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Primera de Corintios, capítulo 15, es nuestro capítulo y estoy muy, muy agradecido por la dirección del Espíritu de Dios para ver este capítulo; es el gran capítulo de la resurrección. Como usted puede ver, al verlo de manera simple es largo, tiene 58 versículos y para cuando terminemos tendremos un gran entendimiento de la maravilla de la resurrección. Ahora, este capítulo no trata de manera en particular acerca de la resurrección de Cristo, aunque es parte del cimiento de la resurrección. Es acerca de su resurrección y mi resurrección, entonces este es su futuro de lo que estamos hablando aquí, esta es su historia. Esto le sucederá a usted, esto es muy personal, esto mira hacia adelante. A lo que el señor ha preparado para aquellos que le aman.

Todos aquellos que aman a Cristo resucitarán de los muertos. Aquellos que están en la iglesia, resucitarán en el rapto de Cristo. Aquellos del Antiguo Testamento y a lo largo de la tribulación, resucitarán en la resurrección de los creyentes. Fin de la tribulación, pero todos resucitaremos, a todos se nos darán cuerpos glorificados. Seremos personas, como vimos esta mañana en el caso de Moisés y Elías. Esta es la promesa de la Palabra de Dios. Los cristianos no creen en la reencarnación, en algún tipo de ciclo interminable, en el que usted puede regresar como un ser humano o un insecto. No creemos en la aniquilación, como algunas religiones enseñan. No creemos en el sueño del alma. Creemos que después de la muerte, viviremos. Viviremos como espíritus, pero nos uniremos a nuestros cuerpos y para siempre seremos como Cristo; un espíritu eterno viviendo en un cuerpo resucitado y eterno. Esta es nuestra esperanza.

Esto fue muy importante para la gente que viva en el mundo antiguo y esa es la razón por la que el Apóstol Pablo habla del tema. Porque en el mundo antiguo hubo todo tipo de burladores cuando se hablaba de este asunto de la resurrección. Porque, en el mundo antiguo, por lo menos en el mundo griego, se había vuelto algo dualista y creían que el espíritu era bueno y la materia era mala y que el fin definitivo de toda la gente debería ser la liberación completa de todas las cosas que eran materiales para que usted terminara como un espíritu flotante, viviendo en un mundo de espíritus. No vamos a tomar el tiempo para entrar en todos los detalles de eso, si usted quiere más información lea el comentario de 1ª de Corintios 15 y usted encontrará todo ese tipo de cosas indicadas ahí.

Pero el Apóstol Pablo quiere que los creyentes sepan que en contraste a lo que la filosofía popular enseñaba iba a haber una resurrección. Los filósofos antiguos inclusive hablaban de los horrores de tener que vivir en otro cuerpo. Porque la única manera en la que podían definir un cuerpo era el tipo de experiencia que ellos conocían. Y anhelaban trascender las capacidades del cuerpo, las limitaciones del cuerpo, los refrenos del cuerpo y el resto de la culpabilidad que iba a convivir con una persona corrupta en un mundo corrupto. La liberación parecía ser la mejor posibilidad, la mejor esperanza para le futuro y ellos esperaban que eso sucedería y los liberaría de las restricciones que eran una parte tan grande de la vida en este mundo.

Pero el cristianismo enseña algo muy diferente que eso, y el mensaje del Nuevo Testamento, y ese mensaje necesitaba ser presentado claramente a los Corintios. Y es que: Usted vivirá para siempre, pero usted no vivirá como un cuerpo desmembrado, esto es sin cuerpo, usted vivirá como una mujer resucitada, como un hombre resucitado. Y entonces en el capítulo 15 usted tiene esta presentación muy muy detallada y minuciosa de la resurrección. Ahora, todo comienza en los versículos de apertura con una mirada al Evangelio porque nuestra resurrección está basada en la resurrección de Cristo. Fue Jesús, recordará usted, quien dijo en un versículo que para mí es absolutamente crítico: “Porque yo vivo, vosotros también viviréis.” Su resurrección es la garantía de nuestra resurrección. Él es las primicias de aquellos que durmieron.

Filipenses nos dice que tendremos un cuerpo semejante al de la gloria suya. El cuerpo de Él era uno que podía ser tocado. Como lo sabemos en el caso de Tomás, su cuerpo era un cuerpo que podía hablar y socializar como vimos con las apariciones post resurrección de nuestro Señor a tantos, en tantas ocasiones. Y entonces es que la resurrección de Cristo es el punto inicial de una explicación de la resurrección, pero es el cimiento. El resto que sigue se concentra en nuestra resurrección. Este es un vistazo de su futuro glorioso, el de usted. Usted debería preocuparse por esto porque esto es lo que usted recibirá por parte de Dios. Ahora, entrando al capítulo 15, Pablo habla del Evangelio de la resurrección. Ése es el punto inicial.

Permítame leerle los versículos de apertura hasta el versículo 11: “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis. Por el cual, asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.” Y aquí viene: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. Y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de 500 hermanos a la vez; de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos. Pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. Porque, o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído.”

Aquí está el testimonio que se ha recogido acerca de la resurrección de Cristo, esto es absolutamente crítico. Como dije, es elemental. Pablo comienza al decir: “Además os declaro, hermanos” esta es una introducción enfática y una declaración enfática. ¿Y qué es lo que él está dando a conocer? El Evangelio. El evangelio. “Yo”, literalmente él dice aquí, “los evangelicé, el cual les prediqué, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis, por el cual sois salvos.” Este es el punto inicial de cualquier explicación acerca del futuro de nuestras vidas. Todo comienza con el Evangelio. Lo habían recibido de Pablo, él se los había dado. Usted recuerda que él fue el que Dios usó para ir a Corinto y predicar el Evangelio de regreso en el capítulo 4, versículo 15 él dice: “Podrían tener paidagogos innumerables” maestros pedagógicos, tutores, personas que les dan instrucciones. “Pero no tienen muchos padres, padres espirituales. Porque en Cristo Jesús yo os engendré. Yo me volví su padre a través del Evangelio.” Lo que él está diciendo ahí es que yo fui el que el Señor usó para traerles el Evangelio, para darles vida. Ustedes son mis hijos espirituales.

En ese sentido, comenzamos entonces hermanos, nuestra explicación de la resurrección al comenzar en el punto del Evangelio que ustedes recibieron de mí. Y en el cual ustedes también perseveráis, tiempo perfecto, adoptaron su postura ahí, todavía están ahí. La implicación es que han recibido el Evangelio y el Evangelio involucra la muerte de Cristo y la resurrección de Cristo. Por lo tanto, ya entienden la importancia, la realidad de cimiento de la resurrección. Ustedes adoptaron su postura en el Evangelio, lo recibieron, todavía se aferran a él, todavía permanecen de manera permanente en el Evangelio. Son salvos, están siendo salvos mediante su fe continua en el Evangelio. Este es un tiempo presente, es el Evangelio que continúa aferrándose a ustedes, dándoles salvación y es un Evangelio de resurrección.

Ahora, esto es verdad. De ustedes, y él incluye esto porque había ciertamente algunas personas en la iglesia corintia que no eran creyentes genuinos. Estaban ahí, pero no eran genuinos. ¿Cómo sabemos eso? Porque en 2ª de Corintios 13:5 escribiéndole a la misma iglesia él dice: “Examinaos si estáis en la fe.” Pablo sabe lo que cualquier pastor sabe, que en la iglesia hay personas      que no son creyentes. “Examinaos a vosotros mismos” en ese mismo versículo, para saber si están en la fe, o no reconocen esto acerca de ustedes mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que, de hecho, fallen la prueba. Él entiende que en esa iglesia han llegado a haber incrédulos. Fueron los que probablemente, inicialmente, le dieron pie a los falsos maestros que despedazaron esa iglesia. “El Evangelio” dice él, “ha hecho todo esto, los ha salvado, están permaneciendo en él”. A menos de que creyeron en vano. A menos de que su fe fue en vano. Y si tuvieron una fe en vano, una fe vacía, no se van a aferrar al Evangelio.

La perseverancia siempre es una señal, esto es lo que llamamos la perseverancia de los Santos. Usted cree en el Evangelio, usted recibe el Evangelio, usted permanece en el Evangelio y usted se aferra a la palabra del Evangelio. Entonces si ustedes están entre aquellos que se aferran a la palabra, eso siendo el Evangelio que les prediqué, y no han creído para nada entonces ya entienden. Esta es la implicación, la importancia de la resurrección, la resurrección. Creo que el acontecimiento inicial en Corinto en Hechos 18 fue un acontecimiento monumental, uno de los aviamientos más grandes, una de las respuestas evangelísticas más grandes en el registro del Libro de los Hechos. Ciertamente hubieron personas que estuvieron ahí que caen en la categoría de la tierra dura, tierra llena de piedras o tierra con arbustos o tierra con espinas, tomando el retrato de nuestro Señor.

Inmersos en el emocionalismo hicieron una profesión sin que realmente fueran salvos, creyeron, literalmente sin efecto. Su fe no tiene valor, es fe de demonios, usando el término de Santiago. Es fe sin compromiso. Hubo algunos que no se estaban aferrando, pero hubieron algunos que sí perseveraban, Juan 8: “Si perseverareis en mi palabra entonces son mis mathētēs alethos, mi discípulo real.” Hubo muchos, como usted sabe, que habían seguido a Jesús. Hubo muchos que aparecieron estar interesados en Jesús de regreso en Juan 2, él dijo que él no se encomendaba a ellos porque él sabía lo que estaba en sus corazones. En el capítulo 6 del Evangelio de Juan hubo muchos de sus discípulos que no andaban más con Él. Le dieron la espalda y se fueron.

Pero para aquellos que perseveran, es prueba de que su salvación es real. Son los hacedores de la palabra y no los oidores. Son los que son genuinos. Y para ellos ya existe una fe comprometida en la resurrección. Ustedes creyeron, ustedes recibieron, ustedes perseveran, ustedes se aferran al Evangelio como un cristiano verdadero. Y ese Evangelio como él dice entonces en los versículos 3 y 4, es un Evangelio que incluye la resurrección. Entonces ustedes debido a que son cristianos ya creen en una resurrección real, física, corporal, literal. Esto los va a distanciar de la multitud común y corriente en una sociedad dualista, en una sociedad de filósofos que menospreciaban la idea de una resurrección física ustedes están alejados de eso.

Ustedes entonces no deberían tener problema con creer en su propia resurrección. Aquí tenemos entonces la primera área de evidencia para la resurrección corporal y realmente es la fe salvadora. La primera área de evidencia es la fe salvadora o por así decirlo, el testimonio de los redimidos. Si usted es un creyente, un creyente verdadero, no uno falso, no uno que cree por nada, porque es una fe sub salvadora. Si usted es un creyente verdadero usted tiene, debido a esa fe verdadera, usted ha abrazado ya una resurrección física. Pablo estaba tratando de ayudarles a pasar, a superar este asunto, lo cual era algo que se debatía mucho en su sociedad. Un Mesías crucificado no sería un Mesías en lo absoluto. Un Mesías que quedó en la tumba, no sería un Mesías en absoluto. Un Salvador en la tumba no sería un Salvador en lo absoluto. Fue la resurrección, Romanos 1:4 que lo proclamaba a Él como el Hijo de Dios con poder. No hay poder demostrado en la cruz, el poder está demostrado en la resurrección.

Kenneth Latourette uno de los grandes profesores de historia cristiana dice: “Fue la convicción de la resurrección de Jesús que levantó a sus seguidores de la desesperanza a donde su muerte los había llevado y a lo cual llevó a la perpetuación del movimiento comenzado por Él. Pero para su creencia profunda que el crucificado se había resucitado de los muertos y que ellos lo habían visto y hablado con Él. La muerte de Jesús, inclusive, Jesús mismo probablemente habría sido todo, pero no olvidado”. Fin de la cita. No hay resurrección dice Latourette y usted tiene un argumento para la desaparición de Jesús de los registros históricos. Pero Él resucitó y creemos en su resurrección y la salvación demanda eso. Romanos 10:9-10: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”

La iglesia entonces, la iglesia redimida, es el primer testimonio de la resurrección corporal. No estamos teniendo una discusión acerca de que, si va a haber una resurrección corporal, sabemos que la hay. Decir que los creyentes no tienen una resurrección corporal es desafiar el hecho mismo de que es necesario ser salvo y que es creer en la resurrección corporal de Cristo quien vive para que vivamos. La fe de resurrección, por cierto, es absolutamente parte del cristianismo. Los relatos originales de Buda los cuales identifican lo que es el budismo, nunca le atribuyen algo como una resurrección. De hecho, los relatos más antiguos de la muerte de Buda, en los documentos, indicaban que él murió y cito: “Falleciendo en lo que nada permanece.” Así quedó Buda.

Mahoma murió el 8 de junio del 632 d.C. a la edad de 61 años en Medina, y su tumba es visitada anualmente por cientos de miles de musulmanes. Nunca ha habido indicación alguna, por parte de alguno de ellos, de un Mahoma resucitado. Lo que hace que la iglesia sobresalga y sea excepcional es que somos salvos porque creemos en un Cristo resucitado. Usted vio esos testimonios esta noche en el bautizo. ¿Qué es lo que ese bautizo simbolizó? Estaban descendiendo en el agua porque Romanos 6 dice que fueron sepultados con él en el bautizo. Hablando espiritualmente, salieron del agua porque han resucitado con él en vida nueva. Simboliza nuestra unión con Cristo en su muerte en la que Él llevó nuestro pecado y su resurrección en la que Él nos resucitó para la vida.

Entonces el primer gran testimonio de la resurrección corporal es el testimonio de la verdadera iglesia redimida, salvada por fe, en un Cristo resucitado. Los Corintios, ya entonces, creían en la resurrección corporal no deberían haber sido influenciados por aquellos que la negaban. Pero hay más, está el testimonio de las Escrituras, el testimonio de las Escrituras. Observe los versículos 3 y 4: “Os he enseñado” y usted recuerda que él acaba de decir eso, les prediqué en el versículo 1, les prediqué en el versículo 2, es lo mismo – regrese a ese Evangelio: “Os he enseñado, primeramente” como prioritario, de primera importancia, “lo que así mismo recibí.” Él lo había recibido por revelación divina.

Observe Gálatas 1: “Quiero que sepan” versículo 11, “hermanos, que el Evangelio que fue predicado por mí, no es según hombre”, no vino a mí de una fuente humana, no lo inventé, alguien más no me lo dio, ni lo recibí de hombre, ni se me enseñó. Este es Pablo, mirando hacia atrás post conversión, post camino a Damasco. “Lo recibí mediante una revelación de Jesucristo.” “Porque vosotros habéis oído de mi antigua manera de vivir en el judaísmo, cómo solía perseguir a la iglesia de Dios sin medida y traté de destruirla. Y estaba avanzando en el judaísmo más allá de muchos de mis contemporáneos, entre mis compatriotas, siendo más celoso de mis tradiciones ancestrales. Pero cuando Dios, quien me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia, agradó revelar a su hijo en mí para que lo predicara entre los gentiles, no consulté inmediatamente con sangre y carne, me fui a Jerusalén con aquellos que eran apóstoles antes de mí. Fui a Arabia, Arabia Nabatea, regresé una vez más a Damasco”.

“No vi” versículo 19, “a ninguno de los otros apóstoles, excepto por Jacobo, el hermano del Señor. Nadie me enseñó este Evangelio, ningún hombre me lo dio, así como Dios me arrebató en el camino a Damasco y me redimió” como leyeron de eso esta mañana, “el Señor mismo me enseñó. Esto es lo que he recibido del Señor directamente por revelación de Él.” Él dice lo mismo en capítulo 11, versículo 23: “Porque yo recibí, del Señor, lo que yo también os he enseñado” y después él procede a hablar de la última cena.  Él no estuvo ahí, y creo que cuando él estuvo en esos tiempos prolongados ahí en Arabia Nabatea, él estaba recibiendo su teología directamente del cielo. El señor se la estaba dando, incluyendo, el darle información acerca de lo que sucedió en esa última noche de la Pascua.

Entonces él dice: “Les enseñé, como primera prioridad” en primer lugar, las cosas primordiales, “lo que recibí. Aquí está, que Cristo murió por nuestros pecados conforme a las escrituras. Que Él fue sepultado y que Él resucitó en el tercer día.” Conforme a las escrituras, hechos históricos. Los hechos más grandes verdaderos del Evangelio; la muerte de Cristo, la resurrección de Cristo, la resurrección claro – mostrada en el bautizo, la muerte de Cristo mostrada en la comunión, que Cristo murió por nuestros pecados – expiación sustitutiva; “Murió por nuestros pecados”. Que Él fue sepultado, prueba de que Él estaba muerto y que Él fue resucitado conforme a las Escrituras. Conforme a las Escrituras, ¿Qué quieres decir conforme a las Escrituras? ¿Escrituras del Nuevo Testamento? No, Escrituras del Antiguo Testamento. Dos veces él se refiere al Antiguo Testamento, los escritos sagrados.

¿Acaso los escritos sagrados del Antiguo Testamento hablan de la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo? Bueno, me imagino que sí. Observe Lucas 24, Lucas 24:25, nuestro Señor en el camino a Emaús con algunos de los seguidores que están en tristeza severa porque su Señor ha sido crucificado y él les dijo, versículo 25 de Lucas 24: “¡Oh insensatos, y tardos de corazón en creer todo lo que los profetas han hablado!” ¿No era necesario que el Cristo, el Mesías padeciera estas cosas y entrara en su gloria? Después, comenzando con Moisés y con todos los profetas, les explicaba las cosas que tenían que ver con Él en todas las Escrituras. Algo de esto fue profecía directa, algo que de esto fue tipo.

Él pudo haber comenzado en Génesis 22, con el sacrificio de Isaac. El retrato de una expiación sustitutiva. Él pudo haber ido al Salmo 22 para describir los detalles de la crucifixión y las palabras mismas que Jesús dijo en la cruz. Ciertamente él pudo haber ido a Isaías 53 en donde usted tiene al Cordero sacrificado por pecadores, herido por nuestras transgresiones, herido por nuestra inequidad, el castigo de nuestra paz cae sobre Él y por su llaga somos sanados. Y no termina ahí, porque Dios le muestra el camino de la vida a través de la muerte, saliendo por el otro lado a la vida. Él pudo haber ido al Salmo 16, el Salmo 16 fue el pasaje que Pedro expuso – Pedro, por cierto, fue un predicador expositivo.

Su primer sermón en el día de pentecostés fue una exposición del Salmo 16, usted sabe que estoy a favor de la predicación expositiva, alguien dijo: “Todo predicador debería predicar únicamente predicación expositiva, excepto por una vez al año él debería predicar un sermón temático y después arrepentirse”. Salmo 16, nos dice, versículo 10: “Tú no abandonarás” esta es la oración del Mesías, la alabanza de confianza del Mesías, “no abandonarás mi alama al Seol, ni permitirás que tu santo enfrente putrefacción. Tú me darás a conocer el camino de la vida”.

Entonces, usted tiene el testimonio de la iglesia, de la realidad de una resurrección corporal. Usted tiene el testimonio de las Escrituras, de la realidad de una resurrección corporal. El Apóstol Pablo está dándole a los creyentes corintios y a nosotros un buen cimiento solido para creer en la resurrección. Añadido a eso, en tercer lugar, usted tiene el testimonio de testigos oculares. El testimonio de testigos oculares. Y el versículo 5 dice: “Y que apareció a Cefas.” Esto ahora está comenzando el día mismo de la resurrección de Cristo. Pablo registra en orden cronológico, un número de apariciones post resurrección del Salvador resucitado. Las cortes humanas, claro, siempre han basado su operación sobre el testimonio de los testigos oculares especialmente aquellas que son inteligentes, tienen confianza, dignas de confianza, sensatas, que poseen integridad.

Entonces, Pablo habla de ese tipo de personas, ese tipo de personas. El profesor Thomas Arnold fue el autor de una historia famosa de tres volúmenes de Roma, él fue designado como el jefe de la Facultad de Historia Moderna en Oxford. Él dice esto, escribiendo en el Siglo XIX: “La evidencia para la vida y muerte y resurrección de nuestro Señor, podría ser, y con frecuencia se ha mostrado como algo satisfactorio. Es bueno conforme a las reglas comunes para distinguir la evidencia buena de la mala. Miles y decenas de miles de personas la han analizado parte por parte con tanto cuidado como todo juez lo hace al analizar una causa importante.

Yo mismo lo he hecho muchas veces, no para persuadir a otros, sino para satisfacerme a mí mismo. Y he sido usado por muchos años, para estudiar las historias de otros tiempos y examinar y pesar en la evidencia de aquellos que han escrito acerca de ellas, y yo no conozco de ningún otro hecho en la historia de la humanidad que ha sido probado por una evidencia mejor y más plena de todo tipo para el entendimiento de alguien que investiga de manera honesta, que la gran señal que Dios nos ha dado de que Cristo murió y resucitó de los muertos.” (Fin de la cita) Ese es un hombre que escribió una historia histórica de Roma de tres volúmenes.

Otro escritor dijo: “Es el mejor acontecimiento certificado en la historia antigua”. Pablo nos da razones del por qué, versículo 5: “Y él apareció” podríamos detenernos ahí, “él apareció”. ¿Cuál es la mejor evidencia de que ha resucitado de los muertos? Aparécete. Él apareció. Él no meramente fue el invento de su deseo, no fue una alucinación en masa porque querían que pasara. Él apareció. Ya leímos acerca de su aparición en el camino a Emaús. Conocemos de su aparición a María Magdalena y a las otras mujeres en la tumba. Pero Pablo va directamente a los testigos apostólicos, los testigos más formidables, creíbles de todo Cefas. O es la palabra aramea para roca, “petros” es la palabra griega. Usted recuerda en Lucas 24:34, Pedro dice: “Él está vivo”. Él está vivo.

Él le apareció a Simón, el registro dice: “Cuan sorprendente que Él primero le apareció a Pedro, porque fue Pedro quien le negó.” En esa apariencia hay todo tipo de amor, perdonador y gracia, Jesús necesitaba a Pedro para el ministerio estratégico. Pedro había llorado de manera incansable por su deserción, él quería ser restaurado, él quería que el Señor supiera que lo amaba. Él le dijo: “Lee mi mente, tú sabes que te amo”. Juan 21, Jesús vino a él, él se volvió un testigo ocular de la resurrección, después él le apareció a los doce. El título oficial, nada más que para ahora únicamente son once porque Judas ya no está porque se suicidó, y los once siguieron y predicaron la resurrección.

Ese es su mensaje en el Libro de los Hechos, todos fueron predicadores de la resurrección.

Cuando estaban llenando las filas, seleccionando a alguien para que tomara el lugar de Judas, en el Libro de los Hechos, tenía que ser alguien que fuera un testigo ocular de la resurrección. Versículo 22 de Hechos 1: “Comenzando con el bautismo de Juan hasta el día en que fue llevado de nosotros arriba, uno de estos debe volverse un testigo con nosotros de su resurrección.” Añadieron, como usted sabe, a Matías, y Matías fue otro que completó a los doce, quien daría testimonio del Cristo resucitado.

Y entonces usted tiene más testimonio de testigos oculares, además de estos doce apóstoles. Y el versículo 6 dice que él apareció a más de 500 hermanos. 500, y lo más probable es que fue en Galilea. No solo a los apóstoles, sino a otros, y un número enorme de otros. Él apareció a ellos en una ocasión, aparentemente, una vez. Esto no es una alucinación en masa, esta es una aparición real, y la mayoría de ellos están todavía vivos cuando esto es escrito y, por cierto, 1ª de Corintios fue escrito antes de alguno de los cuatro evangelios que dan el registro de su resurrección.

Entonces estaban dando testimonio de la resurrección antes de que hubiera un testimonio escrito de la resurrección, aunque algunos de ellos habían dormido, algunos de ellos habían muerto, la mayoría estaban vivos. Y después, en el versículo 7, él añade a Santiago o Jacobo – probablemente no el Apóstol Santiago. Hubo doce en los apóstoles; Jacobo el hijo de Zebedeo el hermano de Juan y Jacobo el hijo del Alfeo. Pero, probablemente este es Jacobo el hermano de nuestro Señor. Jacobo el hermano de nuestro Señor o Santiago, quien se volvió en cierta manera el líder de la iglesia de Jerusalén y convocó el concilio de Jerusalén.

Sabemos que esta es una realidad maravillosa porque en Juan 7 dice que sus hermanos no creían en él. De hecho, según Marcos 3:21 ellos pensaban que él estaba loco, querían ir a sacarlo de en medio del público porque él estaba tan loco. Pero llegaron a creer en él y Jesús le apareció a su hermano, su medio hermano, Jacobo. Jacobo tuvo una reunión post resurrección con su salvador y su hermano. Pedro y Jacobo son testigos pocos probables porque ambos negaron a Jesús, entonces dos de sus apariciones fueron a hombres que de manera cruel lo habían herido mediante su incredulidad y habían sido perdonados.

Después le apareció a todos los apósteles, y eso simplemente los vuelve a incluir de manera parecida a los doce. Él les apareció a los doce en el versículo 5, y de nuevo dice, que Él le apreció a todos los apósteles. Probablemente apareciéndole a los doce, están las apariciones inmediatas después de la resurrección: Una, ese domingo por la noche y de nuevo el próximo domingo por la noche. Pero Él le apareció a todos los apósteles. Probablemente se refiere a Hechos 1, en donde dice que Él se reunió con los apósteles y los instruyó acerca del Reino de Dios durante un periodo de 40 días. Esto es suficiente evidencia de testigos oculares. Piense en la naturaleza de estos testigos, estos son hombres quien le dieron al mundo la enseñanza más elevada que jamás se ha conocido.

Y estos son hombres que se aferraron a esa enseñanza y murieron por esa enseñanza, frente al odio y la hostilidad y la persecución. Este no es un pequeño grupo de cobardes derrotados, que están escondiéndose en algún lugar, en un aposento alto un día y unos cuantos días después saliendo, desaparecieron en la multitud. Estas son personas que literalmente predicaron este mensaje hasta que sus vidas se acabaron y son creíbles. Cuando los discípulos, los apósteles de Jesús, proclamaron la resurrección lo hicieron como testigos oculares. Y lo hicieron con personas que tuvieron contacto con otros testigos oculares. Hubieron 500, por lo menos, flotando por ahí que habían visto al Cristo resucitado. Su testimonio podía ser corroborado. Pasa los límites de la credibilidad pensar que los primeros cristianos inventaron la resurrección.

Entonces la evidencia se acumula. Si Pablo pudiera establecer la resurrección corporal de Cristo por la iglesia, por la fe que salva los que verdaderamente son redimidos por el testimonio, no solo de la iglesia, sino el testimonio de la escritura y el testimonio de testigos oculares, entonces él podía establecer que esa resurrección es una realidad valida. Eso es lo que él está buscando y este es un argumento muy completo. Número 4, el testimonio de un testigo especial, versículos 8 al 10: “Y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos. Pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo”.

Aquí está el testimonio excepcional de Pablo, quién también vio al Cristo resucitado. Él es el escritor entonces, esto es de primera mano. Él es el último que lo ve. Él es el último. Por favor observe eso y que al último, quiero decirle, a la última persona a la que nuestro Señor se apareció fue a Pablo y Él no ha hecho apariciones subsecuentes a los evangelistas de la televisión. Es una buena palabra para aquellos que siguen diciendo que Jesús se les aparece. Después de su ascensión, Él le apareció únicamente a Pablo en varias ocasiones y en forma de visión, en el Apocalipsis, Juan lo vio en una forma glorificada. Usted necesita ser muy sospechoso, de hecho, necesita descartar todas las afirmaciones de que Jesús se aparece desde que le apareció a Pablo.

Pedro lo dice de esta manera: “A quién amáis sin haberle visto” 1ª de Pedro 1:8. Bueno ¿Cuándo pasó esto? Y al último de todos, como un abortivo, alguien que nació fuera de tiempo, ektrōmati, refiriéndose a un nacimiento prematuro. Un nacimiento anormal, fuera de lo común y corriente. Él inclusive usó esa palabra, por cierto, para referirse a un feto abortado. A mí, fuera de lo común y corriente, también se apareció. Pablo se llama a sí mismo un aborto. ¿De qué está hablando él? Uno que no viene cuando debe venir, fuera de lo normal, un nacimiento fuera de tiempo.

Y él está haciendo dos cosas aquí. Lo que él está diciendo ahí es “realmente no pertenezco en el lugar normal de un apóstol” y él también podría estarse refiriendo a las deformidades de su propia pecaminosidad. Pablo el aborto. Él es un hombre humilde. Él es un pedazo de carne muerto, vil, sin valor, a sus propios ojos porque él es un perseguidor de la iglesia. El Señor le apareció. 1ª de Corintios 9:1, él dice, “¿Acaso no he visto a Cristo nuestro Señor?” Y él vio otras apariciones de Cristo; Hechos 18, Hechos 23, el versículo 9 es enfático: “Yo”, yo, esto está apuntando a la muestra de condescención sorprendente de venir a él. “Yo soy el último de los apóstoles”, el más pequeño de los apóstoles, el más insignificante y no apto para ser llamado un apóstol porque “yo perseguí a la iglesia de Dios.”

Él está fuera de tiempo, él es indigno, él es deforme, él está deformado por su propia pecaminosidad, pero él vio a Cristo, y fue todo, según el versículo 10, por la gracia de Dios. Estrictamente un acto soberano de amor y perdón inmerecidos. No hay manera en la que este hombre inventara una resurrección, ¿verdad? Por favor. Pablo es un problema aquí, si dice usted, oh, bueno, todos los 500 y los otros apóstoles simplemente lo inventaron. ¿Cómo lo explicas a él? Él está matando a cristianos, él es un incrédulo, un pecador, indigno, un apóstata, alguien que odia a Cristo. Y él ha sido absolutamente transformado y él se vuelve un predicador del Cristo resucitado.

No hay explicación para eso fuera de la obra poderosa de Dios y la resurrección que Pablo predicó. Él no tenía razón para predicar si no fuera verdad. Lo leímos esta mañana, ¿verdad? En el camino a Damasco. “¿Quién eres, Señor?” “Yo soy Jesús, a quién tú estás persiguiendo.” Entonces él dice, la gracia de Dios hacia él no fue en vano, no fue en vano. “Antes he trabajado más que todos ellos, pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.” Trabajé inclusive de manera más abundante que todos ellos por el poder del Espíritu Santo. Él estuvo trabajando duro, Colosenses 1 dice eso, ese es simplemente un gran testimonio de su celo. Ese versículo es uno de mis favoritos por que se relaciona al ministerio.

Él dice en el versículo 29: “Trabajo, esforzándome conforme a su poder el cual obra poderosamente en mí.” ¿Cómo es que el perseguidor más grande de la iglesia se convierte en el predicador más grande de la iglesia, que trabaja más que otros, más que todos los demás en términos de extensión e impacto de su ministerio? Por una visión del Cristo resucitado. Un encuentro personal con Cristo que se repitió varias veces. Él lo vio, él lo vio. Hay una palabra final aquí, el testimonio de la iglesia, el testimonio de la escritura, el testimonio de testigos oculares, el testimonio de un testigo especial, y después un testimonio de un mensaje común. Si usted tiene esta cantidad de personas inventando algo, usted va a tener dificultades en controlar el mensaje. ¿No estará de acuerdo usted? ¿Entendemos eso?

¿Sabe usted algo de una corte de ley? ¿Sabe usted qué difícil es entrar a una corte de ley y tratar de presentar una defensa inventada, cuando usted tiene a todo tipo de personas que vienen de todo tipo de dirección, teniendo que contar la misma mentira? Eso es lo que los abogados destruyen. Es incoherencia lo que destruye el caso. Pero él tiene una gran afirmación en el versículo 11: “Porque, o sea yo o sean ellos” ¿ve usted el punto? “Porque, o sea yo o sean ellos, así predicamos y así habéis creído.” Sean los apóstoles o los asociados de los apóstoles, sean los doce o Pablo que viene después, sean los hombres o mujeres que constituyen a los 500, el mensaje fue el mismo, el mismo.

La uniformidad de la predicación y el testimonio acerca de la resurrección, “así predicamos y así creyeron la cruz, la resurrección”. Todos tuvieron el mismo mensaje. No todos fueron engañadores. No tuvieron esa inteligencia como para presentarlo de manera uniforme, esa es una evidencia poderosa de su resurrección. Bueno, ese es un punto inicial. Vea usted el versículo 12: “Pero, si se predica de Cristo, que resucitó de los muertos”. ¿Cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? ¿Ve su punto?

Usted no tiene un argumento que se sostiene. ¿Cómo pueden decir ustedes que, en una iglesia, como un creyente que profesa serlo, que no hay resurrección cuando su fe está basada en una resurrección de la cual se da un testimonio tan perfecto? Esa es la evidencia para la resurrección. Y ahora la próxima vez vamos a ver el versículo 12 y vamos a tratar con aquellos que quieren negar la resurrección de los creyentes. Bueno, ha sido un gran día, ¿verdad? Un día maravilloso rico de comunión y adoración y estudio de la Palabra de Dios. Llevémoslo a su fin en oración.

Padre, te damos gracias por las riquezas conforme, de nuevo, somos expuestos a Tu palabra de la profundidad de las páginas de la Santa Escritura. Gracias por la unción que viene del cielo, inclusive el Espíritu de Dios quien nos enseña todas las cosas. Gracias por la iluminación. Te damos gracias por la resurrección de Cristo. Gracias por el Cristo viviente. Gracias porque Él vive, un día nosotros también viviremos.

Te agradecemos porque un día tendremos un cuerpo semejante al de la gloria suya. Señor, esperamos a que llegue ese día glorioso. No hay nada en este mundo que inclusive pueda acercarse. No hay experiencia que pueda darnos una probada de cómo será, no hay evaluación que pueda hacer eso. No puede venir de manera experimental, intuitiva o empírica. Todo lo que sabemos es lo que Tú nos has revelado y todavía no lo podemos comprender. Ojo no ha visto, ni oído ha oído lo que el Señor ha preparado para aquellos que le aman.

Anhelamos ese día cuando entraremos en esa gloria de resurrección y seremos como nuestro Cristo resucitado. Que seamos fiel a Él y a la verdad de su resurrección. Que prediquemos la cruz y la resurrección para que otros, como aquellos que dieron testimonio en las aguas del bautizo esta noche, puedan venir y hacer lo mismo en el futuro. Úsanos para ser predicadores del Evangelio, predicando al mismo Cristo, la misma cruz, la misma resurrección, dándonos testimonio uniforme para que el mundo sepa que Tú vives y que Tú has preparado una resurrección para aquellos que te aman. Gracias en el nombre de Cristo, y todos dijeron, amén.

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