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Como ustedes saben, hemos estado estudiando el Evangelio de Lucas; y el Evangelio de Lucas es contundente y es un material impresionante. Y nos ha encantado todo momento del mismo. Y no de manera dispuesta me he perdido, debido a un tiempo de vacaciones y en mi ausencia en Italia, me he perdido del Evangelio de Lucas. Y lo apropiado sería regresar esta mañana, pero me veo motivado a ir en otra dirección. En los últimos meses, conforme hemos estudiado el Evangelio de Lucas, he mencionado un par de veces que me he visto motivado a escribir un libro acerca de la liberación. ¿Se acuerda que lo mencioné un par de veces?

Y mientras que estuve afuera este tiempo, estuve leyendo bastante y pensando mucho. Uno de los beneficios de estar fuera de aquí es que literalmente no estoy aplastado por todas las demandas que me rodean. Y estuve pensando acerca de cosas en las que quería pensar y leí en áreas en las que normalmente quizás no habría tenido tiempo. Y el tema de la liberación ha estado mucho en mi mente. Y entonces, mientras que estuve fuera, pensé mucho y medité mucho acerca de ese tema. Y me veo motivado en mi corazón a dirigirme acerca de eso en esta mañana. Y más allá de esta mañana, en cierta manera como algo de interludio en nuestro estudio de Lucas, es el Evangelio de Lucas y el ministerio de Jesús - el cual es un ministerio de liberación como aprendimos en la sección de Lucas que estamos viendo en el capítulo cuatro - que realmente me motivó a pensar en el tema acerca de la liberación.

Y entonces, he titulado a este pequeño estudio: “Liberación: la doctrina descuidada.” “Liberación: la doctrina descuidada.” Y en esta mañana, simplemente voy a presentarles este tema. No es tanto un sermón en sí mismo, ciertamente no es el resumen de todo lo que quiero decir, pero más bien una introducción.

Una de las grandes palabras en la Biblia es la palabra “liberación”. No obstante, no es utilizada normalmente en el vocabulario cristiano. No recuerdo en mi vida jamás haber escuchado un sermón acerca de la liberación. No recuerdo en  ninguna parte del mundo en donde he hablado con cristianos que hablan mi idioma que hayan usado la palabra liberación, a menos de que haya sido usada en un contexto relacionado con los demonios o el exorcismo. La palabra liberación no es parte del vocabulario cristiano, pero realmente debería serlo. El hecho de que no lo sea es un serio fracaso de parte nuestra, porque la palabra nos abre a una categoría de verdad que de manera incisiva aclara el propósito redentor de Dios.

De hecho, la liberación quizás sea la mejor palabra, quizás sea la más amplia, la que mejor aclara y explica la obra poderosa de gracia de Dios en nuestras vidas, a pesar de su uso tan poco frecuente.

He investigado en algunos libros de teleología buscando inclusive en el índice de temas en la parte de atrás del libro para encontrar alguna explicación de la liberación y rara vez lo he encontrado. Es una gran palabra bíblicamente y es una gran palabra en el idioma español e inglés. Todos entendemos la palabra en español o en inglés “liberación.” De hecho, esa palabra tiene un cierto tono de aventura, ¿no es cierto? Hay cierto drama en la palabra liberación, inclusive en inglés y en español pensamos en liberación; y si usted se le pidiera que diera un sinónimo, la palabra que probablemente de inmediato vendría a su mente sería rescatar. Cuando pensamos en liberar a alguien, pensamos en alguien que es rescatado de una situación de serio peligro. Y eso es de hecho lo que la palabra significa. Connota a alguien que está en un dilema imposible del cual no tiene, a nivel personal, el poder del cual salirse, del cual es rescatado por un poder mayor. Y cuando vamos a la Biblia, eso es exactamente lo que encontramos con la palabra “liberación”. Es una palabra rica. Es una palabra, como dije, llena de aventura.

Ahora, en el Antiguo Testamento, hay tres palabras hebreas que son traducidas” liberar”. La primera es natsal; y esencialmente significa rescatar o liberar. Es usada de rescate físico o de liberación física. Por ejemplo en Éxodo, capítulo 3, Dios dice en el versículo 8: “He descendido a liberar a Israel.” Esto es a rescatarlos, a sacarlos de esta tierra, siendo Egipto, y llevarlos a una tierra buena y espaciosa, refiriéndose a la tierra de Canaán. Entonces, Dios vino a rescatar de una manera dramática y aventurera a los hijos de Israel de la esclavitud egipcia y llevarlos a la tierra de la promesa. Entonces, la palabra natsal es utilizada con ese tipo de liberación literal, física y rescate.

Natsal también es utilizada numerosas veces para hablar de liberación espiritual. Es utilizada de esa manera en los Salmos, en el Salmo 39:8, Salmo 51:14, Salmo 69:14, Salmo 79:9 y otros Salmos son versículos que se refieren a la palabra natsal, a un tipo de rescate espiritual, rescate del pecador del juicio, del pecado, etcétera.

En segundo lugar, está la palabra palat. Esa palabra también es una palabra hebrea, es un sinónimo de natsal. Significa salvar o liberar. Es usada en el Antiguo Testamento en esos pasajes que son poéticos. De hecho, está limitado en su uso a la poesía del Antiguo Testamento. Entonces, usted la encuentra con mucha, mucha frecuencia en los Salmos y unas cuantas otras veces en otros lugares en donde la poesía se incluye en el Antiguo Testamento. Nuevamente, significa liberar o liberación; e inclusive podría ser traducida ‘escape’.

Hay una tercera palabra, yasha y es la palabra más común. Significa liberar o salvar o rescatar. Lo mismo, exactamente. Es traducida liberación o salvar en la mayoría de los casos.

Cualquiera de esas palabras conlleva la misma idea: la idea de un rescate, la idea de una liberación dramática de alguien quien está en una situación peligrosa sobre la cual no tiene suficiente control. Y normalmente, cuando estas palabras son usadas en el Antiguo Testamento, las tres, Dios es el liberador y el hombre es el liberado. Dios es el que rescata y el hombre es el que es rescatado. Entonces, uno de los grandes conceptos en el Antiguo Testamento es el concepto de liberación. Dios, el liberador; el hombre, el liberado. Y Dios es el que provee el plan de liberación.

Cuando usted llega al Nuevo Testamento, nada cambia. Usted va del idioma hebreo al idioma griego en el cual el Nuevo Testamento fue escrito. Y usted encuentra una palabra conocida en el Nuevo Testamento, sozo. Cualquier estudiante de la Biblia, cualquier estudiante del Nuevo Testamento conoce esa palabra. Y en la mayoría de los casos se produce salvar, salvo, salvado o salvación. Y significa ser rescatado ser liberado. De hecho, cuando la Biblia en el Nuevo Testamento habla acerca de salvación o ser salvo, o salvado, en la mayoría de los casos usa la palabra sozo. Puede significar rescate físico. Puede significar un rescate en sí de una persona de una situación terrenal peligrosa. En la mayoría de los casos, tiene que ver con liberación de peligro espiritual. Y es la palabra traducida comúnmente salvar o salvación. Hay otra palabra en el Nuevo Testamento, rhuomai; y, es usada unas 18 veces en el Nuevo Testamento. Y significa lo mismo. Significa liberar o rescatar. Pablo usa esa palabra en Colosenses 1:13 cuando dice: “Dios nos ha librado de la potestad de las tinieblas y nos ha transferido al Reino de Su amado o querido Hijo.”

Entonces, usted tiene estas dos palabras en el Nuevo Testamento y tiene palabras en el Antiguo Testamento, todas las cuales lidian con ese concepto de ser liberado, de ser rescatado, ser sacado de un predicamento peligroso y colocado en una mejor situación. La liberación entonces, es una idea bíblica crucial.

Y desafortunadamente, en cierta manera, ha sido encubierta bajo terminología familiar, en la mayoría de los casos, ser salvo y salvación. Y mientras que esos términos son grandes términos y tienen significado para nosotros, no son términos comunes en nuestro idioma español común y corriente. La palabra “liberar” es un término mucho más común en el concepto de liberación y es entendido de una manera más fácil en español que lo que es el término salvación. De hecho, rara vez usamos la palabra ‘salvo’ parece, a menos de que estemos hablando de algo que es salvado, sacado de algo’ y en algunos idiomas, hablando de guardar algo, apartar algo, para uso futuro. No usamos la palabra salvo; en la mayoría de los casos para hablar de ser rescatados del peligro, tendemos a usar la palabra rescate o liberación.

Entonces, estamos hablando de Dios como el que rescata. Dios como un liberador. Dios trayendo un plan de liberación y ése es el motivo por el cual el Salmo 68 versículo 20 dice: “Dios es para nosotros un Dios de liberaciones,” plural. Hay muchas facetas de Dios como nuestro liberador. Salmo 40, en el versículo 17, “Tú eres mi ayuda y mi liberador, oh mi Dios.” Lo mismo es citado en el Salmo 70, versículo 5. En las conocidas palabras del Salmo 144, versículos 1 y 2: “Bendito sea Jehová mi roca, mi fortaleza y mi liberador.”

Ahora, cuando usted en la Biblia, usted está leyendo su propia Biblia y se encuentra con la palabra salvo, salvado, salvar, salvación o Salvador, usted puede sustituir alguna forma de la palabra ‘liberar’ porque eso es exactamente lo que se quiere decir. Ahora, esto nos va a ayudar a enfatizar lo que la salvación realmente es. Es liberación. Cuando alguien se convierte en cristiano, son liberados de ciertos asuntos muy peligrosos y mortales. Cosas que presentan un peligro fatal para el alma eterna. La verdadera salvación entonces, la obra de Dios, es liberación. Es el rescate dramático del pecador de los elementos de la vida que amenazan con destruirlo y condenarlo.

Entonces, en la obra del evangelismo tenemos un trabajo de rescate. Nosotros, representando a Dios, hemos sido enviados para decirles a los pecadores que Dios tiene un plan de rescate. Dios, quien por naturaleza es un liberador, el único liberador, tiene un plan de liberación mediante el cual Él va a deliberar al pecador de todas esas cosas que lo condenan.

De hecho, quizás no haya una mejor manera de entender el poder del Espíritu de Dios en la vida del pecador que cree que entender que el Espíritu estaba operando, llevando a cabo una obra de liberación. Cuando hablamos de la conversión, cuando hablamos de regeneración, cuando hablamos del nuevo nacimiento, nacer de nuevo, nueva vida, transformación, cuando hablamos de estos asuntos de gracia, realmente estamos hablando de ser liberados de ciertas cosas.

De hecho, la liberación, como veremos en esta serie, define lo que significa ser un cristiano. Un cristiano es una persona que ha sido, escuche, liberada permanentemente de ciertas realidades mortales, condenadoras. Esto es lo que define a un cristiano. Un cristiano no es alguien que dice que cree en Jesús. Un cristiano no es alguien que ora cierta fórmula de oración. Un cristiano no es una persona que va a una iglesia o pertenece a alguna -entre comillas- institución cristiana. Un cristiano no es alguien que se siente bien acerca de Jesús o acerca de Dios. Un cristiano es una persona que ha sido ¿qué? Liberada. Esto es algo absolutamente crítico de entender porque hay tanta confusión acerca de quién es un cristiano. La respuesta es: los cristianos son personas que han sido liberadas.

Ahora, aquí no estamos hablando de la justificación, lo cual es algo forense, la cual es una declaración por parte de Dios, la cual es obviamente esencial. Es una obra por parte de Dios mediante la cual Él acredita justicia a nuestra cuenta y coloca a nuestro pecado en la cuenta de Cristo. Quien paga la pena por él. Eso es forense, eso es un acto judicial de Dios. No estamos hablando de eso porque eso no es manifiesto, no es visible. No podemos conocer a un cristiano mediante una declaración forense por parte de Dios. La única manera en la que podemos conocer a un cristiano es mediante una vida transformada. Y entonces, para que nosotros identifiquemos a un creyente, tenemos que ver si esa persona ha sido librada.

Esto es crítico. Porque como Jesús dijo en Mateo 7, mucho le van a decir a Él en el día del juicio ‘Señor, Señor, Tú sabes que hicimos esto y aquello en Tu Nombre, profetizamos en Tu Nombre, echamos fuera demonios en Tu Nombre.’ Y Él dirá ‘Apartaos de Mí, hacedores de maldad, nunca os conocí.’

Entonces, hay muchas personas que están engañadas acerca de su condición espiritual. Creen que pertenecen al Señor pero no es así. Pueden creer en Jesús, pueden creer en ciertas cosas acerca de Él, pueden funcionar en alguna manera en Su nombre, pero la realidad es que nunca han sido liberadas.

Esa la razón por la que 2 Corintios 13:5 dice ‘Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe’. Asegúrese de que es un verdadero cristiano. Bueno, ¿qué es lo que busca? Usted no puede buscar una declaración forense por parte de Dios. Usted no puede buscar algo que Dios hacen en Sus propios consejos. Usted tiene que ver su vida para evaluar si usted es o no cristiano; y no puede mirar hacia atrás a algún punto en el tiempo cuando hizo una oración o caminó por un pasillo o levantó su mano o respondió a una invitación o simplemente sintió un tipo de impulso o algún tipo de emoción. Usted tiene que mirar y preguntar: “¿He sido yo librado?” Porque Dios es un liberador quien desarrolló un plan de liberación mediante el cual Él libera a pecadores de todo aquello que los condena. Esa la razón por la que Romanos 11:26, gran declaración, dice: “El liberador vendrá y Él quitará la impiedad.” Ahora, eso es liberación. Liberador vendrá de Sión y Él quitará la impiedad. Y más adelante, en ese mismo versículo, dice: “Y este es mi pacto con ellos, cuando Yo quite sus pecados.” Va a haber una liberación aquí y será una liberación que convierte a alguien de la impiedad a la piedad y del pecado a la justicia. Esta es una verdadera liberación.

Ahora, permítame colocar esto en un contexto actual. Creo que ustedes me conocen lo suficientemente bien como para saber que mi pasión consiste en enseñar la Biblia. Pero al mismo tiempo que tengo una pasión por enseñar la Biblia, tengo una pasión por la Iglesia. Y el panorama de la Iglesia es que la Iglesia está en serios problemas. No estoy hablando de nuestra iglesia local. Estoy hablando -entre comillas- de la Iglesia evangélica. Es una mancha grave, grave, la que afecta a la Iglesia en nuestro día. Y es una tristeza tremenda para mí. Tengo la certeza de que estoy triste en mi propio corazón porque entiendo lo suficiente acerca de la Biblia como para saber lo que el Señor quiere que la Iglesia sea; y no es así.

Siempre se me hace la pregunta, permítame ver si puedo entrar a este contexto, siempre, cuando viajo, se me hacen preguntas. Ustedes me hace muchas preguntas y cuando voy a otros lugares, las personas me hacen preguntas todo el tiempo. Preguntas acerca de la Biblia y temas que tienen que ver con las Escrituras. Y siempre se me hace esta pregunta: ‘¿Cuál cree usted que es el problema más importante que enfrenta la Iglesia?’ En varias ocasiones personas italianas y también personas que eran parte de nuestro grupo me hicieron esa pregunta: “¿Cuál cree usted que es el problema primordial que enfrenta la Iglesia?” Siempre se me ha hecho esa pregunta; y siempre respondo básicamente de la misma manera.El principal problema que enfrenta la Iglesia es la falta de discernimiento. Ese es el principal problema que enfrenta la Iglesia. La Iglesia no distingue entre la verdad y la mentira. Y lo que es falso. Tiene un sistema de defensa defectuoso. Tiene un caso de sida espiritual. No tiene la capacidad de pelear contra el error porque no conoce la verdad. No tiene suficientes anticuerpos de verdad como para pelear contra el error. La Iglesia es ignorante. Es terriblemente ignorante. Y como consecuencia, fácilmente cae presa del error. Éste es un problema serio, muy serio.

Teología débil, conocimiento superficial de las Escrituras, todo tipo de personas no llamadas, descalificadas, ocupando púlpitos que no fueron enviados por Dios como los falsos profetas de los cuales Jeremías habla. Y no tienen la Palabra de Dios y no la comprenden; y están inventando todo tipo de cosas que la Iglesia está aceptando.

Un conocimiento superficial de las Escrituras, una teología débil, todo tipo de error inundando a la Iglesia afecta al discernimiento. Adormece al discernimiento. Y lo que lo hace peor es que hay un movimiento que dice que la tolerancia de todos es la expresión más pura del amor cristiano, ¿no es cierto? Y si usted llama a estas personas a que rindan cuentas, cuestiona lo que están diciendo y dice que no es verdad, que es un error, dicen que usted no es amoroso, que usted es divisivo y que usted está dando un golpe contra la unidad de la Iglesia. Y entonces, usted tiene al error inundando a la Iglesia; y la Iglesia, mediante la ignorancia teológica y bíblica, se ve incapacitada para pelear en contra del error. Y la tolerancia es elevada como una virtud suprema la cual ayuda y multiplica el problema.

Esto va en contradicción con el comando de 1 Tesalonicenses 5:21: “Examinadlo todo, retened lo bueno, absteneos de toda especie de mal.” La Iglesia se ha metido en una posición en la que no puede distinguir entre la Palabra de Dios y las mentiras de Satanás.

Eso es triste. Eso es triste.

Ahora, permítame entrar en mayor profundidad en este asunto. De todos los asuntos de discernimiento, y hay muchos, hay mucha confusión en la Iglesia, hay mucho error en la Iglesia acerca de muchas cosas. Hay todo tipo de perspectivas acerca de la obra del Espíritu Santo, la persona del Espíritu Santo. Todo tipo de perspectivas acerca de varios pasajes en las Escrituras: paradigmas para la santificación, formas de bautismo, dones espirituales, perspectivas acerca de la salvación, acerca de los propósitos y la obra de Dios, acerca de la soberanía de Dios, acerca de la voluntad humana. Todo tipo de perspectivas acerca de todo tipo de cosas. Y la Iglesia no sólo carece de discernimiento sino que carece de la voluntad para ser una iglesia que discierne.

Pero de todos los asuntos que son importantes, hay uno que está en la parte de arriba de la lista. Si vamos a discernir algo, hay algo que debemos discernir y es esto: ¿quién es cristiano? ¿Quién es un cristiano? Ése es el asunto más crítico de todos. Ése es el asunto más crítico de todos. En la parte de arriba de mi lista, en este asunto de discernir, necesitamos saber quiénes son los verdaderos cristianos. Porque si no lo sabemos, entonces hemos invitado al enemigo al campamento. Ahora, he estado por todo el mundo, como ustedes saben; y he tenido muchas pláticas con muchas muchos líderes cristianos, he leído muchas cosas acerca de la Iglesia, de la historia de la Iglesia, de la teología de la Iglesia. He estado por todos lados y simplemente puedo decirle esto. En este momento, en este día, y ha sido así durante mucho tiempo lo largo de este siglo XX, el problema más grande en la Iglesia es su incapacidad y falta de disposición para distinguir a los cristianos verdaderos de los falsos. Literalmente, está matando a la Iglesia.

Usted va por todo el mundo y ve a personas que dicen ser cristianos. He estado en Europa oriental y he visto a la iglesia ortodoxa, la cual por su propia definición, es una iglesia cristiana. Ellos creen que son los únicos verdaderos cristianos en Europa oriental. Y después, usted va a Europa occidental y a principios de este año en Francia y en las últimas dos semanas en Italia, y está este sistema masivo monolítico llamado catolicismo romano que cree que es la única iglesia cristiana verdadera en el planeta. Una cosa es que ellos lo crean y otra cosa es que Billy Graham diga que el Papa está bien, que es un cristiano fabuloso, algo más que él tenga una reunión evangelística  e invite a todos los católicos para que cooperen. Es algo más que Bill Bright diga que el Papa es un cristiano fabuloso, un buen cristiano. Es algo más que las personas de ECT, las personas que están en el liderazgo cristiano de Norteamérica, que acepten a los católicos Romanos y digan que todos amamos al mismo Cristo y que todos servimos al mismo Dios del mismo modo. Y todos son nuestros hermanos y hermanas cristianas. Una cosa es que estas instituciones existan y otra cosa es que estas personas que son cristianas los acepten como si todos fueran verdaderos cristianos. Esto borra la línea de claridad e invita al enemigo al campamento y simplemente desbasta a la Iglesia.

Usted puede aprender su televisión y ver TBN. Toda persona que aparece ahí es abrazada como cristiana; simplemente está lleno de falsos maestros y personas que obviamente no han sido liberadas. Es la idea que cualquier persona que cree en Jesús es un cristiano. Y si usted quiere ir más allá de eso, de alguna manera usted es un problema y usted es divisivo y contencioso. El anglicanismo liberal en Inglaterra, en los años sesentas, en su época, había algunos evangélicos en la Iglesia anglicana; y ellos pensaban que necesitaban entrar en la Iglesia anglicana y aferrarse a eso y establecer asociaciones con esos hermanos. Son nuestros hermanos. No podemos dejar que las cosas nos dividan. Todos somos una Iglesia. Y fue David Martyn Lloyd-Jones quien se puso de pie y dijo que estaba mal, que tenían que separarse. Y él fue marginalizado, fue desplazado, pero estaba en lo correcto como lo probó el tiempo. Porque fuera lo que era lo evangélico en ese entonces, había sucumbido al poder del liberalismo y la contaminación de la Iglesia. Usted puede ver las denominaciones en Estados Unidos: las denominaciones presbiterianas históricas de los presbiterianos y los metodistas, los episcopales, e inclusive en gran parte los luteranos y otros; y usted puede ver cómo se desviaron de manera tremenda.

Y esto va hacia atrás. Invitaron a personas a sus escuelas, a sus seminarios para enseñar. Ellos dijeron que eran cristianos, pero estaban equivocados. Y vinieron y robaron sus instituciones y los mandaron por el drenaje. Esto es mortal. Y ahora usted también tiene iglesias evangélicas que están diseñando que sus iglesias hagan que los incrédulos estén cómodos. Esto es aterrador. Y me imagino que en este punto, no tengo nada que perder. De cualquier manera, yo voy a rendir cuentas al Señor. Simplemente, es el momento de ponerse de pie y decir que esto tiene que ser traído para ser evaluado a la luz de las Escrituras. Usted puede tener algo llamado Amsterdam 2000. Y como usted puede tener 5000 supuestos evangelistas y celebrar toda esta unidad, pero, ¿quién está investigando si estas personas son cristianos? Vienen del catolicismo, de grupos ortodoxos y grupos marginales y todo tipo de grupos extraños e inclusive algunas sectas. Hablé con un hombre esta semana que dijo que cree que va a haber muchos mormones en el cielo. Esto continúa escalando y creo que simplemente ha llegado el momento de ponerse de pie y trazar una línea.

El asunto de quién es verdaderamente un cristiano está en la médula, en el núcleo de la vida y ministerio de la Iglesia. Esto tiene que ser protegido. No hay ninguna comunión entre la luz y las tinieblas, ¿no es cierto? Segunda Corintios 6. No hay concordia entre Cristo y Satanás. Dos no pueden caminar juntos a menos de que se pongan de acuerdo. Usted tiene que salir de en medio de ellos y separarse y no tocar lo inmundo. Y aquí está la Iglesia absorbiendo todo esto. Y ahora es tan confuso que la Iglesia misma ni siquiera sabe quién es cristiano. Y francamente, no creo que lo particular a ellos les importe, siempre y cuando usted diga que cree en Jesús.

Un amigo, Ian Murray, quien es un teólogo dotado y un gran biógrafo, escribió la biografía de dos volúmenes de Martyn Lloyd Jones, también ha escrito acerca de Jonathan Edwards y acerca de muchos otros. Él es un nombre inglés muy estimado y ha estado aquí muchas veces. Hemos pasado muchas horas juntos y ha escrito un nuevo libro llamado “Evangélicos divididos” el cual leí. Y simplemente me lo devoré en las últimas semanas mientras estuve en Italia, en el avión, en la parte de atrás del autobús, en la habitación, dondequiera que estuve, porque me consumió. Murray está rastreando el declive del siglo XX de los evangélicos. Y es un libro acerca de la historia que es muy revelador. Muy revelador. Y Murray dice que, y yo creo que tiene toda la razón, la incapacidad de la Iglesia evangélica de distinguir entre un cristiano y un no cristiano es, y cito, “el fracaso más grande del cristianismo protestante en el mundo de habla inglesa en el siglo XX.” Fin de la cita.

Él entiende las implicaciones. Si usted redefine a los no cristianos como cristianos, usted borra la naturaleza distintiva de la Iglesia; y por lo tanto, crea un ambiente en el cual usted tiene que tolerar el error porque estas personas representan al error. Él añade, y esto es muy importante, y cito: “La salud de la Iglesia,” y él está hablando aquí como un historiador, habiendo rastreado esto de manera muy cuidadosa, “la salud de la Iglesia siempre ha sido proporcional hasta el punto en el cual la diferencia entre cristiano y no cristiano ha sido mantenido claro y definido.” Fin de la cita. Tiene toda la razón. El punto inicial de la Iglesia empieza en ser absolutamente claro acerca de quién es salvo y quién no lo es. Si no estamos claros acerca de eso, entonces no sabemos quién está de nuestro lado y no sabemos a quién realmente necesitamos alcanzar.

Desde el momento en el que Dios comenzó a formar un pueblo para sí mismo, Satanás se esforzó por entrometerse. Desde el momento en el que los demonios cohabitaron con las hijas de los hombres en Génesis 6, Satanás ha estado tratando de contaminar y mezclar, hasta sembrar cizaña entre el trigo. Y realmente es verdad. Como Murray dice, y cito: “La oposición más intensa contra el Evangelio ha venido desde adentro de iglesias mundanas.” Fin de la cita. Voy a decir esto de la manera más simple que pueda. El Evangelio es atacado con mayor frecuencia en TBN que en NBC. Este ha sido el legado del liberalismo, el cual ha sido aceptado por “evangélicos”. Este ha sido el legado de los carismáticos en donde la teología, y no estoy hablando acerca de todas las personas, pero la mayoría de los casos, en donde el movimiento tolera la perspectiva de cualquier persona. Este ha sido el legado del movimiento pragmático del iglecrecimiento. Este ha sido el legado del ecumenismo evangélico que quiere volver a aceptar la ortodoxia y el catolicismo y a toda otra persona.

Y la confusión va desde la raíz hacia arriba. He hablado con los líderes evangélicos y ellos ni siquiera están dispuestos a identificar quién es un cristiano. Inclusive en mi conversación con J Packer, un teólogo tan capaz y dotado y escritor, y cuando le pregunté ‘¿cuál es la línea mediante la cual usted determina un verdadero cristiano?’, todo lo que él pudo decir fue ‘esa es una buena pregunta’. Para la mayor parte de esa última parte del siglo XX, los últimos 50 años, ha habido un esfuerzo sostenido por inventar y promover una definición popular de cristianismo la cual ni es bíblica ni es legítima; y de llenar la Iglesia con no cristianos. Y tenemos que recuperar la identificación de un verdadero cristiano. Y eso significa que tenemos que regresar a la doctrina de la liberación. Ésa es la conexión. Porque si usted entiende la doctrina de la liberación, entonces tiene un criterio mediante el cual usted entiende quién es cristiano. Y obviamente, no podemos conocer el corazón.

No podemos estar seguros acerca de toda persona. Eso no está dentro de nuestra capacidad. No siempre podemos distinguir entre el trigo y la cizaña. Pero es una realidad que inclusive Jesús dijo “por sus frutos los conoceréis”. Entonces, hay una muestra marcada en la vida de una persona que muestra si de hecho ha sido liberada o no. Y tal liberación, escuche, es la experiencia común para todos los creyentes en Cristo. Hay un cambio dramático en su vida personal. No estamos hablando nuevamente acerca de cosas forenses, estamos hablando acerca de una transformación real. Hay un cambio dramático en su vida personal, su naturaleza personal. Y esta es la obra del Espíritu Santo. Son nuevas criaturas que han sido liberadas de ciertos peligros específicos a ciertos patrones nuevos muy específicos de conducta.

Por cierto, esto no es nada nuevo. Regrese usted a Thomas Scott  quien escribió en los años 1820, hace 200 años atrás, y cito: “Esto diré, que sea cual sea la oscuridad que pueda haber en el entendimiento de un hombre, a menos que él sienta y se conduzca como un pecador, condenado justamente por romper una ley justa, esto es, a menos que usted lo vea en penitencia y en quebrantamiento y a menos de que él espere salvación de mera gracia, esto es, que se vea a sí mismo como un pecador y a la gracia como su única esperanza,” y él dice, “como reconciliado con Dios con un servicio amoroso hacia Dios, anhelando la santidad, esa santidad que la ley demanda y entonces viviendo de manera santa en sinceridad y verdad, él no puede ser salvo de acuerdo con la Biblia.” Fin de la cita. ¿Qué estaba diciendo Thomas Scott? Él estaba diciendo que si su vida no ha sido cambiada, no es salvo. Si es salvo, él ha sido liberado y amará a Dios, amará el servicio a Dios, anhelará la santidad, vivirá de una manera santa en sinceridad y verdad. O no es salvo.

Él estaba enfrentando los mismos problemas hace 200 años atrás. ¿Por qué? Porque Satanás siempre quiere que la Iglesia se confunda acerca de quién es salvo. Y entonces, él puede infiltrarse en la Iglesia y apoderarse, como lo ha hecho, de tantas instituciones y denominaciones. Ian Murray, nuevamente escribe, y cito: “Cuando las iglesias se han recuperado de la apostasía, históricamente, tal como en el tiempo de la reforma y el avivamiento evangélico del siglo XVIII,” eso es desde Wesley hasta Jonathan Edwards, “cuando las iglesias se han recuperado, siempre ha sido,” me encanta esto, “mediante el regreso a una predicación y práctica discriminadoras.” Fin de la cita.

Lo que él quiere decir es lo siguiente: cuando ha habido una recuperación de un tiempo de apostasía, ha sido cuando la predicación se ha vuelto discriminadora. ¿Qué significa discriminar? Si usted dice discriminar, ¿qué significa? Si usted escucha a la gente decir, ‘sea un comprador que discrimina’, ¿qué significa? Significa que usted pueden escoger lo mejor que hay ahí, ¿verdad? Usted sabe cómo discriminar. Significa discernir. La única esperanza para la Iglesia es la predicación que discrimina, que discierne. No creo que haya ninguna respuesta organizacional. No creo que necesitemos más reuniones, más seminarios. Necesitamos predicadores que se pongan de pie y prediquen mensajes discriminadores. Y Murray dice: “Dado el gran declive en las iglesias de habla inglesa del siglo XX, la necesidad más importante nuevamente es la reafirmación del significado de ser un cristiano.” Fin de la cita. ¡Guau! La esperanza más importante para la Iglesia es la predicación discriminadora primordialmente dirigida al asunto de quién es un cristiano.

No me importa qué tan conocido sea usted como líder evangélico. Decir que los católicos romanos y el Papa son cristianos maravillosos no es discriminador. Cuestiona las facultades de alguien con discernimiento. Y algunas veces me pregunto si aquellos que no pueden discernir a la verdadera Iglesia no la pueden discernir porque no son parte de la misma. Conozco a gente que no es parte de la misma y no puede discernirla porque el hombre natural no percibe las cosas de Dios. No espero que los no cristianos tengan discernimiento, pero espero que los cristianos puedan discernir acerca de quién es la verdadera Iglesia. Y sin embargo, usted tiene personas que han llegado a posiciones de prominencia en el mundo evangélico, que han definido al mundo evangélico a gran escala, y que carecen de ese discernimiento. Lo que necesitamos es exactamente lo que Murray dice: Necesitamos predicación discriminadora. Es momento de volver a trazar la línea. Y eso significa no ser popular, temo decirlo.

Las personas me preguntan por qué la gente hace esto. Por qué no hacen concesiones. ¿Por qué no discriminan? ¿Por qué no dicen lo que necesita ser dicho? ¿Por qué no dicen que ésta no es una institución cristiana y que estas personas no son cristianas? ¿Por qué no trazan una línea clara? ¿Por qué no lo hacen? Y creo que la única respuesta que se me puede ocurrir, y creo que es una general, y creo que Murray en su libro concuerda conmigo en esto: es el temor de ser aislados, el temor del hombre. Es el deseo de buscar la popularidad. Es el deseo de ser aceptado al nivel más amplio posible. Es el deseo de tener una reputación. Es el deseo de no ser marginalizado y empujado a una esquina. Es el deseo de ser tolerable y ser tolerante porque da un nivel de popularidad. Porque le permite ascender en el estrato social en el mundo del cristianismo. Y entonces, busca la aprobación del hombre. Y es sorprendente cómo pueden buscar la aprobación del hombre a expensas de la aprobación del Señor de la Iglesia. De hecho, si usted trata de ser un predicador discriminador, si usted trata de traer la verdad a la situación, usted es problemático.

Pero esto tampoco es nuevo. John Wesley en el volumen ocho de las obras de Wesley dijo esto, y cito: “En nuestros días, ser un verdadero cristiano es realmente convertirse en un escándalo.” Ahí estaba Wesley en medio de la Iglesia apóstata, apóstata en Inglaterra en el siglo XVIII, una predicación verdadera, cristiana de un Evangelio verdadero y siendo tan escandalizado que en últimas llevó a la persecución de los verdaderos cristianos. Quizás tenga que ser así, pero ¿no es interesante ver que la Iglesia persiguió a los verdaderos creyentes? Y sabe una cosa, cuando la gente vino y fundó los Estados Unidos, llegaron buscando libertad religiosa. ¿Y sabe una cosa? Porque estaban siendo perseguidos no por el mundo secular, sino que estaban siendo perseguidos por la Iglesia, la Iglesia apóstata.

Entonces, ¿cómo vamos a trazar esta línea acerca de quién es un verdadero cristiano? Bueno, el modo más simple en la que sé cómo hacerlo y la manera bíblica de hacerlo es reconocer que la verdadera Iglesia es la sociedad viva de los liberados. No creo que eso necesariamente sea un gran nombre de una Iglesia, la primera Iglesia de los liberados, pero ésa es la idea. La verdadera Iglesia es la sociedad viva de los liberados. Ahora, ¿cómo sabe usted si alguien es liberado? Bueno, le voy a decir eso la próxima vez. Pero le voy a dar el bosquejo en esta ocasión; porque quiero que tenga esto.

En primer lugar, voy a comenzar con cinco categorías de liberación. Los verdaderos cristianos han sido liberados de las mentiras a la verdad. Del error a la verdad. Creo que eso es bastante obvio. En segundo lugar, han sido liberados del pecado a la virtud, o de la impiedad a la piedad. En tercer lugar, han sido liberados del temor al gozo; han sido liberados del temor al gozo. De la ira a la bendición. En cuarto lugar, ellos han sido liberados del amor del mundo al amor de la Iglesia. Y en quinto lugar, han sido liberados de Satanás a Dios. Todas estas cosas se manifiestan, se pueden observar en la vida de un verdadero cristiano. Como puede ver, no es cuestión de cuándo y dónde hizo o tomó alguna decisión. No es que usted pertenece o que usted cree en Jesús de alguna manera. La Iglesia es la sociedad viva de los liberados.

¿Y sabe una cosa?, esto nos lleva de regreso al Evangelio. Y realmente este es un campo de batalla. Usted sabe, han pasado ya muchos años desde que escribí “El Evangelio según Jesucristo”. Y escribí lo que simplemente pensé que sería un libro amable afirmando que Jesús es Señor. “Si confesares con tu boca que Jesús es Señor y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, eres salvo.” Romanos 10, ¿verdad? Eso es bastante seguro. Confiesa a Jesús como Señor. Escribí ese libro y comenzó una tormenta; y no se ha detenido hasta casi 15 años después. Porque hay muchas personas en la Iglesia que creen que usted puede ser salvo sin confesar a Jesús como Señor. Y eso está comenzando a surgir nuevamente.

Entonces, en cierta manera he sido marginalizado, me han prohibido en ciertos lugares por esa postura tan divisiva, que para ser salvo usted tiene que confesar a Jesús como Señor. Esa es simplemente una de muchas cosas. Cuando usted trata de discriminar o discernir o ser bíblico, claro, ser preciso en términos teológicos, usted realmente expone la vulnerabilidad de aquellos que están en el error. Pero usted debe hacerlo por causa de la Verdad y por el bien de las almas de los hombres y la pureza de la Iglesia.

Ha sido un largo sitio, como usted sabe, para la Verdad; pero nosotros continuamos proclamándola y continuaremos haciéndolo. Y creo que he determinado después de este último viaje que necesitamos hacerlo aún de una manera más intensa debido a la confusión que no sólo es característica aquí, sino que está siendo exportada por todos lados. Entonces, la próxima semana le vamos a ayudar al hablar de cómo son las personas liberadas para que usted pueda distinguir quién es un verdadero cristiano.

 

 

 

 

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