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En nuestro estudio continuo del movimiento carismático en la actualidad, quiero entrar a un tema que sé que no puedo cubrir de manera completa, pero quiero que aprenda usted a pensar conforme a la Biblia acerca de esto, porque estoy muy preocupado por esto. Hoy día oímos mucho acerca de los milagros. Alguien dice tuve una necesidad financiera y sucedió un milagro, el hombre que trabaja en el correo llegó y en el correo había un cheque por la cantidad exacta de dinero que necesitaba. Fue un milagro.

O usted oye a alguien decir, fui al centro comercial y había un lugar de estacionamiento ahí junto a la entrada, fue un milagro. O una madre podría percibir que algo está mal en la habitación de al lado, e investiga apenas en el momento exacto para detener a su pequeño hijo, de meter un pequeño alambre en la toma eléctrica, y decir: “es un milagro”. O quizás usted estaba pensando en alguien y orando por esa persona y aparentemente en el momento en que usted estaba haciendo eso sonó el teléfono y era la misma persona en la que estaba pensando, y estaban ahí para ser alentados, y usted dice: “eso fue un milagro”.

Bueno, llamamos a esas cosas milagros, pero no son milagros. Un milagro es un acontecimiento sobrenatural que no tiene explicación humana. Más que eso, un milagro es un acontecimiento sobrenatural, el cual suspende la ley natural. En otras palabras, la ley natural se detiene, y es suspendida mientras que Dios actúa, deja de hacerlo y después el curso natural continua. Cuando usted encuentra un lugar en dónde estacionarse en el centro comercial, o cuando usted sorprende a su pequeño en el momento exacto; cuando usted recibe un cheque para lo que necesitaba, o cuando un amigo llama precisamente en el momento correcto a tiempo, eso serían actos de providencia, esos actos mediante los cuales Dios simplemente está dirigiendo acontecimientos naturales, no suspendiendo lo natural sino controlando lo natural, para que haga lo que Él quiere que haga.

Un milagro, entonces, es un acontecimiento extraordinario, llevado a cabo por Dios que no puede ser explicado por ningún medio natural. Esa sería una definición técnica. Podría sonar como algo parecido a esto. Un milagro es un acontecimiento en la naturaleza, tan extraordinario en sí mismo y que coincide a tal grado con la profecía o mandato de un maestro o líder religioso, como para garantizar o certificar la convicción por parte de aquellos que lo ven, de que Dios ha llevado a cabo eso, con el diseño de certificar que este maestro o líder ha sido comisionado por Él.

Ahora, eso nos lleva a otra dimensión y quería leer eso. Eso es de Augusto Strong escrito en 1907, y lo que él está diciendo ahí es que en cualquier momento en que un milagro ocurre está asociado con la certificación del maestro, líder, comisionado por Dios. Los teólogos antes del movimiento carismático, del movimiento pentecostal y este siglo, los teólogos estaban unidos en el entendimiento de que los milagros no sucedían al azar. No sucedían a lo largo de la historia en una especie de manera sin ser predecible, Dios no los hacía de manera caprichosa, no había un flujo continuo de milagros en todo momento y lugar a lo largo de la historia de la iglesia, sino más bien los milagros, esto es Dios entrando en el mundo natural, suspendiendo la ley natural, haciendo algo que no tenía explicación natural, regresando a dejar que la ley natural dejara entonces que continuara en su dirección, hizo eso, únicamente certificando a un maestro especialmente comisionado.

De hecho, los milagros en las Escrituras desde Éxodo hasta Deuteronomio, en Nehemías, a lo largo de los Salmos, Jeremías, Daniel, al Nuevo Testamento, Mateo, Marcos, Juan, Hechos, Romanos, 2 Corintios, Tesalonicenses y Hebreos, los milagros son llamados señales y maravillas. Son señales, y ¿para qué son señales? Una señal es para apuntar a algo. Y, ¿eran señales de qué? Eran señales certificando a un maestro divinamente comisionado. Cuándo Dios de manera sobrenatural, sobrehumana, suspendió la ley natural y actuó en la historia humana, lo hizo como una señal para apuntar a un maestro, quién estaba hablando por él.

A lo largo de los años he recolectado un archivo muy grande de supuestos milagros, y van desde un artículo de 1977, de un periódico acerca de María Rubio, del Lago Arthur en Nuevo México, que estaba friendo tortillas en su cocina. Ella se dio cuenta que una de ellas parecía tener la semejanza de un rostro, ahí grabado en las marcas de la tortilla quemada. Ella concluyó que era Jesús, inclusive construyó un monumento a la tortilla. Miles de personas visitaron el monumento de jesús a la tortilla santa, y concluyeron que de hecho era un milagro. “No sé porque esto me ha pasado,” la señora Rubio dijo, “pero Dios ha venido a mi vida a través de esta tortilla.” Fin de la cita, de la Tribuna de Chicago.

En 1980, en Deptford, Nueva Jersey, Bud Ward el fotógrafo del departamento de incendios de la ciudad estaba manejando con su esposa cuando accidentalmente dio la vuelta en un lugar equivocado. Al darse cuenta de que había llamas en un granero para pollos abandonado, detrás de la pizzería Naples, él se metió en el estacionamiento y comenzó a tomar fotos. Cuando regresaron las transparencias de Kmart, la hija de 9 años de Ward, se dio cuenta de que parecía ser la imagen de Cristo en una de las fotos. El reporte de este descubrimiento se esparció y poco después gente de todo Nueva Jersey estaba hablando de la pizza jesús de la ciudad de Deptford. Varias personas se hincaron y oraron debajo de la imagen proyectada de la transparencia. Y otros pidieron que la imagen fuera proyectada en su pecho. Cientos creyeron que era un milagro verdadero.

De nuevo, según el Gloucester Times dichas apariciones son vistas como milagros. En agosto de 1986, en Fostoria, Ohio, la imagen de Jesús pareció aparecer cada noche en las sombras y marcas enmohecidas al lado de un almacén de aceite de soya. Hubo personas que vendieron miles de playeras, y tazas que decían “Vi la visión” a aquellos que venían a ver el milagro. Casi un año después, Arlene Gardner de Estill Springs, se dio cuenta de que sus vecinos encendieron la luz del patio delantero de su casa y la imagen de un rostro apareció en el reflejo que se reflejaba desde su congelador. Ella creyó que era el rostro de Jesús, aunque varios que lo observaron dijeron que se veía más como Willy Nelson. Arlen y su marido estaban tan convencidos de que era un verdadero milagro, que dejaron la iglesia cuando el pastor expresó escepticismo. Bueno, evidentemente el escepticismo es algo raro en la actualidad. El hambre de la gente por lo misterioso y lo sorprendente y los fenómenos es poco sobrepasado en la historia de la iglesia.

Es bastante popular en el mundo secular, se ha infiltrado en la iglesia. Prontos a ser testigos de milagros, muchas personas parecen estar dispuestas a creer casi cualquier cosa fuera de lo normal, y verlo como un milagro celestial genuino. El problema con eso es que presenta un peligro severo para la iglesia, porque entra en las manos de Satanás, ¿no es cierto? Maravillas falsas, señales falsas, milagros falsos, algunos extremadamente creíbles. La Biblia nos dice que serán la herramienta primordial de Satanás en los últimos días, Jesús dijo: “Falsos cristos y falsos profetas se levantarán y mostrarán grandes señales y maravillas como para engañar si fuera posible, inclusive a los escogidos.” Y después él añadió, como si él supiera que muchos ignorarían la advertencia, “He aquí os lo he dicho por adelantado.” Mateo 24:24 y 25.

Ciertamente a la luz de la advertencia de Jesús, y las advertencias del apóstol Pablo en el Nuevo Testamento, deberíamos tener un escepticismo saludable por parte de estos supuestos milagros. Ahora, quiero que entienda, por naturaleza no soy un escéptico, no soy un naturalista y un humanista, y un anti-sobre-naturalista, yo creo en los milagros, y yo creo que todo milagro registrado en la Biblia literalmente sucedió exactamente como la Biblia lo describió. Yo creo, por ejemplo, que Moisés y los israelitas de hecho, caminaron por el medio del Mar Rojo que se partió a la mitad, y no se mojaron sus pies, ni se enlodaron los pies.

Yo creo que Elías resucitó al hijo joven de una viuda de los muertos, y el fuego que cayó del cielo fue de hecho fuego celestial y consumió el agua. Creo con convicción absoluta que Elías hizo que la cabeza de un hacha flotara, una cabeza de hierro, de hacha. Yo creo que todas las curaciones, milagros, señales y maravillas atribuidos a Jesús, y a los cuatro evangelios, sucedieron exactamente y precisamente como están registradas ahí. Y yo creo que los apóstoles, literalmente hicieron todos los milagros que el Nuevo Testamento describió. Eso no es todo, creo que Dios todavía puede hacer milagros. Yo creo que todas las cosas son posibles con Dios. Cómo Mateo 19:26 dice, su poder no ha disminuido en absoluto, desde los dias de la primera iglesia.

Pero, aunque creo todo eso, y creo que, si Dios escoge hacer algo milagroso, Él lo puede hacer. Estoy convencido de que la mayoría de las señales y maravillas milagrosas, sino es que todas, siendo presentadas hoy en el movimiento carismático, no tienen nada que ver con lo que conocemos acerca de los milagros bíblicos. No encajan con el criterio bíblico. Y, estoy persuadido tanto por las Escrituras como por la historia, que nada como el don de milagros del Nuevo Testamento, señalado en 1 Corintios capítulo 12, está operando en la actualidad. El Espíritu Santo no ha dado a ningún cristiano moderno en la actualidad, dones milagrosos comparables a aquellos que les dio a los apóstoles.

Ahora, a pesar de eso, muchos carismáticos están haciendo afirmaciones bastante sorprendentes. Oral Roberts, por ejemplo, hablando en la Conferencia de Ministerio Carismático en 1987 dijo, y cito: “No les puedo contar acerca de todas las personas muertas que he resucitado. He tenido que detener un sermón y regresar y resucitar a una persona muerta.” (Fin de la cita) No menos autoridad que el Dr. C. Peter Wagner, profesor de Iglecrecimiento en el Seminario Fuller Escuela de Misiones Mundiales, cree que cosas como esas suceden. Y lo cito: “Yo también ahora creo que la gente muerta literalmente está siendo resucitada en el mundo en la actualidad. Tan pronto como digo eso, algunos creen, si creo que eso es normativo. Dudo que sería normativo en cualquier situación local, pero probablemente es normativo en términos del cuerpo de Cristo a nivel universal. Aunque es un acontecimiento extremadamente raro, no me sorprendería si estuviera sucediendo varias veces al año.” (Fin de la cita)

John Wimber, de la Viña, enlista resucitar a los muertos como uno de los elementos básicos de cualquier ministerio de curación. Ahora, con el supuesto número grande de personas que están siendo resucitadas de los muertos, usted se imaginaría que alguien podría presentar a alguien que pudiera dar testimonio de la validez de esos acontecimientos. Pero ninguna ocurrencia moderna de resucitar a los muertos puede ser verificada. Por ejemplo, que hay acerca de la afirmación de Oral Roberts de que él ha resucitado a muchas personas. Bueno, él fue desafiado a producir los nombres y la dirección de la gente que él resucitó, y no lo hizo.

Más adelante él se acordó solo de un incidente más de 20 años antes de cuando él supuestamente había resucitado a un niño pequeño en frente de 10 mil testigos. Durante un servicio de sanidad, él recordó, una madre en la audiencia se levantó y gritó, “Mi bebé está muerto.” Roberts dijo que él oró por el niño y se movió, “se movió en mi mano”. Roberts aceptó que ni el niño ni otros, que él dijo que él había traído a la vida, habían sido pronunciado muertos en términos clínicos. “Entiendo,” él dijo, “que hay una diferencia en que una persona muera y no respire, y una persona sea pronunciada muerta en términos clínicos.”

Bueno, ¿qué debemos concluir a partir de esa confusión? Ciertamente es un clamor lejano de Jesús resucitando a Lázaro, quién había estado cuatro días en la tumba. Y si como el Dr. Wagner supone que la gente muerta literalmente está siendo resucitada varias veces al año, ¿no sería razonable esperar que él trajera alguno para que pudiéramos conocerlo? La verdad es que aquellos que dicen hacer milagros en la actualidad, no pueden sustentar sus afirmaciones, y como los milagros en el Nuevo Testamento, los cuales normalmente fueron realizados con grandes multitudes de incrédulos, observando personas que habrían sido escépticas, los milagros modernos de manera típica suceden o en privado, o en alguna reunión religiosa dónde hay muchas personas que están en una especie de emoción sin control, esperando un milagro en dónde es muy fácil fabricar uno en la imaginación.

Y los tipos de milagros que están siendo presentados en la actualidad, no son en absoluto como los milagros del Nuevo Testamento. Absolutamente en nada se parecen a ellos. De hecho, los tipos de milagros en la actualidad podrían ser vistos de manera distintiva como diferentes de los milagros del Nuevo Testamento. Jesús y los apóstoles curaron de manera instantánea y total a gente que nació ciega, un paralítico, un hombre con un brazo que estaba seco, todos los milagros obvios, indisputables. Inclusive los enemigos de Jesús no desafiaron la realidad de sus milagros. Y Él tuvo la gente ahí para verificarlos. Él resucitó a los muertos, claro, como bien lo sabemos. Ellos nunca hicieron un milagro que fue lento, nunca hicieron un milagro que tomó tiempo, nunca hicieron un milagro que fue menos que permanente.

A manera de contraste, la mayoría de los milagros modernos en la actualidad son parciales, graduales, temporales, algunas veces son revertidos y casi imposibles de verificar. Y los únicos milagros en la actualidad parecen ser aquellos que tratan con enfermedades psicosomáticas. La gente con discapacidades visibles rara vez, si es que llegan a ser ayudados, rara vez son ayudados en absoluto por los sanadores de fe modernos. Recientemente vi una entrevista de un tele-evangelista con un hombre a quien supuestamente él había curado porque era cojo. El hombre dijo que estaba libre de su silla de ruedas por primera vez en varios años, no obstante, el hombre estaba caminando con muletas y tenía abrazaderas pesadas en sus piernas. Ese no es un milagro en absoluto, como aparecen en las Escrituras. Ninguna persona en la actualidad, que hace milagros afirma tener el tipo de éxito inequívoco, visto en el ministerio de Cristo y sus apóstoles.

Ahora, hay algunos en el movimiento carismático que tratan de defender los supuestos milagros, que no son verificables, al decir que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Entonces, es el mismo Jesús en la actualidad. El Espíritu Santo todavía está con nosotros en la actualidad y por lo tanto con Él, tenemos la época de los milagros. David du Plessis, quien en cierta manera es el patriarca del movimiento, quien ha sido llamado el Señor Pentecostés, creyó, él está muerto ahora, que la época de los milagros nunca terminó y que todavía estábamos en la época de los milagros. Él dijo que los milagros y acontecimientos descritos en el libro de los Hechos deberían ser normativos a lo largo de la historia de la iglesia. Y esa es la perspectiva que la mayoría de los pentecostales y carismáticos tienen, que todo lo que el Espíritu Santo hizo en el pasado, todavía lo está haciendo ahora, que los milagros continúan y siguen siempre y cuando esté el Espíritu Santo.

Dicen que el Espíritu Santo nunca cambió. Dicen que la primera iglesia cambió, se volvió doctrinal, se volvió formal, se volvió ritualista y entonces el Espíritu Santo quitó Su poder, y ahora casi después de 2 mil años, Él lo ha vuelto a soltar. Lo que siempre me sorprende es que, si el Espíritu Santo fuera a liberar su poder, ¿por qué lo liberaría para certificar a la gente que enseña teología mala? Si él quisiera certificar a alguien con milagros, usted podría estar seguro de que serían aquellos que son los más fieles, los más puros, y los más profundos y más bíblicos y los maestros más aptos y dedicados de la Palabra de Dios que estuvieran enseñando la verdad. 

Muchos pentecostales y carismáticos hablan de la restauración del poder del Espíritu Santo del Nuevo Testamento, mediante su movimiento. Dicen que están haciendo otra vez lo que los apóstoles hicieron en el primer siglo. ¿Es eso verdad? Si es así, ¿por qué las revelaciones modernas, visiones, lenguas, sanidades y milagros difieren de manera tan dramática de aquellas que fueron hechas por los apóstoles? Y ¿porque es que están asociados con personas que no entienden apropiadamente la verdad de Dios? Y si los milagros y señales y maravillas son tan vitales, entonces ¿por qué es que durante casi dos mil años el Espíritu Santo no hizo ninguno? ¿quieres decir que no hubieron ni siquiera unas cuantas personas que hubieran sido dignas de eso? ¿Acaso los cristianos en la actualidad deben esperar milagros? ¿Acaso Oral Roberts tiene razón cuando dice, “cada uno de ustedes ahí afuera, debe esperar su milagro hoy”? ¿Debemos tener la capacidad de hacer milagros, curar a personas, resucitar a los muertos?

Bueno, en respuesta a todo esto necesitamos ver las Escrituras, y quiero darle simplemente una mirada rápida, un panorama de este asunto de los milagros que creo que va a preparar su manera de pensar en el marco correcto. La mayoría de los milagros bíblicos sucedieron en uno de tres períodos relativamente breves de la historia bíblica. Usted necesita darse cuenta de esto. La mayoría de los milagros bíblicos, sucedieron en tres períodos relativamente breves de historia bíblica. Los dias de Moisés y Josué; durante los ministerios de Elías y Eliseo; y, en tercer lugar, en el tiempo de Cristo y los apóstoles. 

Ninguno de esos periodos duró mucho más que cien años. Cada uno de ellos, cada uno de los tres experimentó una proliferación de milagros que no se había oído en otros tiempos, en la historia redentora de Dios. Pero inclusive durante esos tres tiempos, los milagros no fueron simplemente normales, ocurrencias diarias que le sucedían a cualquier persona y a todo mundo. Los milagros que sucedieron en el tiempo de Moisés y Josué involucraron a Moisés y a Josué. Los milagros que sucedieron en el tiempo de Elías y Eliseo sucedieron en torno a los ministerios de Elías y Eliseo. Y los milagros que le sucedieron a Cristo y a los apóstoles y a través de ellos, sucedieron a través de sus ministerios. No estaban llevándose a cabo milagros en todos lados a todo tipo de personas, y fuera de esos tres intervalos, los únicos otros milagros registrados en las Escrituras son acontecimientos muy, muy aislados.

Es verdad, en los días de Isaías el Señor milagrosamente derrotó al ejército de Senaquerib, después sanó a Ezequías, e hizo que regresara la sombra del sol, 2 Reyes 19:20. Es verdad en los dias de Daniel, Dios milagrosamente preservó a Sadrac, Mesac y Abed-Nego en el horno de fuego, Daniel 3. Pero esos son muy raros y fuera de lo normal. Es verdad que Dios preservó de manera milagrosa a Jonás, en el estómago de un gran pez, pero en la mayoría de los casos esos son milagros muy aislados, y milagros que no le sucedieron al pueblo de Dios en el curso normal de la vida.

Ahora, claro que Dios en cualquier momento puede entrar en la corriente humana, sobrenaturalmente y hacer un milagro, pero Él escogió limitarse a sí mismo, primordialmente a tres períodos de la historia. Y rara vez usted llega a encontrar un milagro en los tiempos entre estos períodos. El resto del tiempo Dios simplemente opera a través de la providencia. No necesita un milagro, Él puede operar a través de la providencia. La razón por la que Él realizó un milagro, es porque un milagro únicamente puede ser atribuido a Dios, únicamente puede ser explicado sobrenaturalmente y hubieron ocasiones en las que eso fue crucial.

Permítame darle algunos puntos, tres características de los milagros en las Escrituras que le ayudará a usted a entender esto. Una, los milagros introdujeron nuevas eras de revelación. Los milagros introdujeron nuevas eras de revelación. Esos tres períodos de milagros fueron tiempos en los que Dios dio Su revelación escrita. Moisés y Josué, el tiempo en el que dio la Ley. Elías y Eliseo introdujeron el cargo profético, la época profética y todos los libros de profecía, profetas mayores, y profetas menores. En el Nuevo Testamento obviamente, Cristo hizo milagros, los apóstoles hicieron milagros, eso introdujo la era de la revelación del Nuevo Testamento.

Entonces, cuando Dios estaba por entregar su palabra, Él quiso certificar a ciertos profetas y maestros de Su palabra, validarlos. A Moisés se le dio el poder de hacer ciertos milagros para que la gente supiera que él hablaba como el vocero de Dios. No había otra manera de explicar lo que Dios hizo a través de él, fuera de que Dios estaba haciéndolo, y por lo tanto éste era el hombre de Dios y cuando él hablaba, él hablaba para Dios. Y lo mismo fue verdad en el caso de Josué, cuando él escribió su libro.

Usted llega a Elías y Eliseo y los milagros que rodearon su ministerio, conforme eran los profetas de Dios y estaban introduciendo una era muy larga de literatura profética, conforme Dios reveló a través de los profetas de los cuales realmente ellos en cierta manera fueron los presentadores, los que introdujeron esta época. E inclusive en el caso de esos milagros excepcionales, que ocurrieron en otras eras involucraron a personas que fueron usadas por Dios para escribir las Escrituras. La curación de Ezequías involucró a Isaías. Los tres hombres en el horno del fuego ardiente involucraron a Daniel. Esos dos fueron los que llamamos profetas mayores, que hablaron y escribieron para Dios.

Moisés hizo muchos milagros en un intento por convencer a Faraón para que dejara al pueblo de Israel salir, para convencer a Faraón de que este no era algún hombre normal. Este no era algún hombre natural, sino que era el hombre de Dios que hablaba para Dios. Los milagros parecen acompañar a los israelitas en su viaje, saliendo de Egipto, y los milagros entraron en su viaje a lo largo del desierto para recordarle al pueblo de Dios que Dios era su Dios y que Moisés era el vocero de Dios. ¿De qué otra manera sabrían a quién escuchar? Ciertamente no querían escuchar a Aarón o a ninguna otra persona, inclusive cuando Dios dio su ley a Moisés en el monte, el encuentro de Moisés con Dios estuvo acompañado por señales tan dramáticas, fuego, humo, una trompeta, una voz de trueno que inclusive Moisés mismo sabía que era la voz de Dios, y Hebreos 12 dice que él tuvo miedo.

Y de esta manera comenzó el primer período de revelación. Y Moisés registró la verdad del Pentateuco, los cinco libros, y Josué escribió el libro que lleva su nombre. Otros libros fueron añadidos de manera intermitente después del tiempo de Moisés y Josué. Samuel probablemente escribió Jueces, y 1 y 2 de Samuel; David escribió los Salmos; Salomón escribió la mayor parte de la literatura de sabiduría, pero esos días no fueron acompañados por la grande manifestación de milagros que había distinguido los días de Moisés y Josué, fueron una especie de continuación, de cierta manera de esa era de revelación.

El segundo racimo primordial de acontecimientos milagrosos que acompañó una nueva era de revelación bíblica, la época de los profetas del Antiguo Testamento. Siguiendo el reinado de Salomón una nación de Israel dividida en el reino del Norte, Israel, un reino del Sur en Judá, el reino del Norte se deterioró rápidamente debido a la idolatría y llegó a un punto bajo el rey Acab. Usted recuerda a su esposa Jezabel, en ese tiempo Dios levantó a dos voceros, Elías y Eliseo. El cargo profético durante su vida fue marcado por milagros dramáticos para certificarlos como los voceros para Dios, y para llamar de regreso al pueblo de Dios. Los profetas que los siguieron fueron la continuación de esa era, después cuando esa era se acabó y el Antiguo Testamento se acabó, hubo un período de 400 años de silencio en el cual ningún profeta habló para Dios, y ningún milagro está registrado como algo que ocurrió.

Después vino el Nuevo Testamento, y el primer milagro fue el nacimiento virginal. Y después los milagros comenzaron a fluir de la vida de Cristo. Y después comenzaron a fluir de sus apóstoles/ ¿Por qué? Porque era una nueva era de escribir la revelación de Dios del Nuevo Testamento. Siempre los milagros estuvieron asociados con una certificación de aquellos que estaban dándonos la revelación de Dios.

Segundo punto, y ese es el punto al que acabamos de entrar, los milagros certificaron a los mensajeros de la revelación. Únicamente sucedieron en tres eras y certificaron a los mensajeros de la revelación. Elías resucitó al hijo muerto de la viuda, ¿y cuál fue la respuesta de la viuda? Versículo 24, de 1 Reyes 17, “Ella dijo, “Ahora sé que tú eres un hombre de Dios y que la palabra del Señor en tu boca es verdad.” Ese es un versículo muy importante, ese es el propósito entero, de tal manera que cualquiera que estuviera escuchando a Elías sabría que este hombre es un hombre de Dios y en su boca está la palabra del Señor y es verdad.

Usted llega al Nuevo Testamento de Juan 10, Jesús teniendo una confrontación con los líderes judíos religiosos, los desafían, ¿Por cuánto tiempo nos mantendrás en suspenso? Si eres el Cristo dinos de manera clara. Jesús dijo, “Les dije y no creen. Las obras que yo hago en el nombre de mi Padre estas dan testimonio de mí.” Él estaba diciendo, “las obras milagrosas que yo hago, me certifican a mí y a mi mensaje como viniendo de Dios.” En su sermón de pentecostés, Pedro le dijo a la multitud que Jesús fue un hombre certificado por Dios, con milagros, maravillas y señales. Y ese fue el mismo tipo de poder que le perteneció a los apóstoles.

Usted recordará que en el primer viaje misionero de Pablo, él y Bernabé estaban ministrando en Iconio y dicen que estaban hablando con denuedo, confiando en el Señor, quien estaba dando testimonio de la Palabra de su gracia, concediendo que señales y maravillas fueran hechas por su mano. Amados, esa es siempre la intención del milagro. Dios no necesita hacer milagros para todo mundo para cumplir su voluntad. Él no necesita hacer milagros para todo cristiano diariamente para probar su amor. Él no necesita hacer milagros diariamente, para hacer que la gente crea que Él existe. Él únicamente certifica la Palabra, y cuando la Palabra certificada es revelada, ya no hay necesidad de certificar a un predicador, usted puede descubrir si él habla para Dios al compararlo con esto.

Y Dios todavía puede controlar todo mediante la providencia, sin hacer ni siquiera un milagro. Es insensato asumir que todo mundo debe tener la capacidad de hacer un milagro. Que podemos ir a un seminario en cuatro días y aprender a cómo hacer milagros. Es igualmente insensato asumir que Dios va a hacer milagros para usted diariamente. La gente que sigue diciendo que vio este milagro y aquel milagro están enredados en el hecho de que todo es un milagro y su definición de milagros carece mucho de parámetros bíblicos. Los apóstoles hicieron milagros, señales y maravillas. En Hechos 5, ¿por qué? para llamar la atención al hecho de que eran siervos sobrenaturales del Dios vivo, que hablaban la verdad. En Hechos 15 dice que toda la asamblea guardó silencio conforme escuchaban a Bernabé y a Pablo contándoles de las señales milagrosas y maravillas que Dios había hecho entre los gentiles a través de ellos. Estas cosas que marcan a un apóstol, señales y maravillas y milagros, Pablo le dijo a los corintios, fueron hechas entre vosotros, marcan un apóstol.

Moisés, Josué, introdujeron una era de revelación. Elías, Eliseo introdujeron una era de revelación, Jesús y los apóstoles introdujeron una era de revelación, y con todos los voceros y sin palabra escrita, con todos los voceros, Dios tenía que certificar al vocero correcto, y entonces les dio el poder de hacer cosas sobrenaturales para que la gente supiera que este no es un maestro humano, mortal, cualquiera, este es un hombre de Dios que habla la verdad.

En tercer lugar, y de la mano con las otras, los milagros están diseñados para llamar la atención a la revelación. Los milagros están diseñados para llamar la atención a la revelación. Dios hizo el milagro para que la gente escuchara la palabra y la viera como su verdad. El milagro no se mantuvo de pie por si solo, ese es el punto, Dios no hace milagros por causa de los milagros. El propósito del milagro fue el efecto del milagro, por ejemplo, los milagros que Moisés hizo en Egipto, tuvieron la intención de iluminar a dos grupos, a los israelitas, y a los egipcios. En Éxodo 7 leemos de los primeros milagros de Moisés, y fue entonces que los israelitas comenzaron a creer en el pode de su Dios.

Faraón fue un caso duro. Él no creyó hasta la décima plaga, el ángel de la muerte, después finalmente los dejó irse. Pero el propósito del milagro no fue únicamente que permaneciera por sí solo, sino que el propósito del milagro fue que la gente entendiera que Dios tenía algo que decir. Los milagros de Elías y Eliseo fueron eficaces al convencer tanto a los creyentes, como a los incrédulos, de que lo que estos hombres hablaban era la Palabra de Dios. Y una ilustración vívida de esto puede ser vista en 1 Reyes 18, en dónde Elías derrotó a 400 profetas de Baal ante una multitud grande de israelitas, y las Escrituras dicen, “cuando todo el pueblo lo vio, cayeron sobre sus rostros y dijeron, Jehová él es Dios. Jehová él es Dios.” Creyeron.

En el Nuevo Testamento, milagros y señales de nuevo, fueron usados para confirmar a los creyentes y convencer a los incrédulos. Juan dijo que los milagros de Jesús fueron hechos para que creyereis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.” Lo mismo fue verdad con los milagros apostólicos. Únicamente tres eras, siempre para certificar aquellos que hablaron la revelación de Dios, y siempre con el propósito de apuntar a la revelación, de tal manera que es la revelación lo que es lo importante.

Amados, quiero decirles que, si tienen este libro en su mano, tienen lo que es el producto final de la intervención milagrosa de Dios. Este es el propósito para el cual Él hizo milagros. Si usted posee esto usted no necesita los milagros, usted tiene lo que Dios quiso que produjeran. Y esa es la razón por la que Jesús lo dijo tan simplemente como puede ser dicho. “Si no creen en Moisés y los profetas,” esto es las Escrituras, “no creerán, aunque alguien fuera resucitado de los muertos.”

Usted debe recordar que el pueblo de Israel, que vio los milagros de Moisés, esa generación entera murió en el desierto, en ¿qué? en incredulidad. Usted debe recordar que la gente que oyó a los profetas hablando para Dios, en la mayoría de los casos se rehusaron a creer. Un reino entero apostató, el reino del Norte, y en el Sur únicamente hubo un remanente. Todos aquellos que vieron los milagros de Jesús, no creyeron, únicamente un grupo pequeño. Y cuando llegamos al libro de los Hechos, habiendo 120 de ellos, lo suficientemente dedicados al creer en Jesús como para esperar la venida del Espíritu Santo. Los milagros nunca han producido fe en términos masivos, no pueden. Tienen la intención de apuntar a la verdad, y es la verdad lo que produce la fe, claro, conforme el Espíritu la energiza, la activa.

Ahora, la pregunta surge, ¿son necesarios los milagros en la actualidad? Cuándo el Antiguo y Nuevo Testamento fueron terminados, la revelación de Dios se acabó. A través de muchas señales y maravillas era certificado la veracidad de este libro. Cualquier persona que lo lee puede ver que es verdad. ¿Acaso Dios tiene que seguir haciendo milagros? ¿Hay alguna necesidad para milagros continuos, para sustanciar la Biblia? ¿Acaso toda persona con fe, debe decir que vio un milagro, o hizo uno? ¿Acaso Dios hace milagros por demanda? Hay fenómenos que están ocurriendo en la actualidad, presentados como señales y maravillas y curaciones, ¿acaso, esos acontecimientos realmente son necesarios y auténticos?

La respuesta a todas esas preguntas es: No. Nada en las Escrituras indica que los milagros de la época de los apóstoles, tuvieron la intención de ser continuos. Usted sigue leyendo en el libro de los Hechos, y usted llega a la parte en el libro de los Hechos en dónde usted finalmente se dice a sí mismo, “No he leído un milagro en mucho tiempo.” Y usted va a terminar el libro entero y nunca va a ver otro. Habiendo comenzado a cesar inclusive durante el libro de los Hechos.

Los carismáticos creen que los dones espectaculares, milagrosos, fueron dados para la edificación de los creyentes. ¿Acaso la palabra de Dios apoya eso? No. No fueron dados para la edificación de los creyentes. No fueron dados para edificar a cristianos. Son una señal para aquellos que no creen, para aquellos que necesitan ver que esta es la Palabra de Dios. Sea que usted esté hablando de lenguas o sanidades o milagros, sirvieron como señales para certificar una era en la que Dios estaba dando nueva revelación, y la gente necesitaba escuchar.

B. B. Warfield, ese gran profesor presbiteriano, de una generación pasada escribiendo en 1898 dijo, y cito: “Los milagros no aparecen en las páginas por todos lados, aquí, ahí y por allá de manera indiferente, sin una razón clara, pertenecen a períodos de revelación y aparecen únicamente cuando Dios le está hablando a su pueblo a través de mensajeros acreditados, declarando su propósito de gracia. Su despliegue abundante en la iglesia apostólica es la marca de la riqueza de la época apostólica en la revelación.” (Fin de la cita)

Usted se da cuenta, ¿no es cierto? De que entre el 36 y el 95, todos los 27 libros del Nuevo Testamento fueron escritos, y entonces hubo una proliferación de certificación, debido al volumen vasto de literatura que estaba siendo revelado en un período de tiempo breve. Warfield continúa: “Cuándo este período de revelación se cerró, el período de hacer milagros había pasado también mediante un simple asunto de curso. Dios el Espíritu Santo ha hecho que su obra subsecuente no fuera a introducir revelaciones nuevas e innecesarias al mundo, sino difundir esta revelación única, completa, a lo largo del mundo, y traer a la humanidad al acontecimiento salvador de la misma.” (Fin de la cita)

Abraham Kuyper, B. B. Warfield de hecho escribió en 1918, Kuyper escribió esto en 1898. Abraham Kuyper el teólogo holandés escribe: “No ha sido la manera de Dios comunicar a cada hombre y a todo hombre, un depósito separado de depósito divino, para satisfacer sus necesidades separadas, sino que más bien Él ha esparcido un conjunto en común para todos, e invita a todos a venir y participar de la riqueza de ese gran festín.”

Quiero detenerme ahí en la cita, para decir que esta es una reprensión tan importante para el movimiento carismático contemporáneo, el cual asume que Dios le habla a todo mundo de manera individual, que tiene revelación especial para todo mundo, información separada para todo mundo, para satisfacer la necesidad espiritual de toda persona. Ese no es el caso. Abraham Kuyper tiene razón cuando dice, “Él ha esparcido un conjunto en común para todos, e invita a todos a venir y participar de la riqueza de ese gran festín.” Él le ha dado al mundo una revelación única, orgánica, completa, adaptada para todos, suficiente para todos, provista para todos, y a partir de esta revelación única, completada, terminada, Él requiere que cada uno extraiga todo su sustento espiritual. Por lo tanto, esa operación milagrosa que no es más que la señal del poder revelador de Dios, no se puede esperar que continúe, y la verdad es que no continúa después de la revelación de lo cual es el acompañamiento que ha sido completada.” Gran afirmación. Gran afirmación.

En Hechos 7, conforme Esteban predicó su sermón famoso, él habló acerca de Moisés y realizó señales maravillosas en la tierra de Egipto, y en el Mar Rojo, y en el desierto, y dijo: “Recibiendo oráculos vivientes que transmitir a vosotros.” Esteban dijo. Observe cómo la Palabra de Dios traza el paralelo entre las señales de Moisés y los oráculos vivientes: la revelación directa de Dios, la cual Él tiene que transmitir. Hebreos 2:3-4 confirma la certificación del Nuevo Testamento, de los escritores del Nuevo Testamento, el cual tuvo la intención de que la gente los viera, como los agentes de la revelación de Dios. ¿Cómo escaparemos si descuidamos una salvación tan grande? Después de que fue hablada inicialmente por el Señor, y fue confirmada a nosotros por aquellos que oyeron, Dios dando testimonio con ellos mediante señales y maravillas y diversos milagros y dones del Espíritu Santo.

Él estaba certificando a los apóstoles, los escritores de las Escrituras. ¿Acaso Dios promete milagros para todo mundo? No, nunca lo ha hecho. No es su propósito. Usted oye a los carismáticos decir, “Dios tiene un milagro especial para usted hoy.” No, no lo tiene. “Más vale que estés buscando tu milagro privado, sino lo estás recibiendo es porque no crees con suficiente fuerza.” No es verdad. Por cierto, Jesús no hizo ningún milagro privado, todos fueron públicos, y fueron como dije, para certificar al que hablaba para Dios.

Hay tanto más que podría ser dicho de esto, y habrá mucho más en el libro, pero simplemente quiero concluir esto en los últimos cinco minutos. Si usted va a decir que Dios está haciendo milagros en la actualidad, entonces, y ser coherente bíblicamente, usted va a tener que decir que Dios también está dando, ¿qué? está dando, ¿qué? revelación. Y si Dios está dando revelación, estará viniendo a través de la gente que está haciendo, ¿qué? haciendo los milagros.

Y voy a decir esto para los carismáticos, por lo menos son coherentes en términos lógicos en ese sentido. Tienen todo el paquete. Dios está dando revelación, Él todavía lo está dando. La gente que la está recibiendo tiene el poder milagroso, en su manera de verlo, y ¿cuál es el siguiente paso lógico? Llamarlos, ¿qué? apóstoles. Y eso es lo que están haciendo. Ahora estamos teniendo un movimiento bastante común en el movimiento carismático, dirigiéndose a la gente como apóstoles. Earl Polk, un carismático más prominente enseña que ciertos individuos han sido llamados a ser apóstoles. 

Jack Deere, quién fue profesor en el seminario de Dallas, el teólogo primordial del movimiento de John Wimber, no está seguro de que el ministerio apostólico está operando en la actualidad, pero él le dijo a un taller en Sídney, que él está convencido de que el poder apostólico está por venir. Escuche esto, “Y la nueva época apostólica será mayor que la primera.” ¿Vamos a recibir de regreso el paquete entero, apóstoles nuevos, haciendo nuevas señales y maravillas, recibiendo revelación nueva para producir una Biblia nueva? Ustedes deben ser muy cuidadosos con esto, amados. Esto casi se ve como un complot para engañar a la iglesia entera, ¿no es cierto?

El cargo apostólico no es para la actualidad, la iglesia fue fundada sobre los apóstoles. Efesios 2:20, fueron el cimiento. Usted no establece el cimiento en el piso número 20, los apóstoles fueron todos testigos oculares de la resurrección, testigos oculares del Cristo resucitado. Fueron escogidos personalmente por Jesucristo, fueron certificados por señales milagrosas, tuvieron autoridad absoluta, y se les dio un lugar eterno único de honor. Apocalipsis 21:14 dice eso. El cielo, la ciudad de la Nueva Jerusalén tiene un muro con las doce piedras del cimiento, y en ellas están los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

Únicamente hubieron doce. Usted puede discutir quien fue el doce, algunos dicen Matías, algunos Pablo, Judas siendo excluido. Usted querría decir que Matías y Pablo fue un apóstol fuera de tiempo, una especie de apéndice. Pero el punto es que únicamente hubieron doce lugares de esos, con honor. Cada uno de ellos gobernará sobre una de las doce tribus de Israel en el reino, no hay lugar para más de doce. Son un grupo especial, no tuvieron sucesores. La época de los apóstoles se acabó porque la época de la certificación se acabó, porque la época de la revelación se acabó.

Dice usted, “Oh, MacArthur, tienes una perspectiva débil de Dios.” No. No la tengo, tengo una perspectiva fuerte de Dios. Creo que Él es coherente consigo mismo. Y creo que Él es fiel a Su revelación. Jerry Horner, Profesor Asociado de Literatura Bíblica Oral Roberts dijo: “¿Quién quiere un Dios que ha perdido toda su fuerza?” Bueno, ¿acaso Dios ha perdido su fuerza? ¿Él no ha hecho nada significativo en 2 mil años? Difícilmente ese sea el caso. Él tiene suficiente fuerza. De hecho, Él es poderoso para hacer mucho más abundantemente de lo que podamos pedir o pensar, según el poder que actúa en nosotros. Él tuvo un propósito especial para las eras de la revelación. Él tiene un propósito diferente ahora, simplemente igual de poderoso, igual de maravilloso. 

No crea el engaño de que hay algo que va más allá de las Escrituras, porque eso es lo que este engaño está diciendo. Que hay alguien que está recibiendo una revelación, que hay alguien con autoridad apostólica, que milagros se están llevando a cabo, supuestamente por todos lados, ¿no es verdad? No es coherente con las Escrituras.

Padre, te damos gracias porque podemos ver Tú Palabra en esta noche, y en este tiempo tan breve discernir su verdad otra vez. Ayúdanos a tener ese discernimiento. Y Señor, ayúdanos a creer que Tú no tienes que hacer un milagro para mostrarte a Ti mismo, la providencia en muchas maneras es un milagro más grande que un milagro. Sería algo más fácil hacer algo sobrenatural, que dirigir todos los detalles infinitos de la vida, y hacerlos que cumplan Tú propósito, pero Tú lo haces en todo momento del día, diariamente. Gracias por Tú Palabra que no necesita actualización, porque los mensajeros certificados nos dieron la fe, una vez dada y para siempre, para los santos, en la cual descansamos. Te pedimos Señor que nos mantengas fieles a Tú verdad, no dejes que nos desviemos, por causa de Jesús. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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