestro mensaje de Filipenses 2:17 al 30 nos presenta tres siervos espirituales modelo. Y vimos al primero, Pablo, el último día del Señor. Y hoy veremos al segundo, Timoteo. Y el próximo día del Señor veremos al tercero llamado Epafrodito.

Ahora, esta porción en particular de las Escrituras no es teológicamente profunda, ni siquiera es un pasaje doctrinal como tal. No es un pasaje difícil, no hay ningún tesoro escondido aquí. Es simple, directo, de hecho, es muy práctico. Es profundo en el sentido de que creo que nos presenta un modelo para la vida espiritual, para la virtud espiritual. Pero conforme vi este pasaje, conforme pensé en él anoche, en cierta manera meditando en lo que les iba a decir conforme refinaba mis pensamientos, comencé en cierta manera a tener, no sé, una especie de sentimiento cálido y de gracia, casi amoroso de lo que estaba aprendiendo a partir de este joven Timoteo.

No es un pasaje amenazador en absoluto, no es una especie de texto intimidante, nos presenta el modelo de un joven como nosotros, que aprendió a vivir conforme al patrón que Dios había establecido. Y él se convierte para nosotros en un ejemplo. Se vuelve para nosotros un modelo, un patrón para seguir e imitar. Conforme vemos a Timoteo, permítame tan solo recordarle un gran principio general que se presenta en todas estas tres ilustraciones, en este texto. Thomas Brook dijo, “El ejemplo es la retórica más poderosa.” Tiene razón. Muchas veces conforme le hablo a grupos de pastores y líderes de iglesias, esta semana tuve la oportunidad de tener un seminario de pastores en Alburquerque y otro en Phoenix, y conforme le hablo a estos grupos de pastores y líderes de iglesia les digo esta afirmación importante, básica. La herramienta más grande de liderazgo espiritual es el poder de una vida ejemplar. La herramienta más importante de liderazgo es el poder de una vida ejemplar. Y eso es lo que estamos viendo aquí.

Después de muchos versículos de deber, muchos versículos que nos dan principios para la vida, ahora tenemos un modelo que seguir. Y no sé usted, pero para mí eso es tan útil. Como puede ver, tendemos a ser criaturas guiadas más por patrón que por precepto. Somos mucho mejores en seguir un patrón y un modelo, de lo que somos en tratar de vivir un concepto, o un precepto, o un principio. Y alguien podrá decir, “Bueno, ¿qué es lo que hace que los ejemplos sean tan poderosos? ¿por qué es que la herramienta más grande de liderazgo espiritual es el ejemplo? ¿Por qué es la retórica más poderosa?

Y la respuesta es esta. Porque el ejemplo nos muestra lo que los preceptos no pueden. Los ejemplos nos muestran lo que los principios no pueden. ¿Qué quiero decir con eso? Los principios, los preceptos, nos dicen nuestro deber, eso es lo único que pueden hacer. Los principios y los preceptos, nos dicen nuestro deber, eso es lo único que pueden hacer. El ejemplo nos asegura de que el deber es posible, porque alguien lo está encarnando. Si no hubiera alguien a quien yo pudiera ver como al modelo de virtud espiritual, creo que probablemente diría, es imposible. ¿Usted no?

Cuando usted lee las Escrituras y cuando usted se esfuerza por ser obediente a todos los preceptos de la Palabra de Dios, y usted ve su propia vida y su propia debilidad y su propio pecado, y su propio fracaso, usted podría concluir, esto es imposible, no lo puedo hacer. Como puede ver, el principio únicamente nos puede decir nuestro deber, no nos puede ayudar a hacerlo, pero el modelarlo y ejemplificarlo puede mostrarnos que dicho deber es posible, puede ser hecho. Y necesitamos a otro que no sea Jesucristo, porque, aunque Cristo es el modelo perfecto, él no es como nosotros somos. Él no está luchando contra el pecado y la carne y el fracaso y la debilidad.

Y entonces, necesitamos a alguien que encarne los principios, que viva los preceptos para que podamos imitarlo. Y ese es precisamente el propósito de Pablo en este texto. Él ha dado dieciséis versículos de preceptos en este capítulo. Versículo 1 al 16 realmente presentan los preceptos. Cómo debemos vivir, humildemente, sin quejarnos, manifestando nuestra salvación con temor y temblor. Inclusive debemos ser como Cristo, “haya pues en vosotros este mismo sentir que hubo en Cristo Jesús.” Metas muy elevadas y sublimes, “no mirando cada uno por los suyo propio. Amen a todos por igual, estas son metas muy sublimes. Nunca quejándose, nunca contendiendo, siempre con un temor saludable de Dios. Siempre manifestando esa salvación interna” Deberes, deberes, deberes.

Y ahora, como si dijera sé que los deberes son limitados, sé que los principios son limitados, permítanme mostrarle un patrón, permítanme mostrarle un patrón, permítanme mostrarle un ejemplo. Pablo nos da tres modelos de servicio espiritual, tres modelos de cómo vivir la vida cristiana, tres modelos de como servir a Dios. En primer lugar, es Pablo, en segundo lugar, es Timoteo, y en tercer lugar es Epafrodito. Y aunque son distintos, en un sentido todos son uno, porque todos ilustran la misma cosa. todos ilustran el servicio abnegado, humilde, espiritual.  

Sin embargo, en cada caso hay algunos matices en sus vidas en particular que los hacen únicos. Por cierto, fueron tres amigos cercanos, estuvieron todos juntos en Roma conforme Pablo está escribiendo esta epístola a los filipenses. Pablo, claro, es el apóstol encarcelado. Él es un prisionero en una casa privada. Él está encadenado a un soldado. Él no está estorbado en su presentación del evangelio, y le dan libertad para trabajar con sus amigos. Y entonces Timoteo su hijo en la fe está ahí, y Epafrodito ha venido desde Filipos para estar con él, porque los filipenses están preocupados por su situación y Epafrodito trajo algo de dinero para ayudarlo y se quedó ahí para ser también un siervo para él.

Entonces, estos tres hombres, tres modelos de servicio espiritual realmente están trabajando juntos. Y sus vidas en cierta manera se entremezclan y se solapan. Y podríamos decir que los tres ilustran la misma cosa, manifestar la salvación de una manera virtuosa, humilde, sin quejarse. Sin embargo, hay algunas distinciones que hemos señalado. Vimos el primer modelo la semana pasada, Pablo. Y lo llamamos el que se regocijaba de manera sacrificial. Vea el versículo 17 y 18. Pablo apuntando a sí mismo como un ejemplo, dice, “Aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros. Y así mismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo.”

Pablo les dice, veo mi vida como una ofrenda, como una ofrenda de bebida derramada encima de su ofrenda sacrificial. Y lo hago con gran gozo. Su manifestación de salvación abnegada, humilde, sin quejarse, fue un estilo de vida. Y él lo vio como un sacrificio y uno gozoso. Entonces, lo llamamos, el que se regocija de manera sacrificial. Y en cierta manera lo reducimos a un principio muy importante, el gozo definitivo viene de la ofrenda definitiva, de la vida de uno a la voluntad de Dios. No es solo servicio lo que Dios desea, es un servicio humilde, sin quejas, con sacrificio y gozo. Y Pablo es el modelo de eso, humilde, sin quejas, y gozoso en su sacrificio.

Ahora, a partir del que se regocija de manera sacrificial, o el que se regocija humildemente, si podemos llamar a Pablo eso, vayamos al segundo modelo, Timoteo. Lo llamaremos “el que muestra empatía de manera singular.” Simplemente para darle un título. Y quiero llevarlo a lo largo de los versículos 19 al 24. De nuevo, no es teológico, no es algo realmente profundo, es simplemente práctico, es un retrato hermoso de un siervo maravilloso de Cristo, quien puede actuar como un modelo para que lo sigamos, para tomar el deber y colocarlo en un contexto en el que podemos decir, eso es posible, eso es posible. ¡Él lo hizo, yo lo puedo hacer! Porque él es de pasiones semejantes como nosotros, como lo fue Pablo, como es Epafrodito a quien conoceremos la próxima semana.

Ahora, veamos el versículo 19 y conozcamos a Timoteo, el que mostró empatía de manera singular. “Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado.” Vamos a detenernos en ese punto. A Pablo le hubiera encantado haber ido a Filipos, no hay duda al respecto porque él tenía una relación tan cercana con la gente, lo amaban, él los amaba, tenían un vínculo que realmente era maravilloso y rico. De hecho, cada vez que él piensa en ellos es con gozo, capítulo 1 versículo 3, “Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de vosotros.” Versículo 4, “Siempre orando con gozo, en cada oración por todos vosotros.” Ahí en el versículo 8 él dice, “Dios me es testigo de cómo os anhelo con el afecto de Cristo Jesús.”

Él tuvo una compasión amorosa, afectiva, grande, grande, hacia estas personas, Pablo. En el capítulo 2 y el versículo 24 él dice, “Espero en el Señor, que yo también esté viniendo a vosotros en breve.” Él los llama en el capítulo 4, versículo 1, “Mis hermanos, amados, a quienes anhelo ver, gozo y corona mía, mis amados.” Él casi es efusivo por su afecto hacia ellos. Debido a este afecto él quiere venir y verlos. Y como señalé en el capítulo 2, versículo 24, él cree que en breve va a poder hacer eso. Ese ciertamente es el deseo de su corazón.

De regreso en el capítulo 1, versículo 25, él dijo, “Sé que permaneceré, (esto es en este mundo) y no moriré. Y continuaré con todos vosotros para vuestro progreso.” Eso es interesante, para vuestro progreso. Eso nos dice que hubo otro elemento en su deseo por estar con los filipenses. No solo era comunión, no solo era amor, no solo era afecto, también era progreso espiritual. Mientras que él fue un prisionero en Roma, y mientras que él pudo haber tenido algo de melancolía, conforme pensó en el afecto que tenía por estos filipenses, él también fue bastante astuto en su mente y se dio cuenta que él necesitaba estar ahí, no solo por causa de la comunión, sino también por causa de su progreso espiritual.

Tenían algunas necesidades reales, por ejemplo. Vea el capítulo 1, versículo 27, él dice, “Conducíos de una manera digna del evangelio de Cristo, para que sea que venga a veros o no esté con ustedes, pueda oír de ustedes que están firmes en un espíritu y una mente esforzándoos juntos por la fe del evangelio.” Ahora, la primera cosa que señalaríamos es que había algo de discordia entre esas personas en Filipos. No sabemos a qué grado, pero había algo de división ahí, y había una necesidad para que hubiera una mayor unidad.

Capítulo 2, versículo 1 lo afirma, él dice, “Si hay algún aliento en Cristo, alguna consolación de amor, alguna comunión del espíritu, algún afecto y compasión, completad mi gozo al ser de la misma mente. Manteniendo el mismo amor, unidos en espíritu, con un propósito.” Aquí él está llamando a la humildad, él está llamando a la unidad, él está llamando a que se amen unos a otros de la misma manera y demás. Usted va al capítulo 4 y tenemos una mejor idea, un poco más específica, quizás de uno de los problemas. En el versículo 2, él dice, “Exhorto” …y él nombra a dos mujeres…” a Evodia y Síntique a que vivan en armonía en el Señor.” “De hecho, querido colaborador, te pido a que ayudes a estas mujeres que han compartido en mi lucha en la causa del evangelio, y demás.” Él quiere que alguien tome estas dos mujeres que están peleando para que estén en unidad, en dónde hay discordia.

Entonces, Pablo deseaba estar con los filipenses no solo por causa del afecto, sino también por causa del progreso espiritual en el asunto de la unidad. Y hubo otra cosa en su mente, y eso es que la iglesia filipense estaba siendo atacada por cierta oposición teológica. En el capítulo 1, de nuevo, versículo 28 dice, “No os alarméis por vuestros adversarios,” luchando juntos por la fe del evangelio indica que había una guerra por la fe del evangelio. Como algunos adversarios estaban entrando y enseñando falsa doctrina, el hecho de que se opusieron al evangelio, él dice en el versículo 28, es una señal de destrucción para ellos. Después en el versículo 29 él les recuerda, “Porque os ha sido concedido por causa de Cristo, no solo que creáis en Él, sino también que padezcáis por Él, experimentando el mismo conflicto que visteis en mí, y ahora sabéis que hay en mí.”

En otras palabras, esto debe ser esperado, han sido llamados a sufrir, están siendo atacados, existen esas personas que están viniendo con falsa doctrina, adversarios, enemigos. Obviamente, bajo este ataque él estaba preocupado porque tuvieran una respuesta adecuada y apropiada a eso. Entonces, esa era otra razón por la que él habría deseado estar con ellos. En el capítulo 3, versículo 2, él se vuelve bastante directo, él dice, “Guardaos de los perros. Guardaos de los malos obreros. Guardaos de la circuncisión falsa.” Ahí en el versículo 18 él dice, “Muchos andan, de quienes ya os he dicho antes, y ahora os digo aún llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo, cuyo fin es destrucción, cuyo Dios es su apetito, cuya gloria es su vergüenza, que ponen su mente en cosas terrenales.”

Entonces había algunas personas que estaban enseñando de manera falsas, ideas humanistas, materialistas, estaban atacando la iglesia y Pablo estaba muy preocupado porque la iglesia estaba turbada por esto. Creo que esa es la razón por la que en el capítulo 4, en el versículo 6 él dice, “Por nada estéis afanosos.” Y en el versículo 7 les recuerda de “la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento.”

Entonces, él quería estar con ellos por causa del afecto, él quería estar con ellos por causa del progreso espiritual, el progreso espiritual teniendo que ver con el asunto de la unidad internamente, y el asunto externamente de la doctrina y de pelear en contra de adversarios de la fe que estaban viniendo en contra de ellos, no solo en términos de lo que enseñaban, sino también en esfuerzos de persecución también.

Ahora, debido a que él tuvo un deseo tan fuerte por ayudar a los filipenses, motivado por el amor, y debido a que en el momento era un prisionero, él no tenía recurso fuera de enviar a alguien más. Y entonces, en el versículo 19, él dice, “Espero en el Señor Jesús enviar Timoteo a vosotros.” Obviamente, Timoteo entonces, va a cumplir con la misión de Pablo, él va a expresarles el afecto de Pablo, él va a llevar su mensaje y esfuerzo hacia la unidad, y esa claridad doctrinal y fortaleza en contra de la persecución. Esa es la razón por la que él quiere que Timoteo vaya. De esta manera somos presentados a Timoteo.

Observe como Pablo enmarca lo que dice. “Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo.” Me gusta eso, espero no será suficiente para Pablo, porque todo lo que él esperaba tenía que estar sometido a la soberanía del Señor Jesús. Esa pequeña frase, “en el Señor Jesús,” simplemente significa coherente con su voluntad, su propósito, su persona, su plan. Simplemente eso, de acuerdo con su voluntad. Pablo nunca hizo nada, esa es la médula, ese es el meollo en la experiencia cristiana. La meta del creyente es cumplir la voluntad de Dios, hacer lo que Dios quiere que Él haga. Y entonces, usted vive en sumisión constante a la voluntad de Dios. Y siempre debemos decir espero en el Señor Jesús, espero en el Señor Jesús, hacer esto o aquello.

Pablo nunca quiso actuar de manera independiente de los deseos de su maestro, él sometió todos sus planes al Señor, el Señor era soberano. Todo estaba sometido al Señor. Ese era el meollo en su vida. Y, por cierto, esta no es frase indiferente, si el Señor quiere, que en cierta manera es metida al final de algo que decimos de una manera que no pensamos lo que decimos. Tampoco es una especie de frase de abnegación personal que indica que Pablo no tiene idea de cuál es su futuro, y no tiene idea de lo que está por venir, y entonces en cierta manera lo deja en manos del Señor, eso tampoco es.

Simplemente, es decir, hago planes y hago estrategias, y pongo metas, pero todas están sujetas al Señor soberano, bajo cuyo liderazgo vivo. Esa es la única manera de vivir. Vivir en una confianza en la soberanía de Dios. Entonces, él dice, espero en el Señor Jesús, esto es si el Señor Jesús lo quiere, y si el Señor Jesús lo desea, y es coherente con su persona y plan enviar a Timoteo. ¿Necesito recordarles acerca de Timoteo? ¿No hemos ya aprendido lo suficiente acerca de él en 1 y 2 Timoteo? Seguramente lo hemos hecho, pero unas cuantas cosas, él venía o de Derbe o de Listra, dos pequeños lugares en el área que conocemos como Galacia. Su madre era una judía llamada Eunice, su abuela Loida, su padre era un griego.

Y entonces él tenía una madre judía y un padre griego. Y de esta manera él pudo encontrarse en medio de esas dos, digamos, culturas que chocaban, el judaísmo y la cultura griega helenista. Obviamente él no había sido circuncidado, él tuvo que ser circuncidado, pero él no había sido circuncidado, y como consecuencia de eso su indicación es que probablemente fue educado en la cultura griega, y en los círculos griegos de manera formal. Entonces, informalmente él fue educado por su madre y su abuela, de quienes aprendió las doctrinas de la salvación, como Pablo nos dice en su epístola a él. De su padre y la cultura de los griegos, él aprendió ese mundo y esa perspectiva.

Entonces él estaba calificado de manera inminente para ir con Pablo al mundo griego para llevar el mensaje de Jesucristo. No sabemos cuándo se convirtió al cristianismo, no conocemos los detalles de esto, sabemos que para el tiempo en el que Pablo lo conoció en Hechos 16, él ya se había convertido en un cristiano y él era un joven tan probado que Pablo dijo, quiero llevármelo, quiero que venga conmigo. Él se convirtió en el discípulo de Pablo, no sé si usted sabe a qué grado él fue parte de la vida de Pablo, él habla de él como su hijo en el Señor, su hijo en la fe, su hijo verdadero. Él habla de él como su hermano, su colaborador, su consiervo, y su compañero de milicia, y su compañero esclavo.

Él estuvo con Pablo en Filipos, él estuvo con él en Tesalónica, él estuvo con él en Berea, él estuvo con él en Corinto, él estuvo con él en Éfeso, él está con él aquí en Roma, conforme él escribe esto, él estuvo asociado con Pablo en la escritura de algunas de sus epístolas, tales como 1 y 2 Tesalonicenses, 2 Corintios, Colosenses, Filipenses, y cuando Pablo les escribió a los romanos, Timoteo también estuvo ahí. Él fue de gran uso para Pablo porque él estaba tan dispuesto a hacer lo que Pablo quería que hiciera. Pablo lo podía enviar a algún lugar, y él iba. Pablo lo podía llevar con él, y él iba. Pablo podía dejarlo en algún, él se quedaba. Y siempre fiel a cumplir aquello que Dios le había dado que hiciera. Un mensaje en las manos de Timoteo habría estado tan seguro como estaba en las manos de Pablo, porque Timoteo verdaderamente era su discípulo fiel.

Los filipenses también lo conocían, porque él había estado en Filipos desde el principio mismo. Él había sido llevado por Pablo en Hechos 16, más adelante en el capítulo dieciséis la iglesia de Filipos fue fundada, Timoteo ciertamente estuvo ahí en la fundación de la iglesia. Entonces habían conocido a Timoteo por la misma cantidad de tiempo que habían conocido a Pablo. Y ciertamente después de Timoteo el debió haber sido su favorito en segundo lugar. Entonces, él era la opción correcta y Pablo tenía muchas ganas de enviarlo debido a su preocupación. Observe la palabra en el versículo 19, es la palabra pronto, brevemente, ¿Qué tan rápido? Bueno, él tiene que aclarar eso en el versículo 23. “Así que a este espero enviaros luego que yo vea como van mis asuntos.”

Lo único que estaba deteniendo a Pablo, era que él tenía algunos asuntos personales a los que Timoteo debía prestar su atención. Dice usted, ¿cuáles eran? Bueno, no sabemos. Quizás debieron haber sido algunas cosas personales en la vida de Pablo. Pudo haber sido algún ministerio en el que él había estado involucrado, representando a Pablo. Ahora, Pablo era un prisionero, pero Pablo podía predicar y enseñar de las cosas de Cristo sin ser estorbado. Esa es la razón por las que tantas personas en la casa de César estaban siendo salvas, como al final de la epístola indica. Y entonces, debieron haber muchos deberes. Traer gente a él, reunirlos, darle seguimiento a la gente que llegó a nombrar el nombre de Jesucristo y Timoteo, junto con Epafrodito habrían estado muy ocupados.

Entonces, hay algunas razones específicas por las que él dice, lo voy a enviar brevemente. Y en versículo 23, “lo voy a enviar inmediatamente, tan pronto como vea como están las cosas conmigo.” Algunas piensan que el quiso decir, “tan pronto como oiga el resultado de mi juicio, entonces lo pudo enviar con las noticias, para decirles si he sido liberado o si voy a ser decapitado. No obstante, el retrasa por un corto tiempo, por alguna necesidad prioritaria antes de que él envíe a Timoteo. El propósito de enviar a Timoteo es dado también en el versículo 19, “Para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado.” Él estaba enviando, esta es una manera amorosa, amable, humilde, de decirlo. Él estaba enviando a Timoteo, para que Timoteo pudiera verlos investigar todas las cosas buenas que había de ellos, y regresar con el reporte a Pablo, para que Pablo pudiera regocijarse.

La suposición aquí es que todo estaba bien. Él tiene una perspectiva muy positiva. “Para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado.” Ese es un enfoque, muy, muy positivo, diciendo, “Estoy seguro de que están bien.” El amor siempre cree lo mejor, ¿no es cierto? Es un ejemplo de confianza real. Quiero que venga, para que él pueda ver lo bien que están, cómo están progresando, y él entonces va a regresar y me va a contar. Y va a ser tan maravilloso para mí ser alentado. “De buen ánimo,” la palabra en el griego significa estar contento, feliz, cuando sepa de su condición.

Entonces, el objetivo primordial de la misión de Timoteo era ir para ayudarles en este asunto de la unidad, para ayudarles en el asunto de enfrentar la persecución y la doctrina falsa, ayudarles con esas cosas, después regresar a Pablo para traerle gran gusto de corazón, cuando él le reportara la condición de esta querida, querida congregación. Ahora, debido a que Timoteo va a ir a los filipenses, él quiere que ellos lo acepten. Y él no quiere que haya duda alguna en esto.

Entonces, comenzando en el versículo 20, él nos da un perfil de Timoteo. Y es hermoso, es magnífico, y es real. Es un patrón, es un ejemplo, es un modelo que debemos seguir, este siervo escogido. Y quiero que vea siete características que Timoteo modela en el asunto de la vida espiritual. Él es un joven excepcional. Él vivió una vida sacrificial por causa de Pablo, por causa de Cristo, y hay siete cosas que Pablo señala que lo identifican como un modelo de virtud espiritual.

Número uno. Digamos tan solo que él es semejante. Usemos la palabra semejante solo por usar esta palabra, quizás pueda haber mejores palabras, pero usted va a entender el punto. Semejante aquí, versículo 20. “Pues a ninguno tengo del mismo ánimo.” Semejante a Pablo. Pablo está diciendo, conforme veo a la gente que puedo enviarles, solo tengo este hombre. No tengo a nadie más que me esté disponible que sea igual a mí. Él es el único que es semejante a mí, él es único que es como yo. La palabra ahí, realmente dos palabras en el griego, “del mismo ánimo”, isopsuke, “de un alma,” “un alma”, “de una mente.” Él es uno conmigo en mente, uno conmigo en pensamiento, uno conmigo en sentimiento, uno conmigo en espíritu.

En otras palabras, el piensa como yo pienso, él actúa como yo actúo. El reacciona como yo reacciono. Esa es la razón por la que lo estoy enviando. Él operaba como Pablo. Él aprendió a pensar como Pablo. Él aprendió a percibir como Pablo. Él aprendió a evaluar como Pablo, a examinar como Pablo. Él vino con una mente espiritual, no con emociones. Ahora, por favor observe en el versículo 20, “Pues a ninguno tengo como él.” ¿Ninguno? Dice usted, “Bueno, quizás no había nadie que estuviera con él.” Sí, versículo 21 del capítulo 4 dice, “Los hermanos que están conmigo saludan. Todos los santos os saludan, especialmente aquellos de la casa de César. En Roma se había establecido una iglesia, había varios santos ahí.

Obviamente, inclusive había algunos predicadores ahí. De regreso en el capítulo 1, algunos estaban predicando a Cristo en envidia y contienda en contra de Pablo. Algunos estaban proclamando a Cristo motivados por ambición egoísta en lugar de que fueran motivos puros. Filipenses 1:15-17. Entonces, había predicadores ahí, cuyos motivos eran malos, que eran envidiosos, egoístas, llenos de contienda, que querían lastimar a Pablo, herir a Pablo y no todo estaba bien en el frente en Roma.

Y había otros hermanos, y había otros santos de la casa de César y de otros lugares. Pero él dice, “Cuando se reduce a alguien cuyo corazón palpita como el mío, no tengo a nadie más. Ese es un gran recordatorio, del hecho de que usted puede pasar su vida en el ministerio, y cuando usted llega al final, descubre que de hecho usted ha llegado a ser rico. Si usted ha producido a uno, que es como usted. “A ninguno tengo.” Inclusive Pablo descubrió que aquellos que eran excepcionalmente fieles, y aquellos que eran excepcionalmente capaces, y aquellos que eran excepcionalmente dotados, eran muy, muy pocos. Muy pocos. Sólo Timoteo.

Ahora, no creo que él necesariamente está hablando mal de Lucas y Aristarco. Ellos habían estado con él, pero ya habían sido enviados de acuerdo con Colosenses y Filemón. Ya habían sido enviados, entonces Lucas y Aristarco no estaban ahí. Y ellos habrían sido lo más cercano a Timoteo. Ciertamente que entendían el latir del corazón de Pablo. Pero inclusive Lucas y Aristarco no eran tan parecidos a Pablo en el mismo sentido que Timoteo lo fue. Para mostrarle cuan parecido a Pablo era él, 1 Corintios 4. 1 Corintios es una carta correctiva, probablemente la carta correctiva más detallada en todo el Nuevo Testamento. La iglesia corintia era un desastre, dicho de manera suave. Estaban involucrados en todo tipo de desviación de la vida piadosa apropiada. Pablo está tan preocupado por ellos, tan cargado por “ellos que en el capítulo 4, versículo 16, él dice, “Os exhorto, por tanto, a ser imitadores de mí.” Sean imitadores de mí.

Después observen lo que dice inmediatamente después, “Por esta razón…” ¿qué razón? Que quiero que me imiten “…os he enviado a Timoteo, mi hijo amado y fiel en el Señor. Y él os recordará de mi proceder, que es en Cristo.” Deténgase en ese punto. Pablo dijo, “Estoy tan preocupados por ustedes, estoy tan cargados por ustedes, que estoy enviando a Timoteo.” Alguien podrá decir, “Bueno, si estás tan molesto, tan cargado, ¿por qué no vienes tú?” “Estoy enviando a Timoteo, porque Timoteo es mi hijo amado en la fe, quien les va a recordar de todos mis caminos. Timoteo era una reproducción del apóstol. Esa es la razón por la que usé la palabra “semejante.”

Por cierto, esta es la meta del discipulado, reproducción. Cuando un hombre ha sido discipulado de manera completa, Jesús dijo, “Él será como su maestro.” Pero es raro, es raro encontrar a alguien quien tiene todos los elementos que a usted le gustaría reproducir. Él les dice, “Deben recibir a Timoteo. No piensen que es algo menos de que yo fuera, porque Timoteo es como yo, él piensa como yo pienso. Él tiene cualidades semejantes de alma, pasiones semejantes.

Ahora, ¿entiende usted porque Timoteo era tan preciado para Pablo? ¿entiende usted porque cuando Pablo llega al final de su vida, el último libro que él escribe 2 Timoteo, la última epístola que él escribe a Timoteo es para mantener a Timoteo en el camino correcto, porque Pablo sabe que él va a dejar el mundo? Él dice, estoy listo para ser ofrecido. He acabado la carrera, he guardado la fe. Él sabe que va a morir pronto y hay una cosa que él quiere de manera desesperada y es continuidad en su ministerio. Y entonces, para efecto de la continuidad, él le ruega a Timoteo que se mantenga en el camino correcto, porque Timoteo es su clon, su copia al carbón. Timoteo es su discípulo. 

Y esto amados es una marca de virtud espiritual, que usted siga el modelo de Pablo. Todos nosotros debemos alinearnos bajo el modelo paulino. Timoteo es una ilustración clásica de lo que todos nosotros debemos ser. La gente me pregunta todo el tiempo, ¿quién es la gente que más te influencia? ¿quién es tu modelo? Y dice usted, “Bueno, fuera de Cristo, quien es el modelo de perfección sin pecado, lo cual es un modelo inalcanzable.” El hombre a quien más he imitado en mi vida, y les digo esto de manera honesta a ustedes, es el apóstol Pablo. Él es el hombre que está siendo mi ejemplo, todo el tiempo, conforme estudio su vida, y sus escritos, hora tras horas, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, a lo largo de mi vida. Ningún hombre me ha influenciado como el apóstol Pablo. Si, necesito el modelo de Jesús, pero ese es un modelo de perfección sin pecado. Necesito el modelo de Pablo, quien es el modelo de un creyente victorioso, con un principio de pecado operando.

Timoteo fue apartado de manera única, como un creyente eficaz, porque él era tan parecido al modelo apostólico. Y en el proceso de que usted y yo nos movamos a lo largo de nuestra vida cristiana, está bien que nosotros adoptemos a otras personas como un patrón, siempre y cuando esas otras personas están adoptando el modelo apostólico, y Pablo provee el modelo más grande para todos nosotros. Y hay que reconocerlo, Timoteo entonces, al llevar ese mismo modelo, se convierte también en un modelo para nosotros. Entonces, comenzamos con el hecho de que Pablo dijo, “Sed imitadores de mí”, y ahí es donde todo comienza. Debemos imitar a Pablo, debemos tener sus respuestas y su celo, y su pasión, y su actitud, y su corazón, y Timoteo lo hizo. Y entonces, él era semejante al modelo apostólico.

Después pasamos a otra cualidad, él fue empático. Esto también, de manera mucho más especifica que esa general que acabamos de mencionar primero. Timoteo era empático. Por favor, observe de nuevo el versículo 20, “Pues a ninguno tengo del mismo ánimo…” y aquí viene, “…y que tan sinceramente se interese por vosotros.” Eso significa que él era empático. “Que tan sinceramente se interese por vosotros.” La palabra sinceramente es simplemente lo que es, de manera legítima, no falsa, no hipócrita. Él tiene la disposición de un pastor verdadero. Él se preocupa por ustedes.

¿Se acuerda del pastor en Juan 10? El buen pastor pone… ¿su qué? …su vida, por las ovejas. Timoteo, yo creo, tuvo una compasión por la iglesia. Cuando Pablo escribe en 2 Corintios 11, que la carga más grande en todo el ministerio era la preocupación de las iglesias, eso debió haber reflejado el corazón de Timoteo también, porque en el primer versículo, y el primer capítulo de esa misma epístola, Pablo escribe, “Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y Timoteo, nuestro hermano, a la iglesia de Dios.” Timoteo, quien, en un sentido junto con Pablo, conforme él escribió eso, ciertamente reflejó la misma compasión y preocupación por la iglesia que Pablo. Él ciertamente estaba profundamente cargado por la iglesia, esa es la razón por la que Pablo lo dejó en la iglesia efesia, para evaluar la situación, y resolver la situación. Timoteo tuvo una pasión por la iglesia, tuvo una empatía por las cosas que necesitaban ser hechas.

Y entonces, Pablo al enviar a Timoteo a Filipos no estaba enviando a un hombre frio, indiferente, a cumplir con un deber para alguien más, sino una persona empática que se preocupaba. Observe también que, el término “se interese por vosotros,” es muy interesante. Es un verbo fuerte, muy fuerte. Es usado en el capítulo 4, versículo 6, nada más que allí es traducido de esta manera, “por nada estéis afanosos.” Lo traducimos bajo la idea de preocupación, de estar cargado de una manera muy seria. Y eso es lo que es aquí. Podría leerse, versículo 20, “Quien genuinamente va a estar afanado por el bienestar de ustedes. Quien va a estar cargado por el bienestar de ustedes. Quien de manera genuina va a sentir profundamente las necesidades de ustedes.” Esa es la idea.

Dice usted, “Pero ¿cómo es que Timoteo se ha reconocido por estar afanado y nosotros somos instruidos en el capítulo 4, versículo 6 a no estar afanados por nada? ¿No es esa una contradicción?” No. En el capítulo 4, versículo 6, por nada estéis afanosos, significa “no se preocupe usted por las circunstancias de su vida.” Capítulo 2, versículo 20, Timoteo estaba preocupado de manera compasiva, empática, por las necesidades espirituales de alguien más. Uno es abnegado, el otro es egoísta, y esa es la distinción. Timoteo era un hombre de gran empatía. Y esa es la razón por la que él es un modelo que nosotros debemos seguir. Un hombre de empatía, un hombre de ternura, un hombre de compasión, un hombre que cargaba las cargas de manera profunda, y sentía esas cargas.

Hay una tercera característica de este joven, él también estaba concentrado de manera singular, estaba concentrado de manera singular. Me encanta esto, en el versículo 21, “Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.” Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. ¿Vio usted eso? Eso realmente es algo trágico, cuando usted lo piensa. Aquí está el apóstol Pablo, ¿verdad? Él ha llegado a un punto en su vida en el que es un prisionero. Él ha dejado un rastro de individuos evangelizados. Hay muchos creyentes alrededor de él, hay creyentes en la casa de Cesar en Roma, hay creyentes en Roma más allá de la casa de Cesar, hay hermanos especiales que están sirviéndolo, y atendiéndolo.

Sin embargo, él dice en el versículo 21, “Porque todos buscan lo suyo propio.” Ahora, ese Ahora, ese término, “todos”, excluye toda excepción. Dice usted, “¿Todos los creyentes en Roma?, ¿todos ellos?” Eso es lo que dice. Y de nuevo le recuerdo, no incluye a Lucas y Aristarco, y quizás algunos otros hermanos que habían sido enviados a otro deber. Pero él está diciendo, estoy enviando a Timoteo porque nadie más está concentrado de manera singular como él. Obsérvelo de nuevo, “buscan lo suyo propio.” La idea es que Timoteo está consumido con los intereses de Cristo Jesús. Este es un hombre que tiene una concentración singular.

Por cierto, esa frase “todos buscan lo suyo propio,” está en el tiempo presente, todos están continuamente buscando lo suyo propio. ¿No es eso triste? Usted pensaría que, con Pablo, como su padre espiritual, o abuelo, o tío en el sentido de que él era responsable por traerle el evangelio a todos ellos, de manera directa o indirecta, pensaría usted ahora que él es un prisionero, que todos habrían estado consumidos con los intereses de Cristo. Usted pensaría que no se habrían vuelto de doble ánimo, y distraídos con el mundo, y la carne y todas las cosas que los rodeaba, pero así fue.

Y Pablo, sabe una cosa, hay una nota de tristeza, conforme usted avanza hacia el final del ministerio de Pablo. Usted habrá pensado que, con este gran ministerio, que la culminación habría sido una culminación grande y gloriosa de gente dedicada, una masa de humanidad totalmente entregados a Jesucristo. Después de todo, ese fue el tipo de patrón que Pablo les dio, ¿no es cierto? Digo, ¿existió algún hombre tan consumido con su misión como Pablo? Y no lo vieron, no podían sentirlo en su corazón, no podían oírlo salir de su boca. El nivel de dedicación nos deja perplejos, sin embargo, aquí viene y él dice, “A ninguno tengo como yo…” versículo 20, “…y todos buscan lo suyo propio.” ¡Que triste! Digo, en Roma, estaban esos predicadores envidiosos, contenciosos, ambiciosos, egoístas, impuros, no le servían a Él. ellos estaban predicando a Cristo, pero eran de doble ánimo, porque estaban predicando a Cristo y querían exaltarse a sí mismos.

Entonces, el hecho de que Pablo dice, simplemente los veo a todos y es la misma situación con todos ellos. Pienso en el hecho de que cuando llegó al final de su vida, él dijo, “Demas, me ha dejado, habiendo amado este mundo presente.” Puedo entender a un hombre dejándome, me ha pasado. Oré con un hombre cada mañana por más de un año, y al final de ese tiempo él dejó a su esposa y dejó a sus hijos, y negó la fe. Y así ha sido hasta este día. Él fue un hombre quien estuvo cercano a mí como cualquier otro hombre en sus primeros años de nuestro ministerio aquí, en los primeros dos o tres años. Digo, yo entiendo eso, para mí, ¡pero para Pablo!

Usted sabe, en cierta manera tiene la idea de que Pablo tendría una vida tan convincente que nadie jamás terminaría siendo más que monumentalmente exitoso en reproducir el modelo, en algún sentido usted ve la humanidad de Pablo y la tristeza del ministerio. Demas, me ha dejado habiendo amado este mundo presente. Y después, está esta afirmación en 1 Timoteo en donde dice, “En mi primera defensa nadie estuvo a mi lado, sino todos me dejaron.” En otro lugar él dice, “Todos los de Asia me han dejado.” Digo, las personas mismas de quienes él esperaba ayuda en sus pruebas y en los tiempos difíciles de su vida estaban dejándolo cuando la presión se incrementó. Y conforme él se detiene a pensar en quien podría él enviar, él dice, “Solo tengo a uno que es del mismo sentir, el resto se preocupan por sus propias cosas. Carecen del interés genuino.

Entonces, realmente no nos sorprende ver el versículo 21, era parte de su vida, es parte de mi vida, es parte de la vida de cualquier persona que ministra, y es trágico y es decepcionante. Pero él dice, “Tengo a uno” Y eso es más de lo que muchos pueden decir, creo. Con frecuencia es dicho, si Dios tan solo me diera un Timoteo yo habría tenido una vida digna de vivir. Timoteo tuvo una concentración singular. Pasando de los que él no podía enviar al que podía enviar, todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús, esa última frase se aplica a Timoteo. Él busca las cosas de Cristo. En otras palabras, él vive con esa devoción concentrada de manera singular. Muy pocos son así. No es que la gente no quiere servir a Cristo en absoluto en la iglesia, lo hacen, nada más que no tienen una concentración singular.

Estaba leyendo esta semana a Leroy Eims quien es el presidente de los Navegantes, esa organización excelente que fundó Dawson Trotman. Y en su libro él tenía un pequeño párrafo, que pensé que era apropiado. Él dijo, “Cuando Billy Graham predicó en el funeral de Dawson Trotman, Dawson Trotman se ahogó en el lago Schroon ahí en Nueva York, y cuando Billy Graham predicó ahí en el funeral de Dawson, él estuvo interesado en particular en la concentración singular de Dawson. Él dijo en el funeral, y cito: “Aquí estuvo un hombre, quien no dijo, en estas cuarenta cosas estoy pasando el tiempo, sino que dijo, solo esta cosa singular voy a hacer. (fin de la cita)”

Cuando era joven me acuerdo que mi abuelo me decía, “Johnny, solo has una cosa. Haz una cosa bien en tu vida, y adelantarás a la mayoría de la gente.” Nunca he olvidado eso. Y si parezco ser una persona que está concentrada en una dimensión, échele la culpa a mi abuelo, o échele la culpa en estar concentrado en una cosa. Un hombre puede destruir su vida, de tres maneras: la primera es ceder a su naturaleza floja y no hacer nada. Sabe una cosa, ese es el hombre que compra la guitarra, se pone unos shorts, va a la playa en el sol de California y se acuesta ahí quemando su grasa. Es una gran manera de desperdiciar su vida. Hay muchas otras formas de esto, pero es la misma cosa básica. Simplemente desperdicie su vida.

La segunda manera de destruir su vida es entregarse a una meta. Clave esa meta, encuentre esa meta, identifique esa meta y persiga esa meta toda su vida, simplemente para descubrir al final que es la meta equivocada. Mucha gente ha derramado lágrimas y lamento amargo por ese tipo de vida. Y la tercera manera de arruinar su vida y destruir su vida es estar distraído en muchas cosas y nunca hacer nada. Y ahí es en donde la mayoría de la gente cae. Veo a jóvenes en el ministerio, tengo una gran carga por eso porque los veo distraídos con muchas cosas y no concentrados en una cosa. Lo que hizo a Timoteo tan especial en el ministerio, es que estaba concentrado de manera tan singular. Mientras que todo mundo tenía muchos intereses, el solo tenía interés en las cosas de Cristo Jesús.

Como Juan Calvino escribió, “Involucrado en sus propios asuntos privados, la gente es más descuidada en promover a la iglesia, porque de manera necesaria debe ser que una u otra o dos disposiciones nos gobiernen. O al pasarnos por alto estamos entregados a Cristo y a las cosas que son de Cristo, o que estamos demasiado concentrados buscando nuestro propio beneficio y servimos a Cristo de manera secundaria. (fin de la cita)” Tiene razón, la iglesia está constituida de los servidores secundarios para quienes Cristo es uno de los puntos en la agenda, y la gente consumida que hace la diferencia. Timoteo era uno de esos. Parecido al estándar apostólico, empático y compasivo hacia la iglesia, concentrado de manera singular en estar únicamente interesado en Cristo. Es como Pablo, ¿no es cierto? “Porque he determinado no saber nada entre vosotros, sino a Jesucristo.”

La cuarta cosa de Timoteo que lo hace un buen modelo para nosotros, es que también había sido probado. Había sido probado. En el versículo 22 Pablo dice, “Pero ya conocéis los méritos de él.” Simplemente esa frase, “ya conocéis los méritos de él,” esta nos es una cualidad desconocida, la integridad de Timoteo estaba bien establecida. Ya conoces, ginosko, por experiencia, es la implicación. Han experimentado su validez, su valor probado, dokime, esa palabra de dokimos, palabra conocida del Nuevo Testamento, significa ser aprobado después de ser probado. Él ha aprobado la prueba. Él había sido probado por Pablo, observen, no por la escuela, sino por el servicio. No por un examen, sino por pruebas y aflicciones.

El ministerio previo en varias ocasiones había provisto la evidencia de la virtud espiritual de Timoteo y su madurez. Como señalé, él estuvo ahí cuando la iglesia comenzó en Hechos 16. Usted lee Hechos 19, Hechos 20 y ve otra vez que el intersecta con la congregación filipense. Ellos sabían. Ustedes saben por experiencia personal, el valor probado de este hombre. Él fue conocido por ustedes desde el comienzo. Por cierto, 2 Corintios parece haber sido escrita desde Filipos también. Como le mencioné a usted antes, Pablo y Timoteo estuvieron juntos en la escritura de esa epístola. Y entonces, él estuvo ahí inclusive en esa escritura y ciertamente era bien conocido por ellos. Este siervo único del Señor, era un hombre probado.

Usted se acuerda que, en los requisitos para anciano, 1 Timoteo capítulo 3, no podría ser más claro cuál debía ser el estándar. El apóstol Pablo le escribe a Timoteo, que este hombre que debía ser un anciano “no debía ser un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.” Y después en el versículo 10, con respecto a un diácono dice, “También sean estos, primero probados.” El también significa que los ancianos tenían que ser probados. Así como los ancianos son probados, los diáconos también deben ser probados. En otras palabras, tienen que ser dokimos, aprobados después de haber sido probados. Y de nuevo digo, no probados en la escuela, sino probados en el servicio, no probados por un examen, sino probados durante pruebas. Este es un hombre quien es un siervo espiritual modelo porque ha sido probado.

Después está el número cinco. La quinta característica de este siervo modelo, él era sumiso. Él era sumiso. Esto es tan bueno, dice “Ha servido conmigo” versículo 22, “Ya conocéis los méritos de él, ha servido conmigo. Como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio.” Ahora, simplemente escuche esto, “Como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio.” Vamos a hacer a un lado esa sección que está a la mitad, y la vamos a considerar como un punto separado en un momento. La palabra “servido” es “servir como esclavo”. Él sirvió como esclavo conmigo, psunemoi. Por favor, observe esto, no dice que él me sirvió a mí, no dice que él sirvió debajo de mí, dice que él sirvió como esclavo conmigo, él es un colega esclavo.

Pablo no se ve a sí mismo como el amo y Timoteo como el esclavo, él estuvo como esclavo a mi lado. Así como él le dijo en 2 Timoteo 2, “padece junto conmigo como un buen siervo de Cristo.” Él ve a Timoteo como un igual, él ve a Timoteo como un igual. Ahí está de nuevo su humildad. Él ve a Timoteo en la dimensión espiritual como igual, él trabajó como esclavo junto a mí, pero desde el punto de vista de Timoteo, su actitud era como un hijo sirviendo a su padre. No es un amo y un esclavo, no es un sargento y una relación privada, él sirvió como esclavo conmigo con la mentalidad de un hijo sirviendo al lado de su padre, de tal manera que la sumisión que estuvo ahí no fue una sumisión forzada, sino un respeto que se había ganado.

Ambos eran siervos de Dios, ambos trabajaron como esclavos uno al lado del otro, pero Timoteo con la sumisión dispuesta, voluntaria, amorosa, de un hijo que honra y respeta y quiere aprender del padre de su amor. La palabra para hijo aquí no es uios, la cual es la palabra genérica para hijo, sino teknon, la cual significa niño. Él sirvió junto a mí como si fuera un niño pequeño y yo fuera su padre espiritual. Eso es maravilloso, maravilloso. Sumisión hermosa, es una mansedumbre hermosa. Él nunca compitió con Pablo, no más que un niño pequeño compite con el padre del afecto de su corazón. Pero él vino al lado de su padre. Desde la perspectiva de su padre, estaban sirviendo juntos. Desde la perspectiva del niño, él estaba de manera amorosa y afectuosa viendo a su padre a quien él amaba y honraba, y aprendiendo de él con gozo. Esa es la razón por la que él lo llama “mi verdadero hijo en la fe.”

Timoteo era sumiso, pero no porque él fue forzado a serlo, sino porque él estimaba tanto a su superior espiritual. Este es un modelo de virtud espiritual. Que Dios nos ayude a tener un corazón así, hacia aquellos que están sobre nosotros en el Señor, a tenerlos en alta estima y amor por causa de su obra, como Pablo les dijo a los tesalonicenses. Como Hebreos 13 dice, a seguir su fe, la vida espiritual modelo demanda que usted venga al lado de aquellos que son los padres, los padres espirituales, y los vea con amor y estima y respeto y honor, como un pequeño ve al padre de su amor. Solo eso podría sanar a congregaciones de dificultades inmensas.

Él era un siervo modelo, parecido al modelo apostólico, empático, concentrado de manera singular, probado, sumiso, número seis, sacrificial. Y ahora, permítame tomar esa pequeña frase en el versículo 22, “en el evangelio,” “ha servido conmigo en el evangelio.” Eso me apunta al sacrificio de Timoteo. No sé cuáles eran los planes de Timoteo cuando él fue recogido por Pablo en Hechos 16, él estaba ahí y era un hombre joven sin duda tenía alguna dirección de vida, no sé tampoco lo que su padre hizo, pero Timoteo probablemente tenia algunas metas de carrera en mente. La siguiente cosa que él supo es que fue llamado por el apóstol Pablo para venir junto con él. Una voz del cielo proféticamente que afirmó que había sido dotado y llamado para eso. El presbítero le impuso las manos para apartarlo en el ministerio, y salió con el apóstol Pablo con una aventura interminable, sin escalas.

Y esa aventura interminable, sin escalas en últimas terminó, de acuerdo con Hebreos capítulo 13, versículo 23, en la cárcel para Timoteo, él fue liberado, no sabemos finalmente lo que le pasó. Pero él vivió una vida de sacrificio total. Fueran cual fueran sus planes, fuera cual fuera su preparación, él los hizo todos a un lado y él trabajo como esclavo a mi lado para extender el evangelio. Él estaba consumido en sacrificar su vida por la causa del evangelismo. Hasta donde yo sé, él dejó su casa; hasta donde yo sé, él nunca se enamoró; hasta donde yo sé, él nunca se casó; hasta donde yo sé, él nunca tuvo un hijo, todos los gozos de la vida fueron hechos a un lado. Hasta donde yo sé, él nunca fue dueño de una casa. Nunca lo vemos en él, hasta donde sabemos no fue dueño de una posesión. Él pareció ser móvil desde el principio hasta el final, por lo menos por la documentación de su vida. Y la naturaleza sacrificial de Pablo lo había impactado a tal grado que literalmente entregó su vida, para la extensión del evangelio.

Como puede ver, esa es la razón por la que él es tan único, tan único. Nadie más tenía ese tipo de espíritu, nadie más buscó únicamente los intereses de Cristo, nadie más estaba tan consumido con el evangelio. Nadie más estaba tan consumido con la extensión del evangelio como Timoteo. Seguro que lo aprendió de Pablo. Él fue un aprendiz voluntario y un discípulo maravilloso de Pablo. Él vivió para una gran realidad, la extensión del evangelio, salvación de almas. No me importa lo que usted haga en la vida, eso tiene que ser lo que lo motiva a usted. Tiene que serlo.

Entonces, venimos con todo eso, a la última característica, y realmente la resume. Aquí está un hombre quien es parecido a Pablo, lo está imitando. Él muestra empatía hacia otros, él tiene una concentración singular consumido con los intereses de Cristo. Él es probado por la experiencia y las pruebas, él es sumiso de manera voluntaria como un hijo amoroso lo es al que lo discipula. Él es sacrificial de tal manera que su vida está concentrada en una cosa, extender el evangelio en los corazones de los perdidos. Y finalmente, debido a todo esto, podemos decir que él era número siete, un hombre que servía, un hombre útil, útil. Un hombre así es muy útil, un hombre así es muy útil. Cualquier persona en el servicio del Señor anhelaría tener un hombre así.

Entonces, él dice en el versículo 23, “Así que a este espero enviaros, luego que yo vea como van mis asuntos.” Él es tan útil, él siempre es útil, Pablo dice ve, y él va. Pablo dice, quédate, él se queda. Pablo dice, ven conmigo, él viene. Esa era su vida, siempre útil, siempre disponible. Si lo envío ahora, él irá. Si me espero un momento, él esperará. Este es un hombre muy, muy excepcional. Podríamos llegar al punto de decir que no hay tiempo en absoluto en las páginas del Nuevo Testamento en donde usted ve a Timoteo buscando sus propios intereses. Un hombre muy útil, dispuesto a servir, disponible. Pablo dice, “lo necesito en este momento. Cuando ya no lo necesite y ustedes lo necesiten él va a venir a ustedes. Y cuando lo necesite, él va a regresar conmigo.” ¡Que hombre! ¡Qué hombre!

Una de las cosas difíciles que debió haber enfrentado este hombre, fue el cortar y abortar de manera constante, relaciones. ¿Puede usted imaginarse como sería estar a la disposición de un constante e instantánea de alguien todo el tiempo? Yendo y viniendo, yendo y viniendo, y quedándose. Conociendo a nuevas personas y diciéndole adiós a personas queridas. Su vida entera en movimiento, nada como el consuelo y la familiaridad y las raíces que todos celebramos como las mejore cosas de la vida. Esto es continuo. Este es un viajero que nunca hace escalas, que ni siquiera toma decisiones para su vida, alguien más toma esas decisiones para él. Pero él es tan útil, está tan disponible. En donde está la necesidad ahí es dónde estaré.

Y él no está preocupado por sí mismo y su comodidad y si está o no con la gente que le cae bien, o si está en una situación nueva en dónde no conoce a nadie, cómo lo estuvo en Éfeso. No le importa a él, lo único que importa es que él haga lo que él ha sido llamado a ser. Pablo dice entonces en el versículo 24, “Y confío en el Señor de que yo también iré pronto a vosotros.” Observe la frase, “en el Señor”. Ahí es dónde comenzamos en el versículo 19. Él todavía está en el Señor, en el versículo 24 él dice, “todo esto está sujeto a la soberanía de Dios.”

Por cierto, Pablo fue liberado de su encarcelamiento, tengo la confianza de eso. Hechos capítulo 28, versículo 30 dice, que él se quedó dos años completos en su propia casa alquilada y estaba dándole la bienvenida a todos los que venían a él, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, con toda apertura sin estorbo. Creo que fue un encarcelamiento de dos años. Al final de ese tiempo, él fue liberado por un tiempo, más tarde él fue encarcelado y ahí es en dónde él perdió su vida. Pero cuando él fue liberado, él bien pudo haber ido a Filipos, él bien pudo haberlos visitado antes de su encarcelamiento final. Y el versículo 24 bien pudo haberse cumplido. Y también el capítulo 1, versículo 25 en donde él dice “sé que permaneceré y continuaré con todos ustedes para su progreso.”

Entonces, Timoteo fue un modelo, ¿no es cierto? Un modelo que todos debemos seguir. Ahora, permítame cerrar con esto, y quiero que escuche con mucha atención porque esto es tan útil. Aquí Pablo le escribe a los filipenses, y el simplemente pinta un retrato de Timoteo que lo aparta como esta persona maravillosa. Un modelo real para nosotros y fue verdad. Pero Timoteo era humano, y Timoteo era un pecador. Y para aquellos de nosotros que somos seres humanos pecaminosos, aunque somos redimidos, hay un ir y venir en esta vida, ¿no es cierto? Hay puntos altos y bajos, hay victorias y derrotas. Y no pasó mucho tiempo después de esto, no pasa mucho tiempo, no sabemos exactamente cuánto tiempo, hasta que el apóstol Pablo, unos cuantos años después le escribe de regreso a Timoteo, la carta final y le dice algunas cosas que son muy importantes.

2 Timoteo capítulo 2, versículo 21, “Si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor y dispuesto para toda buena obra.” “¡Timoteo, quiero que seas útil! Ahora, huye de las pasiones juveniles, y busca la justicia, e invoca al Señor de un corazón puro y rechaza las especulaciones necias e ignorantes. Y no seas contencioso.” Ahora, espera un minuto, espere un minuto. Esa es la última carta que Pablo escribió al final de su vida, y se la escribe a Timoteo y le dice, “Timoteo…” en la primera carta le dice, “…sé un ejemplo a los creyentes.” Y ahora él dice, “Sigue la justicia, huye de la impiedad.”

Y yo en lo personal creo que en ese punto en la vida de Timoteo estuvo el punto bajo, decayó su fortaleza espiritual. Y Pablo, sabiendo que su vida está al final, conforme él escribe 2 Timoteo, él está tan cargado, porque Timoteo es el único que es del mismo sentir. Él es el único que solo piensa en los intereses de Cristo, él está concentrado de manera total, y él es tan útil en el servicio. Y él está dotado de manera tan única, sin embargo, él ha llegado a un punto bajo en su celo espiritual. Y Pablo tiene que escribir la segunda epístola para fortalecerlo, “Fortalécete en el Señor,” le dice en el capítulo 2, versículo 1.

Entonces, Timoteo es el modelo perfecto para nosotros. Él es tan humano. Vemos el estándar de lo que él fue en Filipenses. Pablo lo mantiene a ese nivel y lo llama de regreso a ese estándar en 2 Timoteo. Y él haría lo mismo para nosotros el día de hoy. Usted ve el modelo de Timoteo, oiga la palabra de Pablo a Timoteo más adelante, y asegúrese de que usted se convierta en lo que usted puede ser en el poder del Espíritu de Dios.

Inclinémonos juntos en oración.

Padre, te damos gracias por el patrón de Timoteo que hemos visto esta mañana, por su vida y testimonio. Te damos gracias por como tu Espíritu Santo lo hizo un hombre tan único, un modelo tan importante para nosotros. Y Padre, también vemos el hecho de que llegó un tiempo en su vida en el que atravesó una prueba seria y comenzó a flaquear un poco. Quizás no, ciertamente no de una manera que lo descalificó, quizás no de una manera total, pero él simplemente comenzó a tropezar, y Tú tuviste que llamarlos de regreso a lo que él había sido una vez.

Señor, ayúdanos a reconocer que estar en el lugar de victoria espiritual, y ser lo que debemos ser no garantiza que siempre estaremos ahí. Y entonces, nos vemos obligados a esforzarnos para seguir apuntando hacia a Ti, y continuar peleando la batalla espiritual en todos los frentes en el poder del Espíritu Santo, para que continuemos siendo el tipo de personas que quieres que seamos. Gracias Padre por darnos de nuevo el patrón, de alguien que tuvo empatía y estuvo concentrado de manera singular, cuya compasión y concentración clara lo hizo tan útil para Ti, que sea también en nuestras vidas. En el nombre de Jesús. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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